Tras años de desidia, dictadura de Maduro enciende disputa con Guyana

Venezuela interceptó dos buques de exploración petrolera contratados por Exxon Mobil, empresa que está buscando crudo en una zona en disputa con Guyana desde el 2008.

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Venezuela reclamó contundentemente la presencia de barcos de exploración petrolera en lo que el país considera aguas en disputa. EFE/EPA

El régimen venezolano parece haber despertado después de años de letargo en su centenaria disputa territorial con Guyana. El sábado 22 de diciembre, la Armada Nacional Bolivariana interceptó a dos buques de exploración sísmica, el Ramfor de bandera Bahamas y el Delta Monarch de bandera Trinidad y Tobago, ambos contratados por la transnacional ExxonMobil en sus labores de búsqueda de petróleo en una zona costas afuera cuestionada por Caracas.

En un comunicado, la cancillería venezolana informó “a la comunidad nacional e internacional” que la Armada, “realizando su acostumbrado patrullaje por la fachada atlántica venezolana (…) divisó la presencia inédita de los mencionados buques ‘en aguas jurisdiccionales de Venezuela”.

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Pero lo inédito es que Exxon Mobil comenzó a explorar esa zona en el llamado Bloque Stabroek, de 26.800 kilómetros cuadrados, desde 2008, que “no solamente cubre la Zona en Reclamación, sino que está en la plataforma continental del Delta del Orinoco, en nuestras aguas”, según dijo en junio a PanAm Post Emilio Figueredo, abogado, analista y exembajador de Venezuela en Naciones Unidas.

Para Figueredo, este incidente es una maniobra oportunista y de distracción por parte del régimen de Nicolás Maduro. Qué mejor idea que usar un tema nacionalista para quitar la atención a la profunda crisis que vive Venezuela, y ante el inminente desconocimiento de Maduro como mandatario por gran parte de la comunidad internacional el próximo 10 de enero.

Desde 2015, en ese Bloque se han hecho diez hallazgos de petróleo. Este último, anunciado el pasado 3 de diciembre, eleva el potencial de producción de crudo a más de 750.000 barriles diarios para 2025, según dijo entonces el director del Departamento de Energía de Guyana, Mark Bynoe.

“Hay que recordar que el régimen es culpable que esto haya ocurrido, ya que no protestó cuando Guyana presento la ampliación de su plataforma continental a la comisión de límites del derecho al mar, y tampoco cuando le otorgaron la concesión a Exxon Mobil, quien ya no es el principal accionista, sino la CNOOC de China”, afirmó Figueredo para el PanAm Post.

La última vez que el régimen venezolano interceptó un buque de exploración petrolera en esa zona fue en 2013. Se trató del Teknik Perdana, que cumplía labores para la compañía petrolera Anadarko Petroleum, basada en Texas, EE. UU.

Figueredo agregó que el patrullaje que siempre había ejercido la Armada venezolana desde Punta Playa, fue interrumpido por un tiempo por la presión de los cubanos.

Ante la intercepción de los buques Ramfor y Delta Monarch, el Gobierno de Guyana reaccionó condenando enérgicamente la acción, rechazándola como un acto “ilegal, agresivo y hostil”. Y consideró el incidente como una violación a la soberanía e integridad territorial del país, lo cual demostraba, una vez más, “una amenaza real al desarrollo económico de Guyana”.

“El Ministerio de Relaciones Exteriores presentará este último acto de ilegalidad y falta de respeto flagrante contra la soberanía de Guyana por parte de Venezuela a la atención de las Naciones Unidas. También está en el proceso de informar a los diversos gobiernos de los setenta miembros de la tripulación sobre la amenaza a su seguridad”, dijo el Gobierno guyanés en un comunicado.

Según la declaración, el buque “Ramform Tethys” se encontraba dentro de la “zona económica exclusiva y plataforma continental” de la República Cooperativa de Guyana” y coloca las mismas coordenadas mencionadas por la cancillería venezolana, con la diferencia que para Caracas la nave estaba en “la proyección marítima del Delta del Orinoco de indubitable soberanía de Venezuela”.

