Piedad Córdoba busca encubrir responsabilidad de Samper en asesinato de Álvaro Gómez Hurtado

La evidencia recopilada por las investigaciones de la Fiscalía General de la Nación desde 2008 indica que el expresidente Samper y su ministro del Interior, Horacio Serpa, fueron determinantes para el magnicidio de Álvaro Gómez Hurtado

En 2007 el exministro de defensa, y antiguo jefe de la campaña de Samper, Fernando Botero Zea, afirmó que el asesinato de Álvaro Gómez Hurtado debía ser considerado un crimen de Estado. (Youtube)

La senadora Piedad Córdoba a través de su cuenta de Twitter sugirió que el crimen de Álvaro Gómez Hurtado continúa sin esclarecerse. Luego la revista Semana en una publicación volvería a resucitar la antigua teoría de que los autores del magnicidio habrían sido miembros del secretariado de las FARC.

Las repentinas inferencias de Piedad Córdoba sobre la responsabilidad de las FARC en el magnicidio no guardan otra intención que exculpar de éste a su aliado político y colega del Grupo de Puebla, el expresidente Ernesto Samper Pizano.

No es coincidencia que la senadora Córdoba afirme que no se ha esclarecido el magnicidio de Álvaro Gómez Hurtado, la Comisión de Acusación de la Cámara de Representantes hace 4 meses reabrió la investigación al expresidente Samper por el magnicidio de Gómez Hurtado. Las declaraciones de Córdoba sobre el magnicidio no se sustentan más que en unas supuestas cartas de Tirofijo al secretariado de la FARC y en teorías conspirativas que no resisten una comparación con las pruebas recopiladas por la Fiscalía durante años, que evidencian que Samper habría ordenado el asesinato en complicidad con el Cartel del Norte del Valle.

La evidencia recopilada por la Fiscalía General de la Nación desde 2008 indica que el expresidente Samper y su ministro del Interior, Horacio Serpa, fueron determinantes en el magnicidio de Álvaro Gómez Hurtado. Tras el desmantelamiento de las estructuras del Cartel del Norte del Valle durante el Gobierno de Álvaro Uribe Vélez, el testimonio de varios capos ha confirmado que agentes del gobierno nacional habrían contactado a Orlando Henao, el hombre del Overol, para que sus hombres cometieran el magnicidio.

Según el abogado Enrique Gómez Martínez, sobrino de Álvaro Gómez, “toda la evidencia indica que Samper es el autor material del homicidio”. La evidencia alrededor del magnicidio de Álvaro Gómez Hurtado ronda alrededor del escándalo conocido como el Proceso 8000. Dos semanas después de perder las elecciones ante Samper, Andrés Pastrana  remitió dos cassetes al líder del partido liberal -el expresidente Cesar Gaviria- que contenían evidencia sobre el ingreso de dineros de la mafia a la campaña de Samper. Gaviria los remitió al fiscal, Gustavo de Greiff, quién los archivó; su hija, Monica de Greiff, era parte de la campaña de Samper.

El 20 de junio se filtran dos cassetes a la opinión pública donde se escucha a los hermanos Rodriguez Orejuela mencionando un aporte de 3 mil millones de pesos de la época a «Medina», haciendo referencia al tesorero de la Campaña de Samper, Santiago Medina.  Esta noticia le cayó como un baldado de agua fría al gobierno quién se encontraba en un plan de sometimiento con el cartel Cali, amparada por el fiscal De Greiff.

Álvaro Gómez Hurtado adelantándose a la magnitud de los hechos comenzó a presionar para que se abriera una investigación, que comenzó con la llamada a indagatoria libre a Santiago Medina el 27 de julio de 1995. Por si fuera poco Gómez dirigía el periódico el Nuevo Siglo, uno de los más leídos en la época, en donde le hacía seguimiento continuo a los adelantos el proceso 8000.  Las presiones de Álvaro Gómez a través del senado y la prensa habrían desencadenado las circunstancias que propiciarían su magnicidio.

Uno de los primeros personajes en declarar la participación de Samper en el magnicidio de Álvaro Gómez fue el antiguo capo del Norte del Valle, Luis Hernando Gómez Bustamante, alias ‘Rasguño’, quien mencionó que funcionarios del gobierno se habrían aproximado a Orlando Henao para que lidiara con Álvaro Gómez.

El testimonio de Rasguño fue confirmado por otro capo, Víctor Patiño Fomeque, quién aseguró que la petición para asesinar a Álvaro Gómez, llegó a Henao a través de José Ignacio ‘Nacho’ Londoño Zabala, un reconocido abogado de narcotraficantes que fue asesinado en 2015. Uno de los narcos que habría confirmado la versión de Patiño Fomeque fue Francisco Javier Zuluaga, alias ‘Gordo lindo’, otro hombre cercano a Orlando Henao.

El rumor de la participación del capo del Norte del Valle también fue confirmado por miembros pertenecientes a otras casta criminal: los paramilitares. Según Freddy Rendón —el Alemán— y Diego Murillo — alias Don Berna—, Orlando Henao le habría pedido el favor a Carlos Castaño para que secuestrara a Gómez Hurtado, y así evitar que siguiera impulsando la revocatoria de Samper. Castaño se habría negado puesto que Álvaro Gómez era un líder conservador. 

Según el abogado Gómez Martínez, la primera opción de la cúpula del gobierno de Samper no fue ordenar el asesinato de Gómez Hurtado sino buscar una forma de callarlo. Algunos testimonios indican que Samper le habría dicho Orlando Henao que buscara forma de sobornar a Álvaro Gómez, a lo que el capo del Norte del Valle habría dicho que “ese señor no se deja ni acercar”.

