Ni los chinos se libraron de ser sobornados por el chavismo

Fue Diego Salazar, primo del exministro de energía venezolano, Rafael Ramírez, quien se encargó de organizar los sobornos.

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A pesar de la “buenas relaciones” entre el régimen chavista y el de China, las empresas asiáticas no pudieron evadir las coimas de los funcionarios del régimen venezolano (Fotomontaje PanAmPost)

Como si no fueran pocos los escándalos de la corrupción del régimen venezolano ventilados en los últimos días, el diario español El País reveló uno nuevo. Durante la presidencia del fallecido Hugo Chávez Frías, empresas de la República Popular China pagaron USD $200 millones en sobornos para lograr contratos en el país suramericano.

El pasado 27 de noviembre, el extesorero de la Nación de Venezuela y exedecán de Chávez, Alejandro Andrade, fue condenado a diez años de prisión en una corte estadounidense por lavado de dinero. El teniente retirado confesó haber recibido US$1.000 millones en sobornos.

Ahora se revela que un empresario chavista, Diego Salazar, se aprovechó de un megacontrato de USD $20.000 millones, acordado en 2010 entre Venezuela y China, para enriquecerse. A pesar de todo el apoyo que el gobierno de Pekín le ha brindado al régimen chavista, sus empresas no se salvaron de tener que contribuir con coimas para ejecutar proyectos en Venezuela.

El acuerdo entre ambas naciones involucraba la construcción de infraestructuras energéticas en el país sudamericano y es conocido como el Gran Volumen. El desarrollo se enmarcó en un plan concebido en 2007, cuando ambos países firmaron el acuerdo Fondo de Cooperación Binacional.

Según lo acordado, China otorgaba un préstamo a Venezuela a través del Banco de Desarrollo de China (BDC) y aportaba las dos terceras partes, mientras el Banco de Desarrollo Económico y Social (Bandes) fue el encargado de administrar los fondos.

Este acto formaría parte de las investigaciones llevadas a cabo por la justicia del Principado de Andorra a la Banca Privada d’Andorra (BPA), entidad que fue cerrada en 2015 por blanqueo de capitales.

En este banco fue que el empresario Diego Salazar y sus colaboradores pusieron los USD $200 millones en 11 cuentas, dinero proveniente de sobornos cobrados a cinco compañías chinas.

Salazar, quien se encuentra detenido en Venezuela, fue procesado en septiembre por expoliar 2.000 millones de euros de la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) junto a otras 27 personas, entre los que figuran Nervis Villalobos y Javier Alvarado, exministros de Energía de Chávez.

Pero este empresario de seguros venezolano no tuvo acceso a estos cobros gracias a sus habilidades como negociante, sino a sus conexiones consanguíneas con altas figuras del Gobierno chavista. Es primo de Rafael Ramírez, quien fue ministro de Energía y Petróleo de Venezuela entre 2004 y 2012 y presidió (PDVSA).

Ramírez, ahora convertido en un férreo antimadurista, vive fuera de su país, y constantemente critica a la dictadura venezolana bajo el argumento de que Maduro está destruyendo el “legado” de Hugo Chávez.

Según El País, la juez andorrana Canòlic Mingorance reveló que Salazar se contactó con empresas chinas para facilitarles adjudicaciones a cambio de comisiones ilegales. Para ello, utilizó al primer secretario de la embajada de Venezuela en Pekín, Luis Enrique Tenorio. Para ocultar sus beneficios, Tenorio creó una sociedad panameña, Phomphien Corporation, y abrió una cuenta en la BPA de Andorra.

Salazar ocultó la red de sobornos Venezuela-China-Andorra a través de la sociedad Highland Assets y de un colaborador, que firmó un acuerdo confidencial con la compañía china Camc Engineering por el que la asesoraba en la obtención de los contratos millonarios que licitaba el Ministerio de Petróleo y Energía venezolano, especialmente de PDVSA y Corpoelec (empresa estatal de servicio eléctrico), en el marco de las obras que se ofrecían en el Gran Volumen.

El texto de este acuerdo confidencial es el que ha sido usado por la juez Mingorance para sustentar parte de su acusación y procesar a Salazar por blanqueo de capitales.

Según este documento, si los chinos conseguían obras por valor de USD $200 millones, Highland Assets recibiría un 10 % neto del volumen de negocio de Camc Engineering. “Se trata de un contrato de resultados totalmente anormal en el sector de la consultoría, donde el hecho generador de la contraprestación no es la elaboración de informes ni la asistencia, sino resultar adjudicatario”, señala un reciente auto de la juez andorrana reseñado por El País.

La danza de los millones

Según destaca el diario español, por cada obra adjudicaba llegaba a la cuenta andorrana un nuevo pago: USD $1.000.000 por el proyecto del Delta del Orinoco; USD $400.000 por el del río Guárico; USD $600.000 y USD $1.000.000 por el del rio Orinoco; USD $3.000.000 por los proyectos de Fábrica, Tiznado, Píritu Becerrra, Delta Orinoco y Guárico. Entre 2011 y 2012 el monto acumulado alcanzó los USD $106 millones.

Otros contratos similares firmados entre empresas chinas y Salazar, conjuntamente con su colaborador, Luis Mariano Rodríguez, incluyen uno con China Machinery Engineering Corporation (CMEC) para la construcción de la estación eléctrica de emergencia del estado de Zulia, que recompensó a Salazar con USD $55 millones y a Rodríguez con USD $9,5 millones. El dinero fue a parar a la cuenta andorrana de la sociedad holandesa Investments and Consulting, según destaca El País.

Por si esto fuera poco, Salazar también cobró USD $50 millones tras la firma de un contrato entre la empresa Sinohydro Corp. Ltd y PDVSA para la construcción por de la central de La Cabrera. Utilizando una sociedad creada por él en Panamá, firmó conjuntamente un contrato con Francisco Jiménez Villaroel, gerente de la oficina de PDVSA en China, para ayudar a las empresas asiáticas a entrar en el mercado venezolano. Por esto también recibió en su cuenta del BPA USD $7 millones, Eudomario Carruyo, el entonces director financiero de PDVSA,

Salazar recibió otras “comisiones” de la empresa fabricantes de autobuses china Yutong Hongkong Ltd (USD $11 millones) y de la petrolera Shandong Kerui Petroleum (USD $17 millones).

El descaro fue que, en 2015 durante la investigación andorrana, Salazar evadió las acusaciones en su contra diciendo que eran las autoridades chinas las que tenían “el poder de decidir que empresas hacían los proyectos”. Pero como muestran los hechos, aparentemente el poder lo tenían Salazar y sus secuaces.

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