Colombia: el infierno de los niños secuestrados por los grupos armados

Según el ICBF los grupos armados han usado a menores de edad para cometer homicidios, actos de terrorismo y otros delitos.

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Muchos de los niños más desprotegidos son los que pertenecen a comunidades indígenas como los Embera Dóbidas, Embera Katíos y Embera Chamíes. (Archivo)

Continúan las denuncias por reclutamiento de menores de edad en Colombia, cifras del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), reportan que entre enero y mayo de este año 44 menores han sido desvinculados de grupos armados e ingresaron a programas de protección.

El procurador general, Fernando Carrillo, presentó a la Fiscalía General de la Nación una denuncia sobre el reclutamiento forzoso por parte del Ejército de Liberación Nacional (ELN), las “disidencias” de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), los Caparrapos, el Bloque Virgilio Peralta Arenas (BVPA), las Autodefensas Gaitanistas de Colombia, los Rastrojos, el Clan del Golfo, las Águilas Negras, ‘Los Paisas’, el E-40 y otros grupos armados residuales. La Procuraduría señaló que los grupos armados aparte de usar menores para delinquir también lo estarían haciendo con fines de explotación sexual, y miles de niños han sido torturados y desplazados junto con sus familias para evitar caer víctima de estos grupos.

“Además de delitos que tienen que ver con el reclutamiento ilícito de menores, la desaparición forzada, la utilización y el uso de menores en la comisión de delitos, hay actos de tortura y terrorismo contra estas poblaciones. Es una monstruosidad que requiere priorizar inmediatamente las investigaciones” afirmó el procurador Carrillo.

Las denuncias del procurador se basan en investigaciones hechas por instituciones como la Coalición contra la vinculación de niños, niñas y jóvenes al conflicto armado en Colombia (Coalico), la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios en Colombia (OCHA) y las actividades del Comité Internacional de la Cruz Roja, entre otras.

Según el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar en más de doce hechos reportados durante el Estado de Emergencia Sanitaria, grupos armados habrían usado a menores de edad para cometer homicidios, actos de terrorismo y otros delitos.

Los colegios y escuelas han presentado una barrera tradicional al reclutamiento de menores para estos grupos. Pero al estar las escuelas cerradas, los grupos han diseñado distintas formas para acercarse a estos menores e inducirlos en el crimen. Un modus operandi de estos grupos es la invitación a los menores a fiestas organizadas por los propios grupos armados, a través de cadenas de Whats app, y así intentar seducirlos con alcohol, drogas o dinero.

Muchos de los niños más desprotegidos son los que pertenecen a comunidades indígenas como los Embera Dóbidas, Embera katíos y Embera Chamíes, y de la comunidad Nonam, en Bojayá e Istmina, Chocó. También niños indígenas de Toribío, Cauca; menores embera Eyábidas de Murindó, Antioquia; así como indígenas Wounaan de Santa Rosa de Guayacán, en Buenaventura, Valle del Cauca.

La vulnerabilidad de estos niños en zonas donde hacen presencia grupos armados es tan alta y la institucionalidad tan poca, que incluso esta semana se reportó la violación de una menor de la comunidad Embera Chamí por parte de 7 militares.

El Comandante del Ejército Nacional, mayor general Eduardo E. Zapateiro, rechazó los hechos y puso la cooperación del Ejército a disposición de las autoridades para llevar a los culpables a la justicia.

Frente a lo ocurrido el presidente Iván Duque ordenó al Ministerio de Defensa dar pleno apoyo a la Fiscalía con la investigación y aseguró que con los perpetradores del delito “vamos a inaugurar la cadena perpetua”.

A pesar de las duras penas tanto por violación como por reclutamiento, los derechos de la infancia continúan siendo vulnerados por grupos al margen de la ley. El ICBF es una institución crucial para velar por los derechos de estos niños en las zonas de conflicto y la recuperación de los derechos de aquellos que fueron vulnerados por delincuentes.

 

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