Mientras el hampa, ansiosa de congraciarse con el gobierno, se debatía la forma más ‘humanitaria’ para lidiar con Álvaro Gómez, el proceso 8000 se le salía de control a Samper y se empezaban a filtrar cada vez más nombres a la prensa, en cabeza del nuevo fiscal, Alfonso Valdivieso. Por si fuera poco el intento de asesinato al abogado de Samper, Antonio José Cansino, el 27 de septiembre de 1995 no hacía sino levantar más sospechas sobre la figura del presidente.

La decisión final de asesinar a Álvaro Gómez se habría tomado tras la captura de Fernando Botero Zea, el antiguo jefe de campaña de Samper. A medida que se iba develando más información sobre el proceso 8000, Álvaro Gómez comenzó a denunciar la corrupción tras la campaña de Samper en el Nuevo Siglo y como diría en su última entrevista “el presidente no se va caer, pero no puede quedarse, debe tomar la determinación de irse». Debido a su influencia como un contradictor que tenía acceso a los medios e influencia sobre gran parte de los parlamentarios conservadores, Álvaro Gómez, sin lugar a dudas era el principal obstáculo para la absolución de Samper por parte del Congreso.

Para octubre de 1995 Nacho Zabala le habría vuelto a insistir a Orlando Henao que “Serpa y Samper quieren salir de Álvaro Gómez”, a lo que el líder del cártel respondió que “yo le hago la vuelta, pero que me lo pidan personalmente”. La reunión habría ocurrido cerca a Unicentro, en el apartamento de lujo de Orlando Henao, donde Serpa se habría sentado junto al jefe mafioso y confirmado el interés del gobierno nacional porque se perpetrara el magnicidio.

Para la consecución del magnicidio, Orlando Henao fraguó un plan junto con su jefe de sicarios Wilber Varela, alias ‘jabón’, y el director del GAULA, Danilo Gonzalez. La investigación de la Fiscalía también pudo confirmar que el Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), a cargo de Ramiro Bejarano, hizo seguimiento de inteligencia Álvaro Gómez durante sus últimos meses de vida. El propio Fernando Zea reconoció que mientras fue ministro de defensa tuvo que hacerle seguimiento a Álvaro Gómez Hurtado por orden de presidencia.

El 2 de noviembre de 1995, tras dictar una cátedra en la Universidad Sergio Arboleda, Álvaro Gómez salía acompañado de su amigo y exescolta, José del Cristo Huertas Hastamorir, hacia un vehículo que era manejado por su conductor de confianza Luis Ojeda.

Cuenta Ojeda, a eso de las diez y veinte de la mañana, mientras subía Gómez Hurtado al carro, que José del Cristo le dijo agitado: “Arranque, Luis arranque!”, a lo que Ojeda solo alcanzó a responder “¿Qué dice Josesito?” antes de ser interrumpido por el impacto de vidrios volando en el vehículo que anunciaban a Álvaro Gómez Hurtado que estaba a punto de ser asesinado. El líder conservador alcanzó a cubrirse el rostro con las manos mientras, haciendo honra a su apellido, José del Cristo Huertas se lanzaba sobre su antiguo jefe y amigo en un fútil esfuerzo por protegerlo de la ráfaga de subametralladora que acabaría con la vida de los dos.

Vehículo en el que se transportaba Álvaro Gómez Hurtado el día de su magnicidio. (AP media)

Tras salir del shock, y ver los vidrios quebrados por la ráfaga y a los dos amigos tendidos en el asiento de atrás, Luis Ojeda aceleró a todo lo que daba el abaleado carro hasta llegar a la clínica del Country, donde Álvaro Gómez Hurtado y Jesús del Cristo Huertas fueron declarados muertos. Luis Ojeda solo fue llamado a testificar 24 años después del magnicidio.

José del Cristo recibió más de 10 impactos de bala, casi todos en la espalda a causa de su intento por proteger a Álvaro Gómez, quién su vez recibió dos impactos en cada brazo, un en el muslo, y otro en el pecho que comprometió su corazón y pulmón izquierdo, acabando así con su vida.

Samper al final permaneció impune como presidente y, 13 días después de la muerte de Álvaro Gómez, fue absuelto, por la Comisión de Acusación de la Cámara de Representantes con 111 votos a favor y 43 en contra, de las acusaciones de recibir dineros del narcotráfico en su campaña.

La Corte Suprema de Justicia inició un proceso de investigación a los congresistas de la Comisión de acusaciones y pudo constatar que al menos ocho recibieron dineros del narcotráfico, hasta ser frenada por la Corte Constitucional por medio de un tutela instaurada por Viviane Morales, que argumentó que el juicio al presidente era político y la CSJ al estar investigándolos por su decisión a favor de Samper los estaría persiguiendo por sus creencias políticas. En 2007 Fernando Botero Zea afirmó que el asesinato de Álvaro Gómez Hurtado debía se considerado un crimen de Estado.

Desde el magnicidio de Álvaro Gómez hasta el 2010 el caso pasó por las manos de 27 fiscales diferentes, en promedio un fiscal duraba 7 meses con el caso a su cargo. Aparte del homicidio de Álvaro Gómerz y Jesús del Cristo Huertas, otras 35 personas fueron asesinadas en relación con el proceso 8000.

En estos momentos Ernesto Samper permanece libre y ha dedicado su vida a negar su participación en el magnicidio de Álvaro Gómez y a hacer apología a dictadores igual de criminales a él como Nicolás Maduro. La exsenadora Piedad Córdoba hace unas acusaciones polémicas y que intentan pasar de bien intencionadas, pero seguramente su verdadero propósito es achacarle la responsabilidad del magnicidio de Álvaro Gómez a un líder guerrillero muerto y cubrirle la espalda al nefasto expresidente.

 

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