Criticar el cristianismo es sinónimo de tolerancia

Las divas de Hollywood vistieron atuendos religiosos con un agregado de sensualidad, algo incuestionable si la temática fuese islámica

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Mientras la burla al catolocismo es aplaudida, la sátira del Islam es prohibida por la corrección política y miedo a las consecuencias.  (FotoMontaje de PanAm Post)

La noche del gala del “MET”, Museo Metropolitano de Nueva York, el 7 de mayo, tuvo como tema “Cuerpos celestiales: moda e imaginación católica” y los invita. Cada entrada oscilaba en los USD $30.000, con lo cual los presentes fueron mayormente estrellas de la farándula.

Aunque la consigna era aflorar la imaginación entorno a símbolos y personajes religiosos, hicieron adaptaciones que generaron mucha incomodidad entre la población católica, pero sobre todo la inquietud sobre la permisividad a la burla de este credo mientras hacia otros es inexcusable.

Entre los presentes, se destacó la actriz Sarah Jessica Parker -protagonista de Sex and the City- que portó nada menos que la escena de la Natividad -también conocido como Belén- en su cabeza. La icónica Madonna, llamada así en honor a la Virgen María, usó la cruz de Cristo para exhibir sus pechos.

Fue ese atuendo en particular que desató la molestia del periodista británico Piers Morgan, quien señaló en el programa de la mañana del martes 8 de mayo, Good Morning Britain que “como católico, bueno, no soy un sensiblón, pero es un poco extraño, ¿no? Imagina si hubiera sido una temática islámica, ¿cómo se habría sentido la gente?”.

“Explíquenme, como católico, ¿por qué no debería estar ligeramente perturbado de que un montón de celebridades haya usado el nacimiento como sombrero y se haya vestido como mi Papa?”, agregó.

A través de redes sociales manifestó: “¿Pueden imaginar la indignación si la Gala del Met hubiese dicho a sus invitados que se vistan como el profeta Mahoma o rabinos judíos? ¿Por qué el doble estándar para los católicos?”

Lo dijo en alusión al atuendo de la cantante Rihanna, quien se vistió con atuendo de Papa, con todo y corona, con la excepción que le agregó a la vestimenta un escote pronunciado en el pecho y un corte alto en las piernas. Es decir, agregó sensualidad.

El periodista británico concluyó que “si fuera cualquier otra religión, todo el infierno se habría desatado”.

Y no se equivoca. En enero se cumplió el tercer aniversario de la masacre de Charlie Hebdo, el fenómeno que desató la primera campaña viral en redes sociales con el uso del “hashtag” “#JeSuisCharlie”, en solidaridad con los caricaturistas franceses que fueron asesinados luego de hacer una sátira del profeta Mahoma de la fe islámica.

Las persecuciones de los wahabistas, la rama más fundamentalista del Islam, suceden incluso contra practicantes de ramas no radicales del Islam, considerados apóstatas e infieles, como en el caso de los sufis que tienen música y danza ritual (tomando en cuenta que donde hay ley islámica la música es prohibida). A fines del 2017, fue contra ellos el mayor atentado en la historia de Egipto, el Estado Islámico (ISIS) mató a 305 personas, entre ellos 27 niños.

Pese a que el Islam no es una raza sino una religión, pues sus seguidores suman un quinto de la población mundial y son de todas las etnias posibles, la crítica o burla hacia sus prácticas implicaría racismo por parte de los presentes, de acuerdo a la lógica imperante entre los promotores de la corrección política.

No solo eso, si el museo hubiese hecho una muestra similar -por respeto- se esperaría que las presentes -en particular las mujeres- no solo que no muestren toda la piel que mostraron en el efecto de estética católica, sino que tendrían que ir con ropa “modesta”, esto implica ropa holgada, no pegada al cuerpo, brazos y piernas cubiertas y en caso de ser más estrictos, incluso el cabello y parte del rostro.

Pero cuando se trata de la fe católica, sin titubear, las artistas no solo encarnaron a santos y ángeles sino a la máxima figura de la iglesia, como es el papa. Y lo hicieron no solo sin sanciones, sino sin lesiones. Cuando una sola imagen de Mahoma, ya que es severa la idolatría en el Islam, habría bastado para un atentado que ponga en peligro sus vidas.

“Hay un fuerte movimiento cultural anticristiano que quiere destruir, ya sea desde el sarcasmo, la fuerza o lo políticamente correcto, todo vestigio de lo que fue el “ethos” cristiano que hizo a los EEUU. Por eso atacan especialmente a la Iglesia Católica y casi nada a otras religiones, fundamentalmente por los valores familiares que son tan fuertes, al menos hasta ahora, en la doctrina de la Iglesia”, explica  Gabriel Zanotti, profesor universitario de filosofía y director académico del Instituto Acton.

“Lo que se puede hacer es, por un lado, soportar esas manifestaciones si son en lugares privados de acceso público, pero exigir que NO sean realizadas en espacios federales, porque es totalmente compatible, con el liberalismo clásico de los EEUU, que su gobierno federal haga una opción moral fuerte con respecto al respeto a toda religión. Trump está en esa línea y por eso -entre varias cosas- lo odian encarnizadamente”, agrega.

Concluye que “la situación es MUY grave” y anuncia que “se necesita una clara explicación de lo que realmente significan esas libertades, especialmente en los sectores neoconservadores católicos y protestantes norteamericanos, para poder influir luego en el pensamiento de la Suprema Corte, donde todo se juega. Por eso los discursos de Benedicto XVI al Parlamento Inglés, en 2010, y al Parlamente Alemán, en 2011, son tan importantes. Porque allí Benedicto XVI aclaró lo que significa una sana laicidad (no laicismo) del Estado”.

Es decir, la situación cultural que originó a los EEUU, donde existía la libertad de culto y no ajena a esta libertad esencial para el respeto de las demás libertades que está ausente en todo totalitarismo, ni se diga teocracia.

*El Vaticano aprobó el evento y envió reliquias que incluían el calzado de Juan Pablo II. Estuvo presente el Cardenal Dolan, arzobispo de Nueva York, quien se manifestó positivamente en redes sociales.

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