Nombramiento de mujer latinoamericana en la ONU ahonda más el sexismo

Resaltar el sexo de un diplomático por encima de sus capacidades, no le hace ningún favor a la lucha contra la desigualdad de género que se aduce combatir

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“Así como estaba mal que el ser mujer sea un impedimento para llegar a cargos importantes, hoy no debe ser una virtud por sí sola”, P. Ycaza. (FotoMontaje de PanAm Post)

Por primera vez en la historia, una mujer latinoamericana presidirá el mayor organismo internacional del mundo, la Asamblea General de la ONU. Así se publicita en los medios, incluida la plataforma de noticias de la ONU. Sin embargo, despierta inquietud el hecho de que al tener su sexo más protagonismo que sus capacidades, esto no remarque el mismo sexismo que aducen estar combatiendo.

“Quiero dedicar esta elección a todas las mujeres del mundo que hoy participan en política, que se enfrentan a los ataques políticos y mediáticos marcados por el machismo y la discriminación”, dijo en su nombramiento María Fernanda Espinosa Garcés, quien ahora presidirá la Asamblea General de la ONU, luego de haber sido Canciller del Ecuador.

No obstante, “así como estaba mal que el ser mujer sea un impedimento para llegar a cargos importantes, hoy no debe ser una virtud por sí sola. Eso es igualdad de género”, indica Paola Ycaza, también ecuatoriana (de Guayaquil), licenciada en economía, Máster en Política y Comunicación por la London School of Economics (LSE) y actual coordinadora del Centro de Estudios Económicos y Políticos para el Desarrollo (CESDE) de la UEES y catedrática de Economía, Socioeconomía Ecuatoriana e Historia de la Cultura Ecuatoriana en la UEES.

“Las críticas que Espinoza enfrenta, en su mayoría, no pueden culparse al “machismo” o discriminación, sino a su desempeño marcadamente ideológico, que como mencioné anteriormente, tiene varios aspectos altamente cuestionables”, agrega Ycaza, quien fue entrevistada sobre este nombramiento por PanAm Post.

¿Cómo podría resumir la gestión de María Fernanda Espinosa Garcés?
Su gestión en la Cancillería del Ecuador ha tenido ciertas sombras e incluso la Canciller hoy enfrenta un pedido de juicio político respaldado por 59 asambleístas opositores. Entre las causas principales que motivaron este juicio político está la posición del Ecuador ante la crisis humanitaria en Venezuela y la crisis política en Nicaragua.

Otra razón que ha puesto en tela de duda su gestión es su posición frente a la situación en la frontera norte con Colombia, donde desde enero de este año se han registrado varios ataques con explosivos, la muerte de militares, el asesinato de un equipo periodístico y el secuestro de una pareja de ecuatorianos.

De estos últimos, aún se desconoce su paradero desde el 12 de abril de este año. Finalmente, se la acusa de un mal manejo del asilo político del australiano Julian Assange, en la Embajada de Ecuador en Londres, a quien por orden directa de la Canciller se le otorgó la nacionalidad ecuatoriana.

Se puede concluir que su manejo de la política exterior y la lucha contra el terrorismo y el narcotráfico no ha dado los resultados esperados por el Ecuador y la región.

¿Resaltar el sexo de una persona cuando recibe un nombramiento laboral logra igualdad entre los sexos o sigue siendo un criterio sexista? 

Creo que sigue siendo un criterio sexista. Los puestos, tanto en el sector privado y público como en la diplomacia internacional, deben ser otorgados a quien cumpla los requisitos y tenga los méritos para desempeñarlos sin importar su sexo. El criterio debe ser su aptitud y no llenar un cupo del género que menos veces ha presidido la Asamblea de la ONU. Me alegra que el mundo haya considerado que Espinosa era la persona adecuada para este nombramiento, sin embargo se espera que sea por su capacidad, preparación y experiencia y no por ser mujer.

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