Ecuador y Bad Bunny: cuando la censura moral es “la nueva religión”

La influencia feminista en las leyes y constitución están encaminando un nuevo moralismo.

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El cantante de reggaetón Bad Bunny no se pudo presentar en Ecuador, extraoficialmente se habla de censura ideológica. (FotoMontaje de PanAm Post)

Luego de recorrer gran parte de América Latina, el cantante Bad Bunny tuvo que suspender su presentación en Ecuador. Mientras el nombre de la gira se titula “la Nueva Religión Tour”, vemos en suelo ecuatoriano cómo la influencia feminista en las leyes y constitución está encaminando un nuevo moralismo.

Las declaraciones oficiales de Bad Bunny indican que serán reprogramados”por motivos de logística ajenos a la producción local, los conciertos del artista Bad Bunny, programados para el 31 de Mayo en Quito, 1 de Junio en Guayaquil y 2 de Junio en Cuenca serán reprogramados”.

Sin embargo, la prensa local emitió un comunicado de la Junta Cantonal de Protección de Derechos, donde los integrantes apelan a artículos de la Constitución alegando que “influye negativamente en la construcción simbólica y social de los roles y formas de relacionarse entre hombres y mujeres, al presentar de manera tan natural, hechos explícitos de violencia y contenido sexual”.

De modo heroico, indican que “estamos llamadas a aportar para aportar para la transformación de patrones socios culturales estereotipos que naturalizan, reproducen, perpetúan y sostienen las desigualdades entre hombres y mujeres.

Lo más sobresaliente es que, “con el fin de garantizar el derecho a la integridad personal de los niños, niñas y adolescentes” no garantizan el derecho y la responsabilidad de los padres de cuidar del bienestar de sus hijos, sino que delegan esa función al Estado y por medio de este prohíben el ingreso de menores a la presentación del artista.

Para comprender mejor los pormenores legales, consultamos con el abogado Mario De Freitas, oriundo de la ciudad de Guayaquil, quien nos explica que “no es un proceso judicial sino administrativo donde se toma una decisión que restringe derechos, sin haber notificado a las partes del mismo y sin haberle dado el derecho a la defensa, para que se presenten los justificativos y las pruebas de descargo, violando expresamente disposiciones legales y constitucionales”.

¿Deja un precedente en materia de censura?

Deja un precedente nefasto, ya que los motivos alegados son subjetivos. La violencia o la incitación a la misma y el daño que esta ocasiona tiene que ser demostrado de manera objetiva, no puede estar sujeta a interpretaciones, de lo contrario estaríamos violando el derecho a la libertad de expresión.

Y en el caso de expresiones artísticas debemos tener doble cuidado o corremos el peligro de volver a situaciones donde gobiernos dictatoriales tanto de izquierda y de derecha, quemaban libros, se prohibían y censuraban canciones, se encarcelaban artistas, etc.

Debemos superar eso para nunca volver a esas épocas oscuras, y eso es lo que los que defienden la censura no entienden, que el estado siempre se escuda para todo esto en supuestas buenas intenciones como en este caso .

¿Qué nos dice sobre la tercerización estatal de la función parental?

Son los padres, no el Estado, los encargados de decidir a que espectáculo publico asisten sus hijos, la labor del Estado no es asumir la representación legal de los menores de edad por encima de la voluntad de los padres. Si yo tengo 14 o 16 años y asisto a un concierto, veo una película o leo un libro es porque mis padres me lo han permitido, y si ellos me lo prohíben pues no voy. Así ha funcionado siempre. No es un sistema perfecto, pero es un sistema natural.

Pero no, algunos prefieren vivir en la distopía del Estado todopoderoso, dueño de todo y de todos, infalible, que decide por nosotros, inclusive inmiscuyéndose en relaciones filio parentales. ¿Dónde va a ir a parar esto? Vivimos tiempos peligrosos.

¿Es necesario otorgar libertad de expresión incluso a lo que nos desagrada o es necesario poner límites en el caso de menores, quién debe poner esos límites?

Precisamente la libertad de expresión es para los temas que nos desagradan, para proteger al que piensa diferente aún de una mayoría que pueda pensar lo contrario. Eso se llama respeto. Lo otro es andar con el palo del estado que hace o dice hace algo que no me gusta. En el caso de los menores, hasta es poco práctico prohibirles asistir a un concierto, es desconocer la realidad en que vivimos.

Es una generación que está conectada todo el tiempo, que extrae información de la web y la comparte a velocidades fantásticas, entonces además de los otros motivos mencionados, es absurdo querer protegerlos de algo a lo que tienen acceso todo el tiempo, videos, canciones, música, etc.

En relación a los límites, pues quienes deben poner los límites son los padres, luego la familia, y solamente en ausencia de ambos, en casos excepcionales el estado, cuando existe negligencia probada y/o violencia, pero repito, todo esto tiene que ser probado de manera objetiva no subjetiva.

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