India despierta ante la amenaza imperial china, I

Es importante recordar que aunque India no ha revelado el tamaño de su arsenal nuclear, los expertos estiman que tendría no menos de 140 cabezas

La pandemia y la recesión que esta ocasiona han influido en una tacita reducción de las tensiones militares entre estas dos potencias nucleares asiáticas. (YouTube)

Tratar de entender el mundo actual como el de la pasada guerra fría es tan inútil como negar que las posibilidades de un mundo unipolar, o multipolar, están siendo desplazadas por la realidad emergente de dos superpotencias enfrentadas en una nueva y más compleja guerra fría. Las únicas economías capaces de sostener la proyección geopolítica global de superpotencias son hoy las de los EE. UU. y la República Popular China. Lo único que se dibuja —y todavía de lejos— como una potencial futura superpotencia emergente adicional no es Rusia ni la Unión Europea, sino India —y su creciente economía— en una compleja y tensa relación con China. Porque para sostener sus ambiciones y no terminar como satélite chino, India no puede sino adelantar algún grado de contención a la creciente influencia china en su propia economía —y a través de ello en su política externa— alineándose o no con occidente.

Conflicto Chino-Indio en retrospectiva

A la independencia India en 1947 buena parte de la frontera con China no había sido oficialmente demarcada. Y en Akasai Chin, área en parte India, la definía exclusivamente la costumbre. En 1954, los mapas oficiales indios definieron sus límites en la región. China jamás los reconoció

En la década de 1950 los chinos construyeron una carretera de 1 200 kilómetros entre la provincia noroeste de Xinjiang y el oeste del Tíbet, pasando por la zona de Aksai Chin reinvidicada por India. En 1958 la ruta aparece en los mapas chinos. En 1960 India despliega su capacidad militar en lo que reclama como su propio territorio para inhibir las patrullas militares y la logística chinas en el área en disputa. Desde entonces las negociaciones se han mantenido sin aproximarse nunca a un acuerdo aceptable para ambas partes.

  • El primer conflicto Chino-Indio empezó el 20 de octubre y terminó el 21 de noviembre de 1962. Se combatió en Aksai Chin y a lo largo del Arunachal Pradesh, tras las violentas escaramuzas fronterizas que siguieron al levantamiento tibetano de 1959. India concedió asilo al Dalai Lama. La corta guerra, en la que el ejército rojo prevaleció, concluyó cuando China declaró un alto el fuego replegando sus tropas a la Línea de Control Real, LCR, proclamada por Zhou Enlai.
  • En septiembre de 1967 estallan nuevos enfrentamientos armados entre India y China, en la frontera del protectorado Indio de Sikkim en el Himalaya. En octubre las fuerzas indias prevalecieron y las fortificaciones del ejército rojo fueron destruidas.
  • En octubre de 1975 cuatro soldados indios fueron emboscados y asesinados por soldados chinos en Tulung, dentro de territorio indio. Nueva Delhi presentó una fuerte protesta diplomática
  • En febrero de 1987 los ejércitos chino e indio se enfrentaron directamente, sin bajas, en el valle de Sumdorong Chu.
  • En abril de 2013 el ejército rojo incursiona en India y establece un campamento a 19 kilómetros dentro de territorio indio, medidos desde la LAC. Helicópteros militares chinos violaron espacio aéreo indio para abastecer la incursión. Finalmente la tensión se disipó diplomáticamente cuando los soldados chinos se retiraron en mayo.
  • En septiembre de 2014 trabajadores indios inician la construcción de un canal en Demchok, distrito de Leh, Ladakh. Civiles chinos protestaron con soporte armado del ejército rojo. Tras tres semanas de tensión militar y negociaciones diplomáticas ambas partes retiraron sus tropas.
  • En septiembre de 2015 tropas chinas e indias se enfrentaron, sin bajas, en la región de Burtse al norte de Ladakh, cuando tropas indias desmantelaran un puesto de observación militar chino.
  • El 16 de junio de 2017 tropas indias intervienen rápidamente para detener el intento chino de construir una carretera en Doklam, en un área india próxima al paso de Doka reclamada por China y Bután. El 28 de agosto India emitió un comunicado diciendo que ambos países habían acordado una «desconexión rápida» de la zona, aunque el conflicto de Doka sigue sin resolverse.
  • En julio de este año tropas chinas incursionaron en tres puntos de la frontera no demarcada de la región montañosa de Ladakh, uno de los puntos de más tensión en la frontera. Los combates directos en el valle de Galwan dejaron 20 soldados indios caídos y un número desconocido de soldados chinos muertos. Ambas partes han realizado despliegues y mantenido contactos diplomáticos. La pandemia del virus chino, oficialmente denominado por la OMS COVID-19 a instancias de Beijing, y la recesión que ocasiona, han influido en una tacita reducción de las tensiones militares entre estas dos potencias nucleares asiáticas.

Es importante recordar que aunque India no ha revelado el tamaño de su arsenal nuclear, los expertos estiman que tendría no menos de 140 cabezas, misiles muy efectivos y plutonio enriquecido suficiente para producir hasta 2 600 cabezas.

El desagradable despertar de Nueva Delhi

El enfrentamiento de julio dio al traste con seis años de esfuerzos diplomáticos en los que el jerarca chino Xi Jinping y el primer ministro indio Narendra Modi se reunieron 18 veces. La diplomacia india tiene claro que el compromiso tuvo poco que ver con la resolución de las tensiones en la frontera. Se orientó al manejo de crecientes tensiones comerciales para salvaguardar las inversiones en alguna forma de nueva relación económica. Incluso recurrieron a dos cumbres informales. Pero el fondo del asunto es que de pronto Nueva Delhi despierta a las implicaciones militares y diplomáticas de la creciente influencia económica y tecnológica china en India. Y lo que observan es una situación compleja ante la que no tienen soluciones rápidas. El totalitarismo chino aspira a transformar India en un satélite económico y geopolítico clave en sus aspiraciones de poder global. Lo que eso implica para una India que recién lo comienza a advertirlo. Y para un occidente que tampoco lo advirtió a tiempo. Es lo que trataremos en la próxima entrega.

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