Angélica Lozano: «estos Hptas»

Esto refleja que para la izquierda colombiana la gravedad de la ofensa depende de quien la diga, o más bien según la conveniencia política.

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Angélica Lozano no habría asistido a la votación por “falta de voluntad política», haciendo referencia a la falta asistencia al recinto físico del Congreso. (Senado)

La senadora colombiana Angélica Lozano, del la Alianza Verde, protagonizó un cómico y bochornoso momento tras poner en duda la honorabilidad de las madres de varios de sus colegas en sesión del Senado. La senadora olvidó apagar el micrófono en medio de una sesión virtual, error que le permitió a toda la sesión y al país escuchar a Lozano insultar a sus colegas del legislativo:

La razón del insulto fue que la senadora revisó un tuit de su colega y “aliado” en la oposición Gustavo Bolívar, donde compartió la lista de senadores que se ausentaron durante la votación de la proposición para eliminar los gastos de representación de los congresistas mientras sesionen virtualmente.

Bolívar también menciona a los senadores Iván Name, Carlos Guevara, Fabio Amín, José Obdulio Gaviria, Luis Fernando Velazco y Roosvelt Rodríguez. Cabe hacer la precisión que Obdulio Gaviria ya no se encuentra en la comisión primera, por ende, no le correspondía participar; Lozano y Rodríguez presentaron constancia para no votar.

La razón que argumentó la senadora Lozano fue “falta de voluntad” política, haciendo referencia a la no asistencia al recinto físico del Congreso. La senadora pareciera ignorar —estando casada con la alcaldesa de Bogotá, Claudia López— que la capital se encuentra en pleno pico de la pandemia, la ocupación de las unidades de cuidado intensivo está en casi un 90 %, muchos de sus colegas son adultos mayores de 60 y que ella como representante electa está en la obligación de cuidarse también.

En el sector privado y en la era del teletrabajo esta razón hubiera sido motivo de despido para cualquier oficinista promedio, pero en el mundo de la política colombiana, donde prima el realismo mágico al sentido común, esta excusa es perfectamente válida y hasta tildada de honorable. Recordando al genial Edmund Burke, se le debería informar a la senadora que sus votantes no la eligieron para que ocupara un cargo, ni un puesto físico, votaron su criterio. Cuando la senadora se niega a participar en las sesiones justificándose en razones meramente simbólicas, les está negándo a sus votantes ese criterio por el que la eligieron.

Por lo demás, el senador Bolívar no se tomó de forma personal las declaraciones de Lozano hacia su madre y dijo que no le importaba con tal de ver reír a Gustavo Petro y a Armando Benedetti.

Sin embargo, el senador Bolívar no se tomó tan tranquilamente días atrás el comentario del presidente Iván Duque refiriéndose a Aída Avella como “esta vieja”, en una reunión privada de Presidencia donde fue grabado por la vicepresidente Marta Lucía Ramírez.

Esto refleja que la gravedad de la ofensa depende de quien la diga, o más bien según la conveniencia política. La enseñanza, tal vez, de estos dos desafortunados episodios es dejar atrás moralismos vacíos. Al final de cuentas, ¿quién tras una discusión acalorada con un compañero de trabajo no se ha referido a su madre o a su persona con un insulto dentro de la seguridad que da la privacidad?

 

 

 

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