Con 500 muertos a cuestas, régimen Ortega dice haber vencido al terrorismo

La "paz" que supuestamente ha conseguido el Gobierno nicaragüense parece basarse en el temor que ha logrado sembrarle a su pueblo.

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“No te dejan marchar, no te dejan protestar, no te dejan elegir, no te dejan libre, no te dejan ondear la bandera de tu país… “ (Wikipedia)

El ministro de Relaciones Exteriores de Nicaragua, Denis Moncada, demostró una vez más que forma parte de un régimen dictatorial, al criminalizar las manifestaciones e intentar convencer a los distintos países de las Naciones Unidas de que su país sufrió de un “terrorismo disfrazado de protesta pacífica” durante estos últimos meses de crisis sociopolítica.

Según el canciller, las protestas antigubernamentales han sido las que han causado las muertes, asaltos, violaciones, extorsiones, torturas, tratos crueles y degradantes que se han cometido durante estos más de cinco meses de crisis sociopolítica. Esto a pesar de que distintas organizaciones internacionales, enfocadas en la defensa de los derechos humanos, señalaran al Gobierno como responsable de las violaciones.

Sin embargo, no es la primera vez que las declaraciones del Gobierno son contrarias a las investigaciones de organismos internacionales. El régimen nicaragüense viene, desde hace semanas, tratando de minimizar el número de víctimas de sus fuerzas de choque.

Cabe señalar que de acuerdo a la Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos (ANPDH) el número de fallecidos supera los 500 y la cantidad de personas heridas ya alcanza las 4.000.

“Aseguramos y reiteramos que en Nicaragua somos amantes de la paz, fortalecemos la seguridad, promovemos y defendemos los derechos humanos de forma integral”, dijo Moncada con estas cifras a cuestas.

La falsa normalidad que profesa el Gobierno Ortega

Durante la intervención en el debate de la 73 Asamblea General de la ONU, el canciller Moncada incluso aprovechó la oportunidad para afirmar que el Gobierno había logrado retomar progresivamente la normalidad cotidiana.

Nicaragua “ha resistido los intentos de un Golpe de Estado, ha ganado nuevamente la paz, la convivencia fraterna y el retomo progresivo de la normalidad cotidiana”, dijo, a pesar de que en los pocos diarios locales independientes se continúan publicando noticias sobre la tensión por la que atraviesa el país.

Con cada día que pasa aumentan las ejecuciones extrajudiciales, las detenciones arbitrarias, los secuestros, las torturas, entre otras violaciones a los derechos humanos, a manos de las fuerzas de choque de la dictadura.

La “paz” que supuestamente ha conseguido el Gobierno nicaragüense parece basarse en el temor que ha logrado sembrarle a su pueblo.

Hasta el pasado 20 de septiembre el régimen admitió que tenía más de 200 personas presas que fueron detenidas en el marco de las protestas que iniciaron el pasado mes de abril, de los cuales ya siete han sido condenados y 197 están en proceso judicial.

Según informa el diario local La Prensa, para todos estos casos el proceso es el mismo: un juez cumple con las formalidades del caso, pero respondiendo a la “más alta cúpula del poder”, declarando culpable a los manifestantes.

Desde que son apresados la falta de independencia del poder judicial queda en evidencia. “Cuando quieren fregar a alguien manipulan hasta la fecha y hora de notificaciones, ni se diga cuando quieren que determinado juez vea un caso”, comentó un fiscal que prefirió mantenerse anónimo ante la persecución política.

“No examinan la acusación, la admiten sin mayor revisión, porque muchas de ellas deben ser rechazadas porque no individualizan las acciones de los acusados, los elementos que ofrecen como prueba no la sustentan y se contradice con la acusación, pero no les importa”, dijo por su parte el asesor legal del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), Gonzalo Carrión, quien además señaló que las causas son asignadas a los mismos jueces, “a los más radicales y obedientes partidariamente hablando, y eso no es mera casualidad, es una directriz que se les orienta desde las altas esferas de poder y estos funcionarios las obedecen cabalmente como les gusta a sus superiores”, agregó.

Con esto, Ortega ha logrado bajar las protestas en la calle; sin embargo, el pueblo sigue exigiendo la justicia y la democratización del país

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