Renace partido venezolano “Opina”, ahora liberal

Luego de casi 20 años de chavismo, resurge un partido históricamente centrista. “Somos el partido de los venezolanos que se fueron y quieren volver, y de los que se quedaron y quieren recuperar el país que perdieron”, dijo Andrés Doreste, miembro de la comisión nacional de Opina

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Opina: “Procuramos, en primer lugar, devolver la normalidad y la prosperidad a Venezuela” (FotoMontaje de PanAm Post)

Venezuela lleva cerca de 20 años bajo el chavismo. Con elecciones ampliamente cuestionadas por la oposición, veedores internacionales, y sobre todo, por manifestantes en las calles, los partidarios del fallecido Hugo Chávez siguen siendo reelegidos. Como respuesta, resurge un partido de centro con una inclinación más liberal, bajo el modelo de un gobierno federal con Estado limitado, una sociedad abierta y economía libre.

Se trata del partido Opina, conocido también como Opinión Nacional.

“Nos inspira el sueño de libertad que dio a luz a la pequeña Venecia. Por estas tierras caminaron hombres libres y liberadores, hombres y mujeres que empuñaron un sable, recorrieron kilómetros y libraron duras batallas. Su sangre derramada abonó una civilización que, apenas doscientos años después, sufre a manos de unos tiranos que nos han oprimido y han obligado a millones a huir de su nación”, indica su manifiesto.

“Nuestro apoyo al nacionalismo debe distinguirse del nacionalismo de tipo socialista o estatista, el cual pretende engrandecer al Estado como un órgano centralizado que impone por la fuerza algún lenguaje, raza o ideología reprimiendo la diversidad y el intercambio”, agrega.

Explica que “gran parte de las guerras surgen cuando se pretende usar la fuerza del Estado, o para imponer una nacionalidad sobre otra, o bien para desaparecer a alguna. Por eso afirmamos que son tres los principios que han de garantizar una sana, pacífica y armoniosa relación entre las naciones”. Estos son: autodeterminación, libertad de comercio y libertad de emigración e inmigración. Este último se distancia tanto de las imposiciones del gobierno actual sobre los extranjeros como de las dificultades para migrar hacia los nacionales.

Por el momento, no han presentado su logo nuevo y la página de Internet todavía no se ha lanzado. Así lo indicó Andrés Doreste, abogado, locutor y miembro de la comisión nacional para la renovación del partido, quien explicó cuáles son los planes de Opina.

¿Cuál es la historia de Opina?

OPINA nace hace 56 años, un 13 de marzo de 1952, en Caracas, en el edificio Bellevue frente la conocida Plaza Concordia (antigua Cárcel de La Rotunda) en la popular parroquia de Santa Teresa, cuya basílica alberga al Nazareno de San Pablo, uno de los íconos de fervor católico más relevantes de la nación.

En cuanto a bagaje político, OPINA apoyó protagónicamente las aspiraciones presidenciales de ejemplares figuras de nuestro quehacer intelectual y político como: Arturo Uslar Pietri, Luis Beltrán Prieto Figueroa, Miguel Ángel Burelli Rivas, Renny Ottolina y Jorge Olavarría.

Creció como organización política logrando estructurar cuadros en casi todo el territorio nacional, para el año 83 contó con 3 diputados en el Congreso Nacional. Más allá de que el marco histórico político no fue favorable para las opciones presidenciales apoyadas por OPINA, las experiencias, diagnosis, visiones, tesis y propuestas políticas formuladas para entonces, conforman una referencia y un legado que hoy tienen más vigencia que nunca.

El partido se consideraba de centro y digamos que siempre actuó desde allí, aunque tuviera ciertas inclinaciones a la derecha por ser pro-mercado y sobretodo por nunca tener en sus filas ninguna tendencia marxista, algo que era muy común en todos los partidos en Venezuela. Uslar Pietri fue un acérrimo enemigo del estatismo, y esto era apoyado por el partido. Sin embargo, la renovación consiste en el viraje a la derecha; ya sin matices. El partido adopta los principios y programa de gobierno.

¿Cuáles son las proyecciones en el largo plazo de Opina?
Procuramos, en primer lugar, devolver la normalidad y la prosperidad a Venezuela para que todos podamos vivir de forma civilizada en un país donde haya paz, seguridad, justicia y prosperidad para todos.

En segundo lugar, proyectamos a Venezuela como un país que vuelva a ser parte del Hemisferio Occidental, con su democracia y orden republicano, y que así, teniendo las condiciones jurídicas y económicas de una sociedad abierta, pueda entrar en competencia con las grandes economías del mundo.

Por eso creemos que somos el partido de los venezolanos que se fueron y quieren volver, y también de los que se quedaron y quieren recuperar el país que perdieron. Todo esto es alcanzable y realizable con un partido de convicciones firmes como Opina. No solo estamos renovando un partido, somos la renovación de Venezuela.

¿Cuáles son los objetivos de Opina en el corto plazo?
Convertirse en un referente político que pueda capitalizar el descontento social y traducirlo en una transición a la libertad y a la democracia. Sabemos que las condiciones son difíciles e indeseables, sin embargo, son las condiciones que hay, y nuestro reto es saber actuar dentro de ellas.

Luego del desplome de la dirigencia política opositora en 2017 el escenario cambió, las condiciones son otras. El gobierno se impuso y se consolidó internamente, aunque externamente haya sido aislado. Sabemos que entrar en socialismo puede ser fácil pero salir es doloroso y complicado, pero sin un partido que sea guiado por unos principios y valores contrarios al estatismo pocos pueden ser los resultados efectivos que se consigan.

Siendo la política, por esencia, el uso de la palabra y no de la violencia para la deliberación en la búsqueda de la resolución de conflictos, abogamos por las vías políticas, complicadas y difíciles sí, pero son las que real y efectivamente tenemos en mano. Sabemos que representamos ideas que son luz en medio de las tinieblas y que devolverán las esperanzas a todos los venezolanos

¿A qué retos se enfrenta un partido tan distinto al partido de Gobierno?
Son muchos, entre ellos la persecución y las amenazas, no solo del gobierno, sino también de otros sectores que le adversan a este. Además, nos enfrentamos a un país desmoralizado y sin ánimo.

Un país que ya poco cree en la política como una vía para alcanzar un nivel de vida deseable. Tenemos al frente un reto histórico y es traducir el descontento social en cambios reales, y al mismo tiempo, no ceder ante chantajes. Confiamos que saldremos airosos.

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