Tibisay Lucena: de artífice de los mayores fraudes electorales a rectora de una universidad

El régimen de Maduro designó a la expresidente del CNE como rectora de la Universidad Nacional Experimental de las Artes

Tibisay Lucena estuvo 14 años dándole apariencia de democracia al régimen chavista desde la presidencia del CNE. (Archivo)

El régimen de Nicolás Maduro nombró a Tibisay Lucena como nueva rectora de la Universidad Nacional Experimental de las Artes (Unearte). El talento que la hizo merecedora de este cargo fue haber sido la artífice de los mayores fraudes electorales en Venezuela para garantizarle al chavismo resultados con “tendencias irreversibles” por más de 14 años.

La designación fue anunciada este viernes por Ernesto Villegas, ministro de Cultura de la dictadura. A través de su cuenta en Twitter, el funcionario chavista se refirió a Lucena como una “artista”, quien habría sido formada como “música académica”. Las reacciones de los usuarios en las redes sociales no se hicieron esperar.

Bailar al son que tocaba el régimen desde Miraflores fue siempre su mayor arte. La misión de Tibisay Lucena desde los inicios del chavismo fue controlar el Poder Electoral. En 1999 se inició como rectora suplente del Consejo Nacional Electoral (CNE). Su “lealtad” a la “revolución” le permitió hacerse en 2006 con la presidencia del ente comicial, cargo en el que se mantuvo hasta junio de 2020.

Irregularidades y fraudes

Bajo su administración se realizaron unos 15 procesos electorales. El ventajismo en la propaganda electoral, manipulación de testigos y actas, cambios de centros de votación e inhabilitación de partidos fueron solo algunas de las irregularidades que estuvieron a la orden del día en todas las elecciones.

No conforme con servir en bandeja de plata las condiciones electorales al régimen para sostenerse por años con una aparente legitimidad democrática, las denuncias de fraudes masivos también hacen parte de su background personal.

Si algo recuerdan los venezolanos de su gestión son las extensiones innecesarias de los horarios de votación, precedidas por largos silencios tras la finalización de la jornada. La impaciencia se acrecentaba en cada elección con el pasar de las horas, en las que solo se veía en las pantallas de televisión la famosa baranda del CNE, frente a la cual terminaba pasando Lucena en horas de la madrugada para ofrecer unos resultados que contrastaban con las actas que manejaban los partidos políticos y los conteos a boca de urna que divulgaban medios internacionales.

Uno de los procesos plagados de más irregularidades fue el referendo sobre la enmienda constitucional de 2009, que le permitió a Chávez seguir postulándose. En esta enmienda se estableció la polémica reelección indefinida. Al año siguiente, la redistribución de los circuitos electorales favoreció al chavismo para quedarse con la mayoría de los escaños de la Asamblea Nacional, a pesar de que la oposición sumaba una mayor cantidad de votos.

Tras el fallecimiento de Chávez, en abril de 2013 se celebraron las elecciones en las que Nicolás Maduro fue declarado ganador frente a Henrique Capriles por una diferencia que rondaba el 1 %. Ante las dudas sobre los resultados, el propio Maduro dijo inicialmente que estaba dispuesto a que se abrieran las cajas y se contara voto a voto. A las pocas horas Maduro cambió de opinión y el CNE de Tibisay Lucena nunca realizó el reconteo. El reclamó de Capriles también se desvaneció con el insólito llamado a sus seguidores a protestar desde sus casas escuchando salsa.

Resultados incompletos, datos inflados

Uno de los primeros procesos electorales organizados por Lucena arrojó resultados incompletos pese a la victoria de la oposición. El referendo para la reforma constitucional que perdió Chávez en 2007 dio una ventaja a la opción del “No” menor a 1 %. Esto habría sido acordado así entre Lucena y Miraflores para minimizar el golpe que estaba recibiendo el chavismo y, de esta manera, Chávez hablaba de la victoria “pírrica” de la oposición. Sin embargo, hubo más de un millón de votos que nunca se sumaron a la totalización en vista de que ampliaban la ventaja.

El episodio más reciente de denuncia de fraude masivo ocurrió durante la elección de la ilegal Asamblea Nacional Constituyente. Smartmatic, la empresa a cargo del sistema electrónico de votación, denunció que los resultados ofrecidos por Lucena habían sido manipulados. Como en este proceso no hubo participación de la oposición, para intentar tapar la alta abstención los resultados ofrecidos por el CNE superaban en al menos un millón de votos los datos que arrojaban las máquinas.

La guinda del helado fue la elección presidencial de 2018. En este proceso organizado por Tibiday Lucena, se proclamó a Nicolás Maduro como presidente reelecto en unas elecciones sin participación de la oposición y sin observación electoral, el cual no es reconocido por la comunidad internacional.

Tibisay Lucena recibió su premió por haber sido el rostro de los fraudes electorales durante 14 años. Desde la Universidad Experimental de las Artes seguirá complaciendo los caprichos del régimen, ahora desde el ámbito académico e ideológico. Mientras tanto, en el CNE no se observa ningún cambio sustancial. El periodista especializado en la fuente electoral, Eugenio Martínez, dijo en una reciente entrevista que en el nuevo CNE solo hubo cambio de nombres, pero es «exactamente igual» al que dirigía Tibisay Lucena.

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