Argentina: primer despido ideológico por ley de aborto

Las declaraciones en Facebook de un anestesista abrieron las puertas hacia el crimen de opinión.

1.235
El caso del anestesista despedido demuestra el riesgo de persecución para los objetores de consciencia. (Fotomontaje de PanAm Post)

Todavía no se aprobó la ley de la despenalización del aborto en Argentina y ya fue despedido el primer objetor de conciencia por la controversia que generó en redes sociales.

El jueves 14 de junio el proyecto de ley fue aprobado por el Congreso, luego de que varios diputados cambiaron su postura a última momento. Es decir, obtuvo media sanción. Aún falta la aprobación del Senado.

Si es que logra pasar esa instancia, habría que empezar todo un proceso para modificar la Constitución, ya que en Argentina, por ley, la vida del niño comienza en la concepción.

Pese a que aún no se ha aprobado, ya se vio el primero caso que pone en evidencia las repercusiones que genera hacia los objetores.

A través de su cuenta en Facebook, el anestesista Facundo Segovia anunció que: “en mi guardia los abortos se harán sin anestesia”.

Es decir, como la ley exige, declaró su objeción de conciencia, pero de un modo no explícito ni legalizado. Segovia es anestesista, no tiene la potestad de efectuar abortos, sí de negarse a participar ejerciendo su oficio y lo hizo.

Pues, los anestesistas, como su nombre lo indica, administran anestesia, no pastillas abortivas, tampoco efectúan procesos intrauterinos.

En teoría, el artículo 9 del proyecto de ley de despenalización del aborto garantiza que “los profesionales de la salud tendrán el derecho de ejercer la objeción de conciencia para intervenir en los procedimientos de interrupción del embarazo. El rechazo o la negativa a realizar la intervención de interrupción del embarazo por razones de conciencia es una decisión individual de los profesionales de la salud”.

Para ello, exige que “debe ser manifestada por escrito a las instituciones a las que pertenecen, de manera anticipada, en los términos que establezca la reglamentación y podrá revocarse en iguales términos”.

En caso de aprobarse la ley, habría un registro de objetores de conciencia y esto les sitúa en una situación de vulnerabilidad, ya que podrían ser perfilados y sus declaraciones escritas, orales y/o en redes sociales podrían ser usadas en su contra, como en este caso.

No tardaron en surgir las reacciones, desde tergiversaciones por parte de medios locales hasta el repudio institucional del Ministerio de Salud.

El diario digital de inclinación feminista y socialista La cosecha roja, emitió la noticia con el titular: El anestesista que quiere torturar a las personas que accedan a un aborto legal.

También la plataforma local Infobae, que ha publicado posturas a favor y en contra del aborto, anuncia que “echaron a un médico que amenazó con hacer ‘abortos sin anestesia durante sus guardias'”.

La deshumanización normaliza el dolor

Incluso si ese fuese el caso, demuestra cómo la deshumanización del no nacido ha logrado que el pedido de su muerte sea tan naturalizado que se puede pedir que muera sin represalias.

Es decir, si alguien quiere, supuestamente, que una mujer sufra, debe ser despedido. Pero se puede pedir públicamente no solo inducir dolor, sino la muerte del no nacido.

Tanto es así que en todo el país hay personas, sobre todo mujeres, adolescentes e incluso niñas, que portan pañuelos verdes que exigen la legalización del aborto y en pleno ejercicio de su libertad de expresión no sufren repercusiones al pedir que se financie matar personas por nacer.

En lugares donde el aborto ya es legal la indolencia hacia el no nacido no ha tendido a disminuir, sino a aumentar, pues se normaliza; también pone en evidencia cómo la posición política lo polariza.

Así lo demostró EE. UU., donde senadores conservadores han intentado ilegalizar el aborto cuando el no nacido siente dolor.

En enero de este año, los legisladores demócratas, salvo tres, votaron unánimemente en contra de la medida, mientras que los republicanos, salvo dos senadoras, votaron todos a favor.

¿Cuándo sentimos dolor?

Durante un intento previo de proteger legalmente del dolor al no nacido, en 2013, frente al Subcomité de Constitución y Justicia Civil, Comisión de la Judicatura, de la Cámara de Representantes de EE. UU., la Dra. Maureen Condic, profesora asociada de neurobiología y anatomía y experta en embriología (el estudio de embriones) explicó qué es científicamente el dolor, de acuerdo con las definiciones médicas.

“Para experimentar dolor se debe detectar un estímulo nocivo. Las estructuras neurales necesarias para detectar estímulos nocivos están en su lugar a las 8-10 semanas de desarrollo humano”, indica.

“El circuito neuronal responsable de la respuesta más primitiva al dolor, el reflejo espinal, está en su lugar a las 8 semanas de desarrollo. Este es el primer punto en el que el feto experimenta dolor en cualquier capacidad. Un feto responde tal como responden los humanos en etapas posteriores de desarrollo; al retirarse del estímulo doloroso”, agrega.

“Imponer dolor a cualquier criatura viviente capaz de soportar el dolor es crueldad. E ignorar el dolor experimentado por otro ser humano por cualquier razón es bárbaro. No necesitamos saber si un feto humano es autorreflexivo o incluso autoconsciente para brindarle la misma consideración que actualmente brindamos a otras especies capaces de padecer dolor. Simplemente tenemos que decidir si elegiremos ignorar el dolor del feto o no”, concluye.

Comentarios