#NosFaltan3: iniciativa pide liberación de periodistas secuestrados

Vulnerabilidad en la frontera entre Ecuador y Colombia expone la incapacidad del Estado ecuatoriano de prevenir y enfrentar el terrorismo

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#NosFaltan3 es el lema de las protestas que exigen la aparición de los periodistas desaparecidos. (FotoMontaje de PanAm Post)
Luego del último atentado contra las Fuerzas Armadas del Ecuador en la frontera con Colombia, que han sido ocho desde que empezó el año, tres civiles se vieron involucrados. Paúl Rivas (fotógrafo), Javier Ortega (periodista) y Efraín Segarra (conductor) fueron secuestrados.

Aunque el Gobierno ecuatoriano no ha confirmado oficialmente quiénes son los secuestradores, ni qué piden a cambio de la liberación, en Colombia atribuyen el hecho a alias “Guacho”. El Gobierno originalmente dijo que estaban en Colombia, pero Colombia no confirmó.

Hasta el momento, se entregó una prueba de vida a los familiares (un video donde aparece uno de los secuestrados) en la que les dice a las familias que estén tranquilas.

Así nos explica, por medio de un contacto directo con PanAm PostEstefanía Celi, periodista freelance que trabajó —durante tres años— con los tres secuestrados en El Comercio, medio para el cual estaban reportando en el lugar de los hechos.

Cómo nació la iniciativa #NosFaltan3

Entre periodistas de todos los medios tenemos un chat de WhatsApp que se llama Prensa Ecuador, que básicamente usamos para compartir contactos, convocatorias, todo tipo de información sobre la labor. Hay gente de todos los medios ecuatorianos y los extranjeros con corresponsales aquí.
La noticia del secuestro se conoció la madrugada del 27 de marzo. Habían sido secuestrados el día anterior. Entonces desde ese chat comenzamos a pensar en qué acciones podíamos tomar para exigir la liberación de nuestros amigos. El chat entonces se volvió en una cosa casi exclusiva para organizar las acciones por los secuestrados.
Nos cuenta que hacían plantones todos los días a las 19:00 frente a Carondelet, el palacio de gobierno.

Además hicimos una carta, que firmamos 509 personas, exigiendo la liberación de nuestros compañeros. Es una organización sin “gremio”, somos solo nosotros, independientemente de dónde trabajemos, sí somos periodistas, comunicadores, fotógrafos, etc, e independientemente de los gremios organizados como la Unión Nacional de Periodistas. Ahí participamos mucha gente, entre las que estoy yo.

Presencia del narco mexicano en la frontera 

Se sabe que el narcotráfico mexicano trabaja en Ecuador. Para muestra están las múltiples avionetas con placas mexicanas que se han encontrado (una llevaba dinero en efectivo). Se habla específicamente del Cartel de Sinaloa.

Cuando cayó el Chapo, se evidenció que además Ecuador era un país que se usaba para blanquear dinero del narco mexicano.

Y pues el temor de que la violencia sobre periodistas se incremente… sí, existe, sobre todo cuando ves que el Estado no puede garantizar tu seguridad.

Falta de información

En vista que “el gobierno ecuatoriano no está dando suficiente dimensión al tema, “ha surgido una campaña de presión. Ya que el silencio ha provocado una serie de rumores infundados, incluso que el secuestro es falso”.

Por eso, desde la prensa, están enfocados en la visibilización del tema y que se sepa que el secuestro es real. Manifiestan no solo por medios impresos, digitales y audiovisuales, sino que lo están complementando con presencia y acciones físicas por medio de plantones en las calles.

Hasta integrantes de la selección nacional de fútbol que se destacan internacionalmente, se sumaron a la campaña. Desde Inglaterrra, Antonio Valencia dice: “No podemos permitir que la violencia y el terrorismo nos ganen el partido”.

Precedente peligroso para la prensa

Es que el hecho no se limita a los tres secuestrados, sino a cómo la inestabilidad que provoca la violencia en la frontera ya ha llegado a afectar a la sociedad civil y el primer bastión afectado es el que lo pone en evidencia: la prensa.

“Yo creo que este hecho es terrible y deja un pésimo precedente. Creo que, por un lado, nos evidencia el poco control de los Estados de Ecuador y Colombia en la frontera, pensando que si había militares tal vez no los secuestraban, y por otro lado, nos muestra la falta de protocolos de cómo manejar a la prensa en zonas de conflicto”, detalla Celi.

Exclama que los periodistas cumplieron con su trabajo, buscar información. No obstante, el ministro Navas, dijo que les advirtió que era peligroso.

“Si era así, ¿cómo se los dejó pasar?”, pregunta la periodista.

La herencia de Correa

Celi sostiene que ejercer periodismo en “la época de Correa fue duro”,  pero no cree que esté directamente relacionada con esto; ya que no hubo este tipo de sucesos en el Gobierno de Correa.

No obstante, dice que los expertos hablan de un desmantelamiento de las Fuerzas Armadas y sobre todo del área de Inteligencia.

Por ejemplo, expone que la Inteligencia con Correa se centralizó en la Secretaría de Inteligencia (recién disuelta por Moreno), que según filtraciones y denuncias se dedicaba más al espionaje político que a trabajar estos temas.

Es decir, en lugar de enfocarse a los peligros que asechaban a la nación y sus habitantes, se usaba con el fin de resguardar a la “revolución ciudadana” del Socialismo del Siglo XXI del enemigo interno, la oposición, y ahora la vulnerabilidad que produjo está a la vista.

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