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El empobrecimiento como política de Estado en Venezuela

Por: Guillermo Rodríguez González - Ago 30, 2016, 4:04 pm
(Economia en crisis) socialismo
Venezuela ha sufrido tal caída del PIB por habitante por poco más de cuatro décadas durante más de cinco de hegemonía política socialista. (Economia en crisis)

Durante los 17 años en el poder del socialismo del siglo XXI en Venezuela el circulante ha crecido mucho más que la producción de bienes y servicios, y la inflación se observa tanto en los precios de los mercados negros, como en la recurrente y creciente escasez de los productos regulados y racionados.

La inflación expresada en índices de precios es fácil de entender:

1- Cuando la producción de bienes y servicios crece más lentamente que el circulante el nivel general de precios sube.

2- En cuanto la producción crece al mismo ritmo del circulante el nivel general de precios se mantiene estable.

3- En el momento en que la producción crece más rápidamente que el circulante el nivel general de precios baja.

4-Los incrementos de la producción de bienes y servicios requieren esfuerzo y eficiencia creciente, mientras que los incrementos del circulante no requieren más que la irresponsabilidad de quien gobierne.

Aunque el verdadero problema con la inflación no se ve en índice, pues es que no todos los precios suben igual, ni todas las personas se ven afectadas de la misma forma. Algunos precios subirán por encima del promedio y otros por debajo. Los sectores con rotación de inventarios lenta sufrirán más descapitalización y los sectores que introducen el nuevo circulante en el mercado se beneficiaran inicialmente. Pero en la medida que la inflación sea crónica, la industria y el comercio desarrollan la intuición de la carestía y estimarán así costos de reposición.  Quienes perciben ingresos fijos no podrán ajustarse sino de forma tardía y parcial y serán los que más se empobrecen al tiempo que la mayoría de las empresas se descapitalizan. Y al final con expectativas generalizadas sobre la perdida acelerada del poder de compra, todos se deshacen del dinero tan rápido como pueden, incrementando la velocidad de circulación, con lo que se llega a la hiperinflación incluso en medio de una prolongada y profunda depresión como ha demostrado Venezuela recientemente. Y estadísticamente, más que en los índices de precios, todo se resume en una caída sostenida del PIB por habitante.

Venezuela ha sufrido tal caída del PIB por habitante por poco más de cuatro décadas durante más de cinco de hegemonía política socialista, la concentración de capital fue al Estado y benefició a los asociados de quienes lo han controlado. Un resultado es que cualquier gran empresa venezolana, empezando por la petrolera estatal PDVSA, significa menos en la economía mundial que décadas atrás. Los ricos son menos ricos de lo que eran y también los pobres son hoy más en número y más pobres, lo que es incluso peor.

En medio tuvimos una clase media, en su mayoría creada artificialmente mediante subsidios gubernamentales y transferencias clientelares de remanentes del capital controlado por las oligarquías socialistas. Cuando los socialistas de antes pasaron a la oposición y los de ahora llegaron al poder, las transferencias fueron de unos a otros beneficiarios y la mayor parte de la clase media estatista se comienza a empobrecer mucho antes de que el nuevo modelo de reparto populista entrara en crisis en 2014. Pero otra clase media se formó entre los nuevos burócratas y contratistas gubernamentales, y al llegar la crisis su tendencia a emigrar y establecerse con sus mal habidas fortunas, modestas o enormes, es noticia en el estado de Florida.

Con décadas de socialismo, la economía se orientó por protecciones arancelarias, subsidios, inflación, devaluación, corrupción generalizada y debilidad institucional permanente. Empresas desarrolladas en tal esquema muestran altísima resistencia a la libertad económica. Únicamente cuando perciban el cambio de modelo económico y político como inevitable e irreversible se adaptaran exitosamente para su propia sorpresa. Y el costo será mucho menor para la población que el del mantenimiento del sistema empobrecedor. Pero tras el inevitable fracaso en los ´90 de un ajuste que, aunque si abrió la economía a la inversión logrando éxitos notables, al final no pasó del intento de continuar el socialismo por otros medios, Venezuela cayó en la radicalización de su tradicional socialismo populista. Los dos grandes partidos que se hacían llamar socialistas moderados fueron desplazados por un caudillismo neo-comunista con lo peor de todos los socialismos del pasado en su bolsa de trucos. Y aunque todo modelo socialista producirá eventualmente su propio colapso, los tiempos pueden ser muy largos y nunca llegará el fin sin antes empobrecer material y moralmente la sociedad.

El mayor problema de Venezuela es que habiendo alcanzado el más alto grado de radicalismo socialista en el poder en Sudamérica por más de década y media, mientras el gasto público deficitario garantizaba apoyo electoral y un prolongado periodo de altos precios del crudo permitían diferir y disfrazar los efectos de la profunda destrucción del ya antes endeble aparato productivo local mediante importaciones, la crisis recesiva del modelo se inicia incluso antes de que caigan los precios del petróleo, y la caída borra todas las distorsiones por subsidios e importaciones y deja a la vista gracias a la escasez, el racionamiento y la hiperinflación, el gigantesco empobrecimiento de la población.

Y claro, para el socialismo radical una población espantosamente empobrecida no necesariamente es algo terrible; mientras más pobres y dependientes sean del Estado que raciona desde las divisas hasta la comida y las medicinas, más factible se hace la posibilidad de mantenerse en el poder extendiendo la profunda represión económica al campo de las ya previamente menguadas libertades políticas. Es una apuesta complicada que pudieran perder, pero con los resultados de su desastre a la vista, es eso o resignarse a entregar un poder pese a contar con una minoría armada capaz de retenerlo por la fuerza. O al menos eso parecen creer quienes gobiernan Venezuela hoy.

Guillermo Rodríguez González Guillermo Rodríguez González

Guillermo Rodríguez G. es investigador del Centro de Economía Política Juan de Mariana y profesor de Economía Política del Instituto Universitario de Profesiones Gerenciales IUPG, de Caracas, Venezuela.