Colombia: otra vez Vargas Lleras desinforma sobre EPM

Vuelve Vargas Lleras a hacer gala de su llenura, hablándonos esta vez de Hidroituango y de las decisiones que, según insinúa, son antecedentes dolosos de la contingencia de 2018

Hidroituango, Colombia
Colombia: otra vez Vargas Lleras desinforma sobre EPM (Archivo)

Decía Platón que la ignorancia no es un vacío sino una llenura. Llenura de prejuicios interesados, de frasecitas cogidas al vuelo en cualquier corrillo, de daticos aislados que se sueltan al albur para impresionar calentanos. Esa llenura es indigestión, indigestión mental.

Agradecido por el nombramiento de dos de sus amigos en la Junta de EPM, con su característica ausencia de pudor intelectual, vuelve Vargas Lleras a hacer gala de su llenura, hablándonos esta vez de Hidroituango y de las decisiones que, según insinúa, son antecedentes dolosos de la contingencia de 2018.

En su artículo de agradecimiento, publicado en El Tiempo el 30 de agosto, dándose aires de conocedor, se viene Vargas Lleras, en tono mayestático que puede impresionar a lectores escasamente informados, con una serie de preguntas que son casi acusaciones. Es por esos lectores que voy a contestar esas preguntas de la forma más sencilla posible. No espero persuadir a Vargas Lleras, a quien solo le interesan sus objetivos políticos y no la verdad de los hechos.

La construcción de una hidroeléctrica es un trabajo complejo y más complejo mientras mayor es su tamaño. En ella intervienen todas las ingenierías además de muchas disciplinas altamente especializadas como la geología, la hidráulica, la botánica, la zoología y otras más. En el proceso constructivo son muchas las cosas que pueden fallar y muchos también los cambios en los diseños técnicos y las especificaciones ambientales que deben hacerse sobre la marcha, cuando en el terreno se enfrentan las dificultades, especialmente geológicas, que ni los más detallados estudios previos pueden identificar en su totalidad.

Pregunta Vargas Lleras:

  • ¿Por qué la junta directiva aprobó la contratación millonaria de un tercer túnel de desvío, cuyo colapso originó la problemática actual y asumiendo un riego inaceptable de acuerdo con los informes y recomendaciones técnicas?
  • ¿Por qué los primeros túneles se hicieron sin compuertas?
  • ¿Quién, además, tomó la decisión de taponar los dos túneles originales?

Estas preguntas las respondo con la ayuda del esquema que se presenta a continuación:

En un proyecto hidroeléctrico, para poder construir la presa es necesario desviar el río durante el tiempo que dura ese trabajo. Esto se hace en por medio de túneles que desvían el caudal y que en el caso de Hidroituango era de dimensiones gigantescas. En la gráfica son los túneles derecho e izquierdo. El caudal es devuelto al cauce aguas abajo del sitio de la presa. Una vez concluida la construcción de esta, los túneles se cierran mediante compuertas instaladas en sus portales de entrada y empieza el llenado del embalse. En la gráfica las compuestas debían instalarse en el área achurada en color verde.

Las compuertas de las que se está hablando son estructuras metálicas de más de 200 toneladas cada una. El sitio donde debían instalarse presentaba enormes dificultades geológicas. Además de exigir costosos tratamientos en el terreno, su instalación demoraba mucho más de lo programado, retrasando el llenado de la presa y con ello la entrada del proyecto en operación comercial, lo que estaba previsto para diciembre de 2018.

Lo que se está contando ocurre en 2013. No la Junta Directiva, sino el equipo técnico —compuesto por geólogos, ingenieros civiles, especialistas ambientales, doctores en hidráulica, etc.—  que analizó la situación enfrentaba dos opciones: insistir en la instalación de las compuertas, aceptando los sobre costos constructivos y los asociados al atraso de la entrada en operación comercial de proyecto, o buscar una alternativa que permitiera cumplir con los plazos del cronograma. Esa alternativa fue el tercer túnel denominado Galería Auxiliar de Desviación (GAD).

