La absurda toma de Code Pink de la embajada de Venezuela en EEUU

El colectivo estadounidense que ocupó la sede diplomática desde el 10 de abril, no tiene una postura definida sobre el régimen de Maduro.

1.301
Code Pink constituyó lo que llamó el “colectivo de protección de la embajada” venezolana. EFE/Shawn Thew

Después de más de 15 días de haber tomado la embajada de Venezuela en Washington, los cuatro últimos integrantes del colectivo Code Pink fueron desalojados por las autoridades estadounidenses, según informo el embajador de Venezuela ante los Estados Unidos, Carlos Vecchio.

“Fuera los invasores de nuestra embajada. Cesó la usurpación. Ha tomado tiempo y esfuerzo, pero cumplimos con los venezolanos. Infinitamente agradecido a la diáspora de Venezuela por su sacrificio. Próxima liberación: Venezuela”, dijo Vecchio en un tuit.

Suscríbase gratis a nuestro boletín diario

Por su parte, la directora nacional de Code Pink, Ariel Gold, denunció vía Twitter que los activistas fueron arrestados y que con ello se está violando la ley internacional y la Convención de Viena.

Justificaban su invasión a la embajada escudándose en el artículo 22 de la Convención de Viena de 1961, en donde se afirma que las embajadas foráneas deben ser protegidas por los estados donde se encuentra ubicadas y que sus espacios no pueden ser violados. Sin embargo, el colectivo de Code Pink estaba violando el artículo en el que afirmaba respaldar sus acciones.

No hay que olvidar que Estados Unidos reconoce como Gobierno legítimo de Venezuela al liderado por el presidente interino Juan Guaidó, y como su embajador ante ese país a Vecchio, por lo tanto, este grupo de activistas que apoyan al usurpador régimen de Nicolás Maduro está fuera de ley y de toda lógica.

Queda preguntarse en qué ley internacional está establecido que un régimen ilegítimo, como el de Maduro, le puede ceder a un grupo de activistas una sede diplomática del nivel de importancia como lo es la embajada de Venezuela en Washington.

El 10 de abril, Code Pink constituyó lo que llamó el “colectivo de protección de la embajada” venezolana, y sus integrantes se instalaron en la sede tras la invitación del “elegido Gobierno de Venezuela”. Refiriéndose a la supuesta reelección de Maduro, producto de los fraudulentos comicios del 20 de mayo de 2018, donde la mayoría de las candidaturas opositoras estaban inhabilitadas, con una directiva del Consejo Nacional Electoral totalmente parcializada hacia el régimen y con una abstención récord, entre otras irregularidades.

Sin embargo, Code Pink ha preferido no hablar sobre su postura ante la dictadura de Maduro, que ha cobrado la vida de miles de venezolanos y ha sumido al país en la peor crisis socio-económica de su historia republicana.

“El colectivo de protección de la embajada está compuesto por individuos y organizaciones con variadas opiniones sobre el Gobierno —algunas a favor, otras neutrales, otras escépticas—, pero estamos determinados a detener la intervención de EE. UU.”, explica Code Pink en su página web.

Para la organización, “muchos escenarios podrían disparar una guerra con Venezuela, incluyendo una pelea por embajadas”. Y acusaron a los venezolanos que buscan la libertad del país suramericano y que se apostaron a las afueras de la embajada durante la toma, de ser parte del derechista grupo panamericano que apoya a Trump.

“Muchos de los miembros de este grupo Panamericano que apoya a Trump y que se encuentra fuera del edificio son supremacistas blancos, gritando los insultos racistas, misóginos y homofóbicos más vulgares, y profiriendo amenazas de muerte inimaginables hacia unos Protectores de Embajada y a nuestros seguidores”, dijo el colectivo durante la toma.

Entonces, ¿estar contra la intervención de su país en Venezuela es una justificación legal para ocupar sin autorización una embajada? Para este grupo, ¿los venezolanos que apoyan la democracia, el fin de la usurpación de Maduro y la realización de elecciones libres son unos supremacistas blancos? Esta toma parece más una acción anti-Trump que una dirigida a paliar la crisis que vive el país sudamericano.

Además, Code Pink usó la sede diplomática venezolana para sus actividades. Organizaron charlas y reuniones sobre la situación de Irán y de Irak. Actividades que no tienen nada que ver con las de una embajada venezolana.

Este grupo, que se fundó en 2002, dice tener como objetivo “detener las guerras de EE. UU. y el militarismo, apoyar la paz e iniciativas de derechos humanos, redirigir los dólares de los impuestos hacia la salud, educación, trabajos proambientalistas”, entre otros.

Llama la atención que si este grupo se autopromociona de esta manera, no se haya pronunciado ante las atrocidades cometidas por el régimen de Maduro. Es extraño que desconozcan reportes sobre las constantes y sistemáticas violaciones de los derechos humanos que han sido registradas en informes de la Alta Comisaria de los DD. HH. de las Naciones Unidas, Amnistía Internacional, la Comisión Interamericana de los DD. HH. y otras ONG como Human Rigths Watch (HRW) y Reporteros Sin Fronteras (RSF).

Suscríbase gratis a nuestro boletín diario
Suscríbase aquí a nuestro boletín diario y nunca se pierda otra noticia
Puede salirse de la lista de suscriptores en cualquier momento