El mapa señala las ubicaciones de los barcos de prospección sísmica contratados por las concesionarias de Guyana, los bloques, los campos, áreas de exploración y líneas de pretensión territorial de ambos. (Twitter)

Lo irónico es que una vez más los países de la Comunidad del Caribe (Caricom) rechazaron la posición venezolana frente a la disputa por el territorio Esequibo. En un comunicado, la agrupación manifestó su “gran preocupación” ante el incidente, y agregó que este viola los derechos soberanos de Guyana bajo la ley internacional y supone una amenaza al desarrollo económico de Guyana.

En 2004, el entonces presidente Hugo Chávez viajó a la capital de Guyana, Georgetown, la primera vez que lo hacia un mandatario venezolano, con el objetivo de congraciarse con los países de la Caricom que apoyaban a Guyana en el tema de la reclamación.

“Y lo que hizo fue decir que de ahora en adelante Venezuela no se opondría a las inversiones que allí se realizaran”, explicó al PanAm Post José Toro Hardy, economista y exdirector de Petróleos de Venezuela (PDVSA).

Rechazo a intercepción de buques

Sin embargo, la Caricom no ha cesado en apoyar a Georgetown en su disputa territorial con Venezuela. Lo único que Chávez consiguió fue el voto de este bloque a su favor en muchas oportunidades en foros internacionales como la Organización de Estados Americanos (OEA). Y este apoyo también tiene que ver con Petrocaribe, un programa del régimen chavista para darle petróleo a estas pequeñas naciones a precios preferenciales y/o a través de créditos blandos.

El Gobierno de Estados Unidos también se pronunció ante las acciones de la dictadura venezolana contra los buques contratados por Exxon Mobil (compañía estadounidense). Y le exigió a Venezuela respetar la “ley internacional y la soberanía de sus vecinos”.

“Estamos supervisando los reportes de que la Armada Venezolana pudo haber interferido con los buques que operan en nombre de Exxon Mobil. Subrayamos que Guyana tiene el derecho soberano de explorar y explotar recursos en sus aguas territoriales y zona económica exclusiva”, dijo en Twitter Robert Palladino, portavoz del Departamento de Estado de EE. UU.

Reacciones disímiles

Inmediatamente, el régimen de Maduro bolivariana rechazó “categóricamente el comunicado injerencista e impertinente del Departamento de Estado de los EE.UU.” y le pidió no interferir en los asuntos que Venezuela mantiene con Guyana.

“A todas luces es evidente que el Gobierno de EEUU interfiere a conveniencia (…) sin reparar en las más elementales normas del derecho internacional público. Hacemos un firme llamado a las autoridades estadounidenses a mantenerse al margen de las relaciones entre Estados soberanos”, dijo la cancillería venezolana en un comunicado.

Este jueves, el régimen venezolano lamentó el pronunciamiento de la Caricom. “La República Bolivariana de Venezuela considera que los supuestos que motivan el pronunciamiento de la Presidencia Pro Témpore del CARICOM son absolutamente inexactos. Ello es el resultado de disponer de la versión de una sola de las partes sobre los hechos”, dijo en su Twitter el canciller Jorge Arreaza.

Lo llamativo es que las reacciones del régimen de Maduro varían en tiempo de respuesta y en contundencia para EE. UU. y la Caricom. De hecho, analistas esperaban que Caracas no dijera nada respecto al pronunciamiento de los países del Caribe.

Pero también llama la atención que después de años de casi abandonar la disputa centenaria, al punto de que esta ahora se intente zanjar a través de la Corte Internacional de Justicia (CIJ), muy desfavorable para Venezuela, el régimen de Maduro haya decidido reactivarla.

Durante años, Chávez y luego Maduro han cometido error tras error en el intento histórico de Venezuela de recuperar un territorio que perdió injustamente.

En su intento de lograr el apoyo de los países del Caribe, el régimen quizás perdió la oportunidad de llegar, al menos, a un acuerdo justo de una delimitación marítima que permita al país una salida libre al Atlántico.

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