Nueva constitución cubana reconoce propiedad privada bajo vigilancia comunista

"Simplemente están tratando de exprimirnos más", dijo el propietario de un negocio

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Nueva constitución cubana garantiza la propiedad privada, pero con el partido comunista a cargo y controles severos. (Fotomontaje de PanAm Post)

Tomando como fuente el diario oficial del régimen en Cuba, Granma, la prensa internacional anuncia que la nueva constitución cubana respetará la propiedad privada, pero pasa por alto que el mismo medio indica que “el texto reafirma el carácter socialista de nuestro sistema político, económico y social, así como el papel rector del Partido Comunista de Cuba como fuerza dirigente superior de la sociedad y el Estado. ”

Literalmente, “destaca la empresa estatal como sujeto principal de la economía nacional y se le reconoce su autonomía como principio esencial de funcionamiento”.

La exposición del anteproyecto de lo que será la primera reforma constitucional desde 1976, cuando la revolución socialista plasmó sus ideales en la Carta Magna, es un vaivén entre aperturas sopesadas por restricciones.

“Ratifica constitucionalmente la importancia de la inversión extranjera para el desarrollo económico del país, con las debidas garantías”, aunque ya esto sucedía oficialmente.

La periodista argentina, Claudia Nai, le preguntó una  vez a Fidel Castro sobre la inversión de capitales extranjeros y la construcción de hoteles de lujo en medio del socialismo. Castro respondió:

“Es una cosa que tiene que hacer la revolución… para sobrevivir, para vencer los obstáculos que nos ha trajido (sic), traído, el derrumbe del campo socialista. Tiene que hacerlo y tenemos el valor de hacerlo y se lo explicamos al pueblo”. Sí, este hotel es muy capitalista, pero es para turistas extranjeros, no para turistas nacionales”.

En palabras del eterno líder de la revolución, esta libertad no era para los cubanos. Socialismo para el pueblo, capitalismo para los inversores y quienes tienen dólares para disfrutarlo.

Esto también está claro en el anteproyecto cuando señala que respecto a la propiedad privada sobre la tierra “se mantiene un régimen especial, con limitaciones para su transmisión y el derecho preferente del Estado a su adquisición mediante su justo precio”.

Unos 6.000 conductores del museo del automóvil de La Habana sobre ruedas se verán obligados comprar una cantidad mínima de combustible de las gasolineras estatales con grandes recargos, hasta ahora lo hacían de manera colectiva en el mercado negro, y además deberán pagar una cuota mensual de ganancias estimadas a través de una cuenta bancaria para mayor control.

“Esto es un desastre. Es todo un trabajo sucio. Quieren controlar todo y, al final, nada cambia “, dijo el conductor de un “almendrón” (un viejo automóvil estadounidense de los años previos al embargo que funciona como taxi colectivo) ante Financial Times.

El propietario de un convertible color rosa brillante de los años 50, extendió el dedo del medio de su mano cuando se le preguntó sobre la obligación a los vehículos de lujo que atienden a turistas a unirse a una agencia estatal, señaló el periódico londinense.

Los expertos marcan dos hitos en la disminución de ingresos extranjeros en Cuba y por consiguiente la necesidad de reformas: el derrumbe de la Unión Soviética y la caída en los precios del petróleo que desencadenó la implosión económica del benefactor Venezuela en 2015. Esto produjo recortes en las importaciones y asignaciones de energía a las entidades estatales, retrasos en los pagos a los proveedores, estancamiento económico y escasez esporádica.

“Los tentáculos del estado están llegando cada vez más a todos los aspectos del autoempleo”, dijo Paul Hare, ex embajador británico en Cuba.

Describió las nuevas reglas como “una imagen no sorprendente pero aún impresionante del alcance y la huella de la sofocante burocracia cubana contemporánea“.

Para locales de comida, en contraste a restricciones previas, pareciera que trae un aire de libertad.

Es que en la década de los 90s a los restaurantes privados se les permitió solo 12 asientos, luego se congelaron las licencias por una década. Después, los asientos aumentaron a 20 y luego a 50. El límite previo se compensaba sacando una segunda licencia. Las nuevas reglas lo prohíben.

Los decretos incluyen 129 páginas de nuevas regulaciones que limitarán las ganancias y aumentarán los ingresos fiscales. Es decir, el régimen controlará la producción, mientras procura mayor recaudación a las arcas del Estado.

“Estas medidas son más políticas que económicas”, indica Pavel Vidal, analista cubano del Banco Central y profesor en la Universidad Javeriana Cali en Colombia, quien agrega que “están preocupados por la expansión del sector y las desigualdades”.

Pues el socialismo pregona igualdad, de modo que no puede permitir que haya riqueza mientras haya pobreza. Entonces la revolución busca garantizar que nadie, fuera del círculo del poder, se haga rico.

Para realizar un mejor seguimiento de los ingresos con fines impositivos, las pequeñas empresas ahora tendrán que abrir cuentas bancarias especiales y llevar a cabo la mayor parte de su negocio a través de ellas.

“Simplemente están tratando de exprimirnos más”, dijo el dueño de una tienda de bocadillos, lejos del sector turístico de La Habana, donde no llega el asfaltado.

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