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La incompetencia de ONU no puede resolver el cambio climático

Por: Javier Garay - @Crittiko - Nov 29, 2013, 8:59 am

EnglishEl pasado sábado 23 de noviembre finalizó la Conferencia sobre Cambio Climático de Varsovia (COP 19). Estas conferencias son encuentros anuales, en los que los representantes estatales se reúnen para discutir cómo enfrentar este fenómeno.

La de este año estaba cargada de expectativas por dos razones. Por un lado, el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático de Naciones Unidas (IPCC) publicó recientemente un informe con tres conclusiones destacables. Primero, el cambio climático sí ha existido, por lo menos, desde 1950. Segundo, la acción humana lo ha generado en alrededor de un 50%. Tercero, el fenómeno persistirá en los siglos por venir.

Una segunda razón fue el tifón Haiyan, que afectó a las Filipinas unos pocos días antes de la conferencia. Este hecho es relevante porque, a pesar de no contar con ninguna prueba científica, se asumió que esta tragedia tiene relación directa e indiscutible con el fenómeno del cambio climático.

Por los dos hechos anteriores, las expectativas sobre esta Conferencia eran muy altas. Y, en la visión de sus organizadores y de los negociadores, éstas se cumplieron.

El Secretario General de la ONU, Ban Ki – moon, durante su discurso al Panel de Alto Nivel COP19/CMP9.
Fuente: UN Climate Change Conference.

¿Cuáles fueron los resultados para semejante optimismo? Primero, los gobiernos del mundo, con mucho esfuerzo, establecieron principios que servirán para más negociaciones.  Segundo, en una muestra de creatividad sin precedentes, crearon una herramienta novedosa para enfrentar el fenómeno: ¡los países desarrollados les darán recursos a los no desarrollados!

Pero no caricaturicemos. El hecho de que los gobiernos no hayan llegado a ningún acuerdo concreto no debe ser motivo de preocupación, sino todo lo contrario. Sobre todo, si tenemos en cuenta cuando sí se ponen de acuerdo, como en el caso del Protocolo de Kyoto, el único resultado es mayor estatismo, sin tener en cuenta que los acuerdos no se cumplen y que, por lo tanto, no solucionan el problema por el cual se impulsaron. En este sentido, la falta de decisión debe ser vista como algo positivo.

No obstante, una vez más se demostraron los problemas de estas prácticas internacionales. Si el cambio climático es un problema real, aquéllos que se declaran tan alarmados por él deberían estar pensando en alternativas reales para su solución. Pero no. Han preferido dedicar todos sus esfuerzos a una estrategia que saben que nunca va a resolverlo. Esto podría llevarnos a pensar que, tal vez, el tema no les preocupa tanto, o no es tan preocupante.

Por otro lado, es inconcebible que, ante un fenómeno que se ha ubicado en el centro de la agenda internacional, la única respuesta que implementen – y por la cual se sienten orgullosos – sea la de la mal llamada cooperación internacional. ¿Acaso no han reparado en los fracasos visibles que ésta ha generado en el ámbito del desarrollo? ¿La única forma de enfrentar cada problema existente en el mundo es por medio de la transferencia de recursos entre países?

Incluso si, como afirman de manera optimista los organizadores de la Conferencia, se alcanzara un acuerdo que reemplace al Protocolo de Kyoto en la próxima COP, el único resultado que se puede esperar es más compromisos que no se cumplirán, un mayor control del Estado sobre las decisiones individuales y económicas y un despilfarro de recursos que se transferirán de unos países a otros.

En el entretanto, el incremento de la conciencia ambiental en el mundo seguirá fortaleciéndose, como ha sucedido en los años recientes. Así, los individuos contribuirán, como lo han venido haciendo, sin ninguna obligación por parte de ningún Estado, con sus decisiones en la mitigación del fenómeno. De igual forma actuarán las compañías.

Todo esto mientras los representantes gubernamentales juegan a las negociaciones internacionales, viajan por el mundo, participan de encuentros que no llevan a ninguna decisión. Seguirán creyendo que los problemas se enfrentan malgastando los recursos de sus ciudadanos y creando metas incumplibles con herramientas que solo se encaminan a la extensión del poder estatal – burocrático.

En últimas, seguirán culpando al capitalismo por el cambio climático. No tendrán en cuenta que solo por este sistema los individuos se pueden preocupar por los temas medioambientales porque tienen los recursos, por un lado, para sobrevivir, y, por el otro, para pagar por un medio ambiente sano. No tendrán en cuenta que, en respuesta, las empresas actuarán de la misma manera, invirtiendo recursos en procesos de producción menos dañinos para el medio ambiente, porque solo a través del capitalismo pueden hacerlo. No tendrán en cuenta que el problema tenderá a mitigarse en los próximos años.

Seguirán simulando preocupación por los problemas globales y nunca reconocerán que sus decisiones, en lugar de solucionar, agravan. Nunca reconocerán que sus reuniones no sirven sino para convencerse que contribuyen a la sociedad, aunque en realidad sean un obstáculo para su avance. ¿Preocupados por el cambio climático? Las COP no lo demuestran.

Javier Garay Javier Garay

Javier Garay es profesor en la Universidad Externado de Colombia. Escribió dos libros sobre temas internacionales, uno de ellos sobre el desarrollo económico, tema sobre el que está realizando su tesis doctoral. Síguelo en Twitter en @crittiko, y visita su blog personal: Crittiko.