A los partidarios de la intervención

Algunos formadores de opinión insisten en que si no vienen las tropas no saldremos del problema. No obstante, las tropas no llegan

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Venezuela
Para facilitar la intervención, hay que hacer más que agitar las redes. (Foto: Flickr)

Tal vez deberían tomarse un respiro quienes últimamente han dedicado todas sus energías a satanizar por las redes sociales la iniciativa promovida por un grupo de distinguidos venezolanos de enviar una propuesta a la OEA, ya que no han hecho otra cosa que solicitar un arbitraje a esa organización regional de Estados para realizar lo que en Venezuela no es posible realizar por los propios venezolanos: un proceso electoral justo, libre y transparente, por las razones por todos conocida. Si los poderes públicos de Venezuela, en especial el Poder Electoral, no estuvieran secuestrados (Poder Judicial, Poder Electoral y Poder Ciudadano), el Poder Ejecutivo ya hubiese sido sustituido como en cualquier otro país civilizado. Pero eso no ha ocurrido ni ocurrirá mientras quienes tienen secuestrado el Poder Ejecutivo y las armas de la república, no permitan a los venezolanos contarse de una manera justa, libre y transparente.

La comunidad internacional, constituida por los Estados y sus gobiernos, ha reiterado de manera insistente su negativa a intervenir militarmente en la situación venezolana, en especial los países hermanos del continente reunidos en la OEA. Entonces, ¿por qué la insistencia de algunos sectores dentro y fuera del país de solicitarles algo que ya han negado públicamente? Esa es la definición einsteniana de la locura. Es posible que los Estados Unidos pueda tomar esa decisión unilateralmente, pero al juzgar por la propuesta más reciente que realizaron a los venezolanos, difícilmente pueda ser considerada de corte intervencionista. Al contrario: apunta a una negociación con el régimen de Maduro.

¿Y por qué desean los norteamericanos una solución negociada en Venezuela? Yo no creo que sea porque no quieran la salida inmediata de este régimen. No. Me hizo mucho sentido la explicación que nos dio la periodista Sebastiana Barraez, que los Estados Unidos prefieren un mal gobierno del régimen y su oposición, a que la cosa termine con un gobierno títere de los iraníes con Tarek El Aissami a la cabeza. Eso sí les pondría los pelos de punta a la seguridad nacional de los Estados Unidos. ¿Será que la cosa tenga que llegar hasta allá para que los norteamericanos se metan en Venezuela?

A mi juicio, la opinión de la periodista Barraez –generalmente muy bien informada de la fuente militar – en esa entrevista, es una de las más aterrizadas que he escuchado de lo que pasa en Venezuela en este momento. Pero aún así, los formadores de opinión insisten en que si no vienen las tropas no saldremos del problema. Pero las tropas no llegan. ¿Y entonces? ¿Nos quedamos esperando sin hacer nada mientras el régimen avanza en la destrucción del país? ¿Las soluciones van a quedar en intervención militar o nada? No me gusta este régimen más de lo que le gusta al más recalcitrante radical de la oposición, pero no solo por formación sino por convicción se que los problemas no se resuelven solos por generación espontanea y mucho menos dándonos cabezazos contra una pared. Y eso es lo que está haciendo gran parte de la oposición venezolana mientras el régimen está muerto de la risa.

Respeto si ustedes son partidarios de una solución armada, pero entonces gestiónenla. No se queden en  Twitter, Youtube, Instagram, mensajes y grupos de WhatsApp, correos, comunicados, cartas, documentos y proclamas. No tienen que decirlo públicamente, eso es contraproducente (e incluso peligroso) si viven en Venezuela. ¡Actúen! Recolecten fondos para pagar logística fuera del país, movilicen y ayuden a los militares que se fueron a Colombia y fueron embarcados por el gobierno interino y sus reales gastados en prostitutas en Cúcuta por gente que todavía trabaja para Guaidó. Pero mejor aun, traten de convencer y negociar políticamente con los gobiernos de los países hermanos que se muestran reacios a una intervención militar para que se muevan a favor de liberar a Venezuela y convénzanlos de que eso les conviene a ellos y a la región. No estoy siendo sarcástico. Eso es lo que hay que hacer si ustedes de verdad piensan que la salida militar es la más inmediata. Pero muévanse en ese sentido, porque si se quedan en la retórica entonces están engañando a la gente porque nadie se moverá a favor de eso si ustedes no se mueven primero.

Pero los que vivimos en Venezuela no tenemos el tiempo para seguir esperando por esa intervención, salvo por supuesto que el catire Trump en uno de sus arranques decida acabar en cualquier momento con esta tragedia a su propia cuenta y riesgo, cosa que difícilmente hará antes de las elecciones norteamericanas. Eso es apostar el país a una lotería. La propuesta norteamericana del famoso Marco para la Transición Democrática para Venezuela es una demostración de que esa no es su intención. Entonces hay que convencerlos. Si ustedes viven en el exterior y disponen de los medios y recursos o la manera de conseguirlos, por favor muévanse en ese sentido. Los que quedamos aquí, que no disponemos de un medio de los viejos partido por la mitad porque la hiperinflación se lo llevó todo, lo que nos queda es pensar en soluciones posibles que vayan de la mano de una solución política con la ayuda de la Comunidad Internacional. Y eso es lo que hemos hecho con esa Carta a la OEA solicitando de la Organización regional una solución humanitaria de carácter electoral.

Pero este tema no acaba aquí. Como sabemos, el régimen no se queda tranquilo. Montó un parapeto electoral para diciembre con un CNE nuevo designado por su TSJ, y acompañado de la mayoría de los partidos opositores, tratando de darle legitimidad a una nueva Asamblea Nacional. Desde ya estamos desconociendo esa nueva trampa. Deseamos una solución electoral pero con un árbitro imparcial supervisado por la comunidad internacional. Ya prácticamente todo el mundo, incluyendo la OEA, rechazó esta última movida del régimen.

En resolución del Consejo Permanente de la OEA del 26 de junio de 2020, número CP/RES. 1156 (2291/20), se aprobó “Rechazar, asimismo, en los más enérgicos términos, así como desconocer la ilegal designación de los miembros del Consejo Nacional Electoral por parte del Tribunal Supremo de Justicia, así como la ilegal designación de las directivas de los Partidos políticos ‘Primero Justicia’ y ‘Acción Democrática’. Y asimismo “Hacer un llamado a todos los actores políticos en Venezuela para que inicien y lleven a cabo un proceso decidido de transición pacífica y democrática en la República Bolivariana de Venezuela, de conformidad con las leyes nacionales y su Constitución, así como lo establecido en la Carta Democrática Interamericana y la Carta de la OEA” .

No le queda entonces al Consejo Permanente de la OEA, al pedirnos una solución electoral estando los venezolanos impedidos para llevarla a cabo por el atropello a la Asamblea Nacional y a los partidos políticos, como indica su propoa resolución, apoyar nuestra solicitud y comenzar a presionar diplomáticamente para forzar al régimen a un arbitraje de la OEA para esa transición democrática. Lo contrario sería una contradicción a los principios que le dan vida a la organización y formalizaría el comienzo de la ruta violenta en Venezuela. Pero sí como partidarios de una solución de fuerza ustedes llegan antes y logran que los países que han dicho que no se moverían militarmente, se muevan, entonces ambos habremos hecho nuestro trabajo sin estorbarnos y ustedes habrán llegado primero a liberar a Venezuela. Les deseo suerte: liberar a Venezuela es lo que todos queremos. Espero, de la misma manera, que ustedes también nos la deseen a nosotros, porque ambos estamos trabajando para lo mismo.

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