Además de los mayores costos constructivos, la alternativa de instalar las compuertas a los dos túneles originales, al retrasar el proyecto dos años, ocasionaba los siguientes costos: sanción de la CREG por incumplimiento de la fecha de entrada, pérdida de los ingresos por cargo de confiabilidad por 20 años y pérdida de dos años de ingresos por la energía dejada de producir. Con la GAD se evitaban esos costos.

Cuando desde el punto de vista de la ingeniería hay dos opciones igualmente factibles se opta por la de mínimo costo y esa era la GAD. Da escalofrío pensar que Vargas Lleras que estuvo a cargo de tantas obras públicas ignore esta consideración tan elemental.

Los túneles de desviación iniciales se construyeron pues sin compuertas y funcionaron perfectamente durante tres o cuatro años mientras se construía la presa. Como no había compuertas los túneles tenían que ser taponados con gigantescas estructuras de concreto para poder proceder al llenado del embalse. En su inmensa sabiduría, quizás Vargas Lleras sepa cómo se tapona con concreto un túnel lleno de agua. Debería revelar ese descubrimiento que revolucionaría la ingeniería mundial. El caso es que para poder taponarlos había que tenerlos libres de agua lo que hacía necesario desviar el río por otro lado mientras se hacía ese trabajo: esa era la función de la GAD, que no se hizo para darle más plata a los contratistas como pérfidamente insinúa Vargas Lleras.

La GAD, evidentemente, está localizada aguas arriba de los túneles originales de desviación, como se muestra en la gráfica. La GAD empata, para ser menos costosa, con uno de los túneles de descarga. Los túneles de descarga son cuatro, uno por cada dos de las ocho unidades de generación, y por ellos se evacúa al río el agua turbinada. Esa obra tiene más túneles que un queso gruyere y todos han funcionado perfectamente.

Lo del gruyere un punto muy importante. Las objeciones técnicas que se hicieron a la GAD no tenían que ver con la construcción del túnel mismo, pues ya se habían hecho muchos en ese macizo y todos funcionaron. La inquietud que planteó el BOARD de expertos fue de tipo hidráulico. Se dudaba de que la ataguía que debía desviar el río para hacerlo entrar en la GAD no resistiera la fuerza del caudal que por estar en un punto más alto era mayor que en el sitio donde estaban los túneles iniciales.  Una ataguía es simplemente un amontonamiento de rocas que se arrojan al río para desviarlo y hacerlo entrar en el túnel.

El BOARD de expertos estaba compuesto por cuatro especialistas de primera línea a nivel mundial en ingeniería ambiental, presas, hidráulica y geología. Sin el aval de BOARD, la GAD no podía construirse. Entonces ¿qué hicieron? ¿tiraron al cara y sello? ¿les dijeron a los señores de la Junta Directiva decidan ustedes porque nosotros no sabemos qué hacer? Pues no, se fueron para una universidad de Curitiba para que hiciera la modelación hidráulica del problema que tenían entre manos.

Curitiba queda en Brasil. Y ¿por qué Brasil? Porque resulta que Brasil es una de las grandes potencias de generación hidráulica en el mundo donde hay centrales al lado de las cuales Hidroituango parece una pequeña central hidroeléctrica. Allá están Itaipú de 14.000 MW; Tucuruí de 8.370, Paulo Alfonso de 4.280 y San Antonio de 3.580, entre otras. Está en construcción Belo Monte de 11.000 MW. Es bueno decir de paso que la empresa Camargo Correa, miembro del consorcio constructor, acredita experiencia como constructor de esas grandes centrales y de muchas otras en diversos países. Es por ello que eventualmente gana licitaciones y que construye exitosos proyectos como Porce III.  No están en Hidroituango ni estuvieron en Porce III por corruptos, como insinúa Vargas Lleras.

Quizás no sea ocioso recordar en este punto que las empresas que conforman el Consorcio CCC Ituango  —las colombianas Conconcreto y Coninsa Ramón H y la brasilera  Camargo Correa— en estrecha colaboración con la gente de EPM, fueron las que durante largos y angustiosos meses se la jugaron toda para impedir el colapso de la presa, evitando con ello una tragedia de inmensas proporciones. ¡Gratitud eterna a los trabajadores, técnicos, ingenieros y directivos que libraron esa épica batalla!.

