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¡Gracias Rafael Correa!

Por: Janet Hinostroza - Oct 19, 2014, 5:54 pm
Rafael Correa
¡Bravo Rafael! Ya no tenemos miedo, porque hemos confirmado que el poder de la palabra es invencible. (Flickr)

EnglishEste es un día para que celebremos juntos, en estos siete años el pueblo ecuatoriano aprendió mucho de Rafael Correa y hoy el Presidente está cosechando lo que sembró.

Gracias a su discurso inicial de que un Gobierno siempre tiene hacer lo que ordena el mandante, hoy la gente ya no come cuento y exige su derecho de participar en las decisiones importantes para el presente y el futuro del país.

¡Bravo Rafael!

Está más que claro que no queremos que usted sea el eterno candidato, ni que nadie se eternice en el poder; no vamos a salir a las calles a protestar, pues corremos el peligro de que usted nos encarcele injustamente. Pero eso no quiere decir que nuestra mente esté atrofiada —ahora más que nunca estamos conscientes del valor del voto popular. ¡Mil gracias Rafael!

Si usted nos hizo creer que era importante ir a las urnas para decirle no a los toros y a las peleas de gallos, ¿cómo se le ocurre que no consideremos imprescindible que nos pregunten si estamos de acuerdo o no con la reelección indefinida?

La conciencia y la molestia del pueblo ecuatoriano ha llegado tan lejos, que de acuerdo a encuestas, el 53% de la población no votaría por usted si su candidatura es el resultado de la imposición de la reelección indefinida, a través de la mayoría que usted maneja en la Asamblea.

Gracias a la vergonzosa manipulación que usted ha ejercido en el segundo poder el Estado, los ecuatorianos ahora exigiremos que las listas de candidatos a asambleístas estén integradas por gente preparada y honesta. Estoy segura que muchos hasta se darán el trabajo de revisar las hojas de vida de los aspirantes, con tal de evitar que el show de títeres se repita. Gracias a usted Rafael, hemos madurado políticamente.

Después de siete años de insoportable propaganda, ha logrado hartarnos de su estilo agresivo y chabacano; al inicio a algunos les parecía interesante, pero hoy la gente tiene claro que su estrategia para mantenerse en el poder es desacreditar a quien usted considera su enemigo. Eso ya no lo ven bien, pues en la lista negra usted cometió el error de poner a trabajadores, estudiantes, líderes sociales y principalmente a quienes en un principio lo ayudaron a llegar a ser presidente de la República, es decir, a sus amigos.

Hoy usted y el resto de políticos ecuatorianos saben que el pueblo ecuatoriano no se vende por 50 miserables dólares al mes y que la lealtad no tiene precio. Tampoco estamos dispuestos a que nos quiten descaradamente el pan de la boca para mantener niveles de gasto absurdos, dirigidos únicamente a sostenerlo en el poder.

Cada vez que usted y su aparato propagandístico nos hacen creer que hay un oscuro plan para derrocarlo, reflexionamos profundamente y entendemos que no sacamos nada tumbando presidentes; hay que respetar la democracia y no vamos a apoyar ningún golpe de Estado. Por el contrario, queremos que termine su período y que antes de irse a su casa le rinda cuentas al mandante.

Una pena que no haya entendido que para mantener su proyecto tenía que ayudar a surgir nuevos líderes, ¿pero qué fue lo que usted hizo? Rotar en el poder a un pequeño grupo de toderos; el miedo que usted tiene de que alguien pueda superarlo en popularidad o en capacidad es evidente. Resulta que la fórmula mágica del cambio, que se suponía estaba compuesta por un frasquito de esencia de usted, más siete gotitas de usted y una pizca de usted, resultó hostigante y empalagosa.

Esperábamos que de la fórmula verde flex surja algo más fresco y menos pesado. Pero nada. Por más propaganda que le haga al vicepresidente Jorge Glas, el hombre no convence, le falta carisma. Y aunque cambien groseramente los requisitos para ser presidente, su pupila doña Gabriela, no lo logrará porque su historia ya está escrita —ya sabemos quién es. Y por favor dígale a Rolando Panchana que cada vez que sale en televisión, nos cae mejor el alcalde Jaime Nebot.

Y en lo que a mi compete, un millón de gracias Rafael Correa, pues ahora más que nunca los periodistas sabemos que por más mala propaganda que los dueños del país nos hagan, la gente seguirá creyendo en la prensa. Ya no tenemos miedo, porque hemos confirmado que el poder de la palabra es invencible.

Artículo publicado originalmente en UbicaTV.