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Destruyendo el mito: Pobreza no es desigualdad

Por: Iván Cachanosky - @ivancachanosky - Mar 14, 2014, 2:26 pm

English Según reveló la organización humanitaria Oxfam en un reciente informe, hace 30 años que la desigualdad no deja de acrecentarse generando problemas sociales e incrementando de este modo la pobreza. Los datos del informe sostienen, como puntos más importantes, que casi la mitad de la riqueza mundial está en manos de sólo el 1% de la población mundial; que la riqueza que concentra este 1% es US$110 billones, lo que corresponde a 65 veces al total de la riqueza que posee la mitad más pobre de la población mundial. Sin embargo, ¿esto significa que la pobreza está aumentando? ¿Quiere decir que los ricos son cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres? Analizando en detalle podremos observar que estos presupuestos son sólo mitos.

Como todo mito, hay algo de verdad en el asunto. El punto de confusión es casualmente la desigualdad. Es cierto, cada vez son menos los que se llevan una mayor porción de la torta, pero eso no necesariamente tiene que ser un problema vinculado a la pobreza. Lo que debemos preguntarnos es si esa torta puede crecer o no; es decir, ¿puede crearse riqueza?

En caso de que la torta no pueda crecer entonces sí, la desigualdad sería un gran problema, ya que los recursos serían fijos y nos encontraríamos en un juego de suma cero. Sin embargo, la economía no funciona así. La historia ha demostrado que la riqueza creció a lo largo del tiempo. Si nos situamos en la historia en años anteriores a la Revolución Industrial vamos a encontrar que la pobreza era generalizada alcanzando niveles del 80%. En cambio, si nos paramos en la actualidad, la cifra se reduce a cerca del 21,1%, según el Banco Mundial.

Por otro lado, es cuestionable si la desigualdad antes era mayor o menor. Antes, cuando la humanidad vivía en condiciones más precarias la diferencia entre los más ricos y pobres era mucho más grande en cuanto a satisfacción de necesidades. Un 20% tenía acceso a agua potable mientras que el 80% no. ¿Qué importa que la riqueza de Bill Gates, por nombrar a algún magnate, continúe incrementándose si en mayor o menor medida podemos cubrir las mismas necesidades? Lo importante aquí es resaltar, que la humanidad en su conjunto pasó de una situación menos satisfactoria a una situación de mayor satisfacción con el avance del tiempo. Nuevamente, ¿es esta desigualdad mala?

La respuesta depende de si la torta de riqueza se incrementa o no. Y la realidad es que el PBI mundial ha crecido fenomenalmente sobre todo después de la Revolución Industrial. El detalle de que la torta de riqueza se incremente no es menor. Si a usted le preguntaran si prefiere comer 1/4 de torta o 2/4 de torta lo más probable es que responda “depende del tamaño de la torta”. De esta manera, podría suceder que 1/4 de una torta grande supere en cantidad a 2/4 de una torta muy pequeña. De manera que una mayor desigualdad no es sinónimo, ni por asomo, de mayor pobreza. Y este punto se encuentra a la vista de cualquier persona.

Antes, tener un celular era un lujo que pocos se podían dar, hoy ya es de uso generalizado. Años atrás, tener una rueda de repuesto para el auto era un lujo, hoy hasta son quemadas en manifestaciones. El hecho de que el lujo de hoy se convierte en la necesidad de mañana es la muestra de que la pobreza se ha ido eliminando más allá de que la desigualdad se incremente. Son dos temas distintos que nada tienen que ver uno con el otro.

Estos ejemplos sirven también para mostrar que hay distintos tipos de desigualdad. La generada por el libre mercado y la generada por el gobierno. La primera, es una desigualdad en la que todos pueden satisfacer en mayor o menor medida sus necesidades básicas. La segunda, es una acción por parte de un gobierno que usualmente perjudica a los más pobres. Un ejemplo claro y fresco puede verse en Argentina donde el gobierno “autoriza” la compra de dólares para atesorar a todos aquellos que ganen más de $ 7.200. En Argentina, a grandes rasgos, aproximadamente un 30% de los trabajadores supera dicho sueldo. En otras palabras, los que menos tienen son los perjudicados que no tienen la oportunidad de atesorar en una moneda confiable. Irónicamente, son los que más necesitan este tipo de oportunidades.

Por otro lado, lo más grave de todo es que este tipo de análisis deja de lado el punto más importante en cuestión, que es el de “la movilidad social”. Esto requiere analizar si las personas que se encontraban en una situación de pobreza lograron salir de ella al cabo de unos años. Al respecto, el economista Steve Horwitz, cuenta que hay información de la Universidad de Michigan que revela que entre 1975 y 1991, un 95% de familias de EE.UU. que vivían en la pobreza, dejaron de serlo en esos años. A pesar de que la data es un poco antigua, no deja de demostrar que la movilidad social es posible.

Por último, si la pobreza no se soluciona distribuyendo, ¿cuál es la solución? La respuesta debería ser que la pobreza se soluciona generando riqueza y esto no se logra ni distribuyendo la riqueza existente, ni imprimiendo más billetes, sino produciendo los bienes que la gente demanda. Es en la generación de riqueza, en el crecimiento de la torta, donde se encontrarán soluciones para terminar con la pobreza y no con la redistribución, ya que la desigualdad, nada tiene que ver con la pobreza.

Iván Cachanosky Iván Cachanosky

Iván Cachanosky es licenciado en Administración de Empresas y magister en Economía Aplicada. Se desempeña como profesor de CMT-Group. Síguelo en Twitter en @IvanCachanosky.