El caso es que el modelo de Curitiba arrojó que la GAD era viable, es decir, que la ataguía no se iba a derrumbar por empuje de las aguas. Las cosas efectivamente funcionaron, el río se desvió por la GAD y los túneles originales de desviación pudieron ser taponados.

Pregunta Vargas Lleras:

  • ¿Por qué el gobierno corporativo permitió que se iniciaran las obras de túnel sin licencia ambiental?
  • ¿Por qué la junta de notables permitió que se le ocultara a la Anla que habían cambiado los planes originales y que el plan B que estaban adelantando suponía nuevos y muy críticos riesgos ambientales y para las comunidades aguas abajo del río, como quedó luego demostrado?

En el proceso de construcción de un hidroeléctrica se presentan cambios que pueden dar lugar o no a una modificación de la licencia ambiental. El proceso administrativo de modificación de una licencia puede ser tomar mucho tiempo, razón por la cual la normativa vigente permite la realización de trabajos —obras adicionales o cambios en algunas— que no requieren modificación de la licencia. Una obra adicional que no produzca impactos adicionales a los identificados en el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) y cuyo manejo está previsto en la Plan de Manejo Ambiental (PMA) no requiere modificación de la licencia.

La GAD tenía dos componentes. La construcción del túnel propiamente dicho, obra subterránea, y de las obras externas, entre ellas la ataguía para desviar el cauce. La GAD era un túnel más cuyo manejo ambiental estaba previsto en el PMA como todos los otros túneles que habían de construirse. El material de excavación no requería siquiera de una zona de depósito pues, como el de los otros túneles, se utilizaría en el levantamiento de la presa. Por eso la parte interna de la GAD, el túnel propiamente dicho, podía hacerse sin modificación de la licencia. Para las obras externas se pidió y se obtuvo de la Agencia Nacional de Licenciamiento Ambiental (ANLA) la modificación requerida y se iniciaron las obras externas.

La ANLA y también CORANTIOQUIA realizaron frecuentes visitas al proyecto durante la construcción para verificar el cumplimiento del PMA. ¿En qué cabeza puede caber que se les pudiera ocultar a los técnicos de esas entidades que se estaba construyendo un túnel por el cuál cabe una tractomula de 60 toneladas? Evidentemente la autoridad ambiental supo de la construcción de la GAD en el curso de esas visitas. Es una tontería hablar de que la ANLA se le ocultó la GAD.

He dado respuesta a las únicas preguntas que vale la pena responder y con ello queda puesta en evidencia la descomunal ignorancia de Vargas Lleras y la naturaleza interesada y tendenciosa de sus alegatos. Las otras preguntas de su escrito son pura insidia. Uno esperaría mayor idoneidad en un señor que ha sido ministro de todo y que aspira a ser presidente.

Coletilla 1: El exalcalde Omar Flórez Vélez parece creer que entre sus funciones en la Junta está la de censor. Con el propósito de silenciarnos, nos ha enviado a varias personas que disentimos del manejo actual de EPM copia del artículo del código penal que habla de pánico económico. También debería enviarlo a su jefe Vargas Lleras. Por mi parte, reto al señor Flórez a que pruebe la falsedad de mis afirmaciones sobre los hechos en cualquiera de mis artículos y a que controvierta mis opiniones fundadas en esos hechos.

Coletilla 2: Un periodista de apellido Zuleta Lleras, en columna publicada también el 30 de agosto en El Espectador, ensaya competir en ignorancia e insidia con su lejano primo Vargas Lleras, y en verdad le gana de lejos. No aporta dato alguno, lo suyo es el chismorreó —“me dicen”, “después de haber hablado con fuentes muy serias”— y la bajeza, pues llega a comparar con el pedófilo Garavito a las personas y entidades que se han agrupado en la veeduría “Todos por Medellín”. Los ilustres abuelos de este par de señores deben estar revolcándose en sus tumbas al ver cuán bajo ha caído su descendencia.

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