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Univisión: Cortina de humo a los verdaderos problemas de Puerto Rico

Por: Frank Worley-Lopez - Oct 22, 2014, 3:53 pm

EnglishPocas cosas pueden ilustrar mejor la mentalidad de la clase dirigente y los traficantes de influencias de Puerto Rico que el reciente cierre del canal de televisión Univisión Noticias. El viernes 17 de octubre, Univisión anunció que cerraría por completo la transmisión de noticias por el canal 11, y despedirá a 100 empleados, incluyendo a conductores, productores, fotógrafos, entre otros integrantes de la plantilla.

Residentes de Puerto Rico boicotearon a Univisión por el cierre del Canal 11.
Residentes de Puerto Rico boicotearon a Univisión por el cierre del canal 11. (@jariiel25)

En algún momento, Teleonce, como era previamente conocido, fue el canal de noticias más popular en la isla. Sin embargo, en los últimos años, ha estado luchando por su subsistencia, según señala el personal.

La noticia de la decisión del cierre se viralizó en la isla. Hubo llamados a boicots para todos los productos que ofrece Univisión.

Fue denunciado como un “insulto mexicano” al talento puertorriqueño, y una decisión “racista”. Los medios locales cubrieron el cierre como si se tratara de la noticia más importante del año. El sindicato de periodistas emitió opiniones sobre el tema, y hasta el gobernador Alejandro García Padilla se reunió personalmente con algunos de los empleados despedidos y les prometió asistencia gubernamental directa.

Curiosamente, justo en las últimas semanas, han cerrado diversas compañías como Eli Lilly, CitiFinancial, Abott en Barceloneta, ScotiaBank y Doral, que recientemente obtuvo una victoria judicial en una causa contra el Departamento de Hacienda de Puerto Rico. Los medios locales no cubrieron estos cierres con la misma intensidad que lo hicieron con los despidos en Univisión. El gobernador, hasta lo que yo se, no tiene pensado reunirse con esos empelados y hacerles promesas de “asistencia gubernamental directa”.

Mientras que los medios puertorriqueños se concentraban en el desempleo de sus colegas periodistas, pasaron por alto la noticia más importante de la semana: Puerto Rico regresó al mercado de bonos para sumar otros US$2 mil millones a su deuda. También casi ignoraron los informes del Banco Gubernamental de Fomento para Puerto Rico que está nuevamente en bancarrota y cerca de ser insolvente.

Las piezas ausentes de este rompecabezas están en los números.

A comienzos de año, la isla vendió $3 mil millones en bonos. El Gobierno puertorriqueño dijo que la “financiación del déficit” y los recortes en el presupuesto permitirían que la isla funcione hasta que se revierta el estado crítico de la economía. Ninguna otra venta de bonos será necesaria, dijeron. Y luego llegó la degradación de la calificación de la deuda de la isla a la categoría de chatarra.

Más tarde, a finales de la primavera y comienzos del verano boreal, hubo otra venta de bonos por $500 millones. A mediados del verano, informaciones aisladas indicaban que la isla estaba emitiendo otra serie de bonos por $1,2 mil millones, y ahora nuevos reportes señalan que hubo otra venta de bonos por aproximadamente  $2,5 mil millones. Ya son $7,2 mil millones en nuevas ventas en un año para una isla que ya arrastra una deuda de más de $70 mil millones.

Todo se vuele más ominoso cuando uno se da cuenta de que el presupuesto total de la isla no supera los $10 mil millones anuales, y ya ha habido recortes presupuestarios para, supuestamente, equilibrar el presupuesto —excepto por un déficit de $500 millones. ¿O eran $300 millones? Quizás eran $700 millones. La recaudación fiscal está en alza, pero está en baja —en expansión, pero por debajo de las expectativas.

¿Ha violado el Gobierno de Puerto Rico la ley y/o regulaciones de la Comisión de Valores de Estados Unidos al decirle a los inversores de Wall Street que no necesitaría pedir más préstamos luego de los iniciales $3 mil millones? ¿Falsificó el Gobierno los reportes financieros para justificar la venta inicial de bonos, considerando el flujo de préstamos?

Una de las razones detrás de las degradaciones de los bonos de Puerto Rico fueron las interrogantes sobre si el Gobierno podría o no pagar la deuda existente. Ahora hay informes que indican que los bonos de Puerto Rico deben pagar más intereses que los de Grecia.

¿Cuál es el tamaño exacto del déficit de Puerto Rico? ¿Qué proporción del presupuesto está destinada a pagar los intereses de la deuda? ¿Está la isla tomando préstamos para pagar ese interés?

Como si las cosas no fuesen lo suficientemente complicadas con la nueva legislación impositiva, incluyendo los impuestos a las ventas entre empresas, la isla incorporó un sistema de multas fotográficas, sin siquiera molestarse en consultarle al jefe de policía, evidenciando un fin recaudador.

Pero esto no es importante. Lo que al parecer importa es que Univisión atacó e insultó al pueblo de Puerto Rico al tomar una decisión empresarial sobre cómo conducir su propio negocio. No puede ser que el canal 11 de noticias era un pésimo producto, o que era impreciso, sesgado, por momento directamente irresponsable, y  por sobre todas las cosas, perdía dinero.

No puede ser que estos periodistas estén sufriendo el mismo destino que cientos de miles de compatriotas. Por un momento pensé que ya que esto estaba sucediendo, los medio locales finalmente recobrarían el sentido común y empezarían a decir las cosas como son: la legislación antiempresa produce menos empresas, menos puestos de trabajos, y una economía más débil.

Las políticas del Gobierno, bajo el liderazgo de ambos partidos mayoritarios, ha llevado al cierre de más de 12.000 empresas, de acuerdo al diario Caribbean Business, que también comenzó su propio proceso de reestructuración el mes pasado.

Otros medios también han debido afrontar recortes, y con seguridad no serán los últimos. En momentos en que los medios tradicionales comienzan a desaparecer, quizás nuevas plataformas como el PanAm Post puedan llenar ese vacío. O a lo mejor ya hayamos dicho todo lo que hay que decir acerca de esta isla del desencanto.

Traducido por Adam Dubove.