Por su parte, el presidente boliviano, Evo Morales, adscribió a este discurso en La Habana y reiteró términos como “enemigo”, en referencia a Trump y al país que este gobierna.

Socialismo del siglo XXI

El mensaje que se transmite entre los gobernantes es fundamental. Por ejemplo, “yo no soy socialista” dijo, Chávez —al igual que Fidel Castro— antes de asumir el mando, y lo remplazaron por un discurso humanista, con el que lograron captar la simpatía de muchos. Sin embargo, ya en el poder, ambos declararon y demostraron ser socialistas. Y en 2005, tras el triunfo de Rafael Correa en Ecuador, se empieza a consolidar el proyecto y consigo el término “socialismo del siglo XXI”.

El socialismo llevó a que en Venezuela, tras los continuos procesos de nacionalización de las industrias, inversores decidieran salir del país. Además, en cargos técnicos pusieron a personas que no estaban capacitadas para desarrollarlos. Por ello la producción petrolífera cayó de 3,3 millones de barriles diarios en 2006 hasta un poco menos de 1.400.000, según lo afirmado por la Asamblea Nacional de Venezuela.

Después del desplome del precio del petróleo en el último trimestre del 2014, el socialismo regional sufrió un duro golpe, pues el oro negro que había permitido la ampliación de un Estado dadivoso que creció acorde su presupuesto estaba colapsando.