Prensa boliviana se declara en emergencia tras polémica ley de Morales

"Cuando incomodan las denuncias de corrupción y las opiniones contrarias, se suele promover esta clase de estatutos con la intención de silenciar y censurar la crítica".

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“De cualquier forma se quiere prevenir que salga a la luz pública casos nuevos de corrupción”. (Flickr)

La prensa boliviana se ha declarado en emergencia tras el anuncio del presidente Evo Morales, de impulsar una nueva ley contra las mentiras e informaciones falsas divulgadas en medios de comunicación, una norma que podría convertirse en una herramienta de persecución política.

Según explicó el mandatario hace algunos días, la idea es “castigar” tanto al periodista como al medio de comunicación que publique o difunda “mentiras” que desprestigien a su administración.

Sin embargo, el problema radica en que cuando al mandatario le incomodan las noticias que se publican, suele calificarlas como falsas.

“Cuando a un mandatario le incomodan las denuncias de corrupción y las opiniones contrarias, suele promover la aprobación de esta clase de estatutos con la intención de silenciar y censurar la crítica”, manifestó con preocupación el presidente de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), Gustavo Mohme.

Las verdaderas intenciones detrás de “la ley contra las mentiras”

Aunque el presidente afirme que la ley contra la mentira es para “moralizar” a los medios y proteger a los lectores de las noticias “falsas”,  la norma se perfila como otro método de persecución contra los medios independientes en el país.

Morales ya ha demostrado que sigue los pasos de otros gobiernos totalitaristas como los de Venezuela, Cuba y Nicaragua, por lo que no es de extrañar que tal y como lo han hecho estos países, ahora busque deshacerse de aquel que promueva una imagen negativa de su Gobierno.

Sectores políticos, periodistas nacionales y miembros del gremio a nivel internacional han manifestado su preocupación por la norma, ya que la Constitución de Bolivia ya tiene leyes que castigan las mentiras que divulga la prensa, y agregar una nueva solo podría significar una conveniente herramienta de persecución política.

Cabe resaltar que además de los medios independientes, el mandatario ha manifestado su deseo por abarcar también controles en redes sociales ya que los ciudadanos han optado por consumir noticias por este medio, debido a que la mayoría de los medios tradicionales están siendo asfixiados y perseguidos.

Morales ya tiene un grupo de 80 ciberactivistas, conocidos como “guerreros digitales”, para contrarrestar las supuestas “mentiras” que difunde la oposición contra su Gobierno; pero con esta ley podría tratar de abarcar más.

“Estamos ingresando a una época electoral, y se pretende evitar y acallar que se hagan denuncias de corrupción u otro escándalo parecido al caso Zapata; es decir, de cualquier forma se quiere prevenir que salga a la luz pública casos nuevos de corrupción”, indicó Williams Bascope a través de un artículo de ANN Bolivia.

Carlos Mesa, expresidente de Bolivia (2003-2005), ha señalado que la aprobación de la ley contra la mentira “es una decisión tomada” debido a que el oficialismo tiene el control absoluto del Congreso, pero señala que este es “un nuevo instrumento para restringir más los derechos constitucionales de todos”.

Es por esto que es momento de que las entidades internacionales cumplan con su rol de defensores de las libertades e inicien las sanciones contra un régimen que se dirige al mismo caos en el que se encuentran sumergidos Venezuela y Nicaragua.

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