Basta de hablar de inseguridad, hablemos de criminalidad

Cuando se garantiza la viabilidad de la delincuencia, los inseguros son los inocentes

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Permitir que la delincuencia se apropie de espacios que limitan el libre tránsito valida su permanencia en el orden social. (FotoMontaje de PanAm Post)

Con cada vez mayor frecuencia, tanto en conversaciones cotidianas como en los noticieros en toda el habla hispana se escucha sobre la “inseguridad que se vive”. Pero no se habla de la criminalidad, tampoco de la impunidad con la cual se cometen los delitos que han vuelto tanto a las personas como a las calles inseguras. Entonces planteamos esa inquietud para observar cómo el lenguaje ayuda en el proceso de normalización de la delincuencia y sus consecuencias.

Para quienes escribimos en la prensa, el reciente secuestro y asesinato de tres colegas por parte de la guerrilla de las FARC en la frontera entre Ecuador y Colombia, nos expuso a una dinámica singular. Nos colmó la inseguridad. Pues una guerra civil no solo trascendió del límite territorial sino que se extendió más allá de los combatientes.

No fueron solamente tres vidas con las que terminó la narcoguerrilla, conmocionó a una nación y profesión entera. Amenazó al Jefe de Estado, declarando que mientras no acate sus pedidos, seguirán habiendo casos similares y ya hay dos civiles más secuestrados.

Ahora hay incertidumbre respecto si la violencia que la vecina Colombia vive hace más de medio siglo será parte del cotidiano ecuatoriano.

Y sobre todo si quien se atreve a informar al respecto corre peligro mortal. Pues hacerlo condenó a tres al silencio sepulcral.

En medio del debate social que generó el señalamiento de quienes fueron y son los culpables, en particular los simpatizantes del socialismo del siglo XXI gobernado por Rafael Correa, adjudicaban la culpa del triple asesinato al medio en el cual escribían, por “haberles permitido ir a la zona” y no a los asesinos.

Según esa lógica, hay que pedir permiso y luego esperar que lo concedan para ejercer un derecho garantizado por la constitución como es el libre tránsito.

Cómo la lengua refleja los cambios culturales

A través de la lengua se refleja una cultura, lo que se dice indica lo que piensa y hemos llegado a un punto donde la inseguridad suplantó a la criminalidad.

Toda lengua está dotada de semántica, la estructura y el significado y pragmática, el uso que se le da. Con el tiempo, la palabra inseguridad ha mutado. Su sentido actual dista del original. El propio miedo infundado no da margen a la reflexión sobre cómo y cuánto se ha adaptado la lengua para normalizar la delincuencia.

Una búsqueda breve en un diccionario virtual nos expone que sinónimos de inseguridad son: incertidumbre, vacilación, indecisión, titubeo. El Diccionario de la Real Academia define a la inseguridad como “falta de seguridad”.

En otras lenguas, como solía ser en el castellano, inseguridad alude al temor a actuar.  Las personas eran inseguras cuando les faltaba confianza. Si se subían al escenario y no sabían qué decir, cuando te gustaba alguien y no te animabas a decirle lo que sentías…

Ahora decimos que los lugares son inseguros, pues son peligrosos.

Tememos quienes ejercemos nuestras labores diarias honestamente y sin dañar a los demás, en lugar de ser los temerosos, los inseguros, los que infringen normas básicas de convivencia.

Inseguro debería ser quien comete un crimen. Inseguridad debería ser la que abunda entre los malhechores.

Pero al contrario, al considerar inseguros los lugares, los estamos rindiendo a su merced. Al punto que nos exigen pedir permiso para transitar y se vuelve culpa nuestra, de nuestros empleadores, por haber permitido que vayamos donde -según los perpetradores- no nos corresponde, como sucedió con los periodistas secuestrados y asesinados.

Este uso cada vez más común no aplica solo a un caso tan evidente como el expuesto sino a todos los días.

Tanto quienes asumimos la tarea de informar como quienes formamos parte de la sociedad civil tenemos la responsabilidad de forjar una sociedad donde podamos ejercer nuestras labores sin temor, que la inseguridad se supere con confianza y la criminalidad sea abordada lo que es, una afronta al comportamiento básico para vivir junto a los demás.

Basta de hablar de inseguridad, hablemos de criminalidad y la impunidad que la facilita.

 

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