Procuraduría de Colombia denuncia reclutamiento de menores durante pandemia

Entre 2002 y 2020 fueron reclutados 8 754 que alcanzaron su mayoría de edad todavía perteneciendo a algún grupo armado

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En lo que ha transcurrido del año al menos 128 menores de edad han sido vinculados por grupos armados a sus filas. (Youtube)

El procurador general de Colombia, Fernando Carrillo Flórez, le entregó a la Fiscalía una denuncia sobre el reclutamiento forzoso de menores de edad en las comunidades campesinas, indígenas y afro por parte de Ejército de Liberación Nacional (Eln), las “disidencias” de las Farc y otros grupos criminales durante esta cuarentena por la COVID-19..

Dentro de la denuncia se encuentran mencionados los Caparrapos, el Bloque Virgilio Peralta Arenas (BVPA), las Autodefensas Gaitanistas de Colombia, los Rastrojos, el Clan del Golfo, las Águilas Negras, ‘Los Paisas’, el E-40 y otros grupos armados residuales.

Estas denuncias no son menores, pero tristemente tampoco nuevas. Tradicionalmente en Colombia los grupos al margen de la ley se han conocido por este tipo de prácticas. Antes del proceso de paz una columna guerrillera podía estar conformada entre un 20 a 30 % por menores de edad. Esta práctica continuó con las “disidencias” de las Farc. El general retirado Nicasio Martínez llegó a afirmar en septiembre del año pasado que casi la mitad de las estas están constituidas por menores de edad.

En septiembre del año pasado un cabecilla de las Farc, alias Alonso, fue abatido por las Fuerzas Armadas. A este sujeto se le acusaba de tener centros de entrenamientos en el Cauca, en zonas con fuerte presencia de la comunidad indígena, donde reclutaba menores de edad a la fuerza.

Esta práctica no es única de las FARC, organizaciones delictivas como el Clan del Golfo han llegado a tener centros ocultos de reclutamiento de menores de edad. En abril de este año uno de esos centros fue desmantelado por los Grupos de Acción Unificada por la Libertad Personal (Gaula) de la Policía en Ayapel Córdoba. Allí se encontraban cinco miembros de la organización y tres adolescentes que fueron puestos en manos del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar.

Por su parte, en un comunicado a comienzos de este año, el Eln reconoció que menores de edad integran sus filas, pero, según este grupo ilegal, su ingreso fue completamente “voluntario”.

La situación es preocupante, pues la falta de clases producto de la cuarentena también ha generado un incremento en el reclutamiento de menores de edad por parte de organizaciones delictivas. Para el 17 de mayo, según información presentada por la Coalición contra la vinculación de niños, niñas y jóvenes al conflicto armado en Colombia (Coalico), denunció que al menos 128 menores de edad han sido vinculados por estos grupos en 2020.

Los datos de la Oficina del Alto Comisionado para la Paz

Según la Oficina del Alto Comisionado para la Paz los lugares de mayor incidencia de reclutamiento forzoso de menores son:

  • El litoral Pacífico y Pacífico meridional de Nariño en la frontera con Ecuador.
  • La Serranía de San Lucas.
  • El Catatumbo.
  • El norte de Antioquia en el corredor septentrional.
  • Corredor Suroriental, piedemonte amazónico hasta Camaribo incluyendo Arauca.
  • La Cuenca del río Guaviare.
  • El sur tolimense, punto desconexión entre la cuenca Ariari-Guayabero y el litoral Pacífico.

Según la oficina del Alto Comisionado, entre 2002 y 2020 fueron reclutados 8 754 que alcanzaron su mayoría de edad todavía perteneciendo a algún grupo armado. El listado lo encabezan las Farc con 6 443 (73 %), seguido por el Eln con 1 404 (16%) y grupos paramilitares con 777 (8,8 %).

En total alrededor de 14 200 menores fueron reclutados durante esta fecha. Eso quiere decir que alrededor del 60% de los jóvenes reclutados pasaron el resto de su infancia y adolescencia en alguna organización delictiva.

Esta oficina ha documentado tres formas de reclutamiento de menores de edad. El reclutamiento forzoso que representa el 31 % de los casos, que se dan bajo el contexto de amenazas a la integridad física del menor o la de alguno de sus familiares. El engaño es la forma más común, en el 54 % de los casos el menor va pensando que ira a hacer otro tipo de labores o bajo la promesa de algún tipo de beneficio económico.

Esto nos deja con un 26 % de los reclutamientos que han sido voluntarios. Entre las razones que documenta la oficina del Alto Comisionado para la Paz, la más prevalente es la carencia económica del joven que se registran en el 66 % de los casos de reclutamiento voluntario.

 

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