Guatemala: Jimmy Morales ganó la presidencia como comediante, pero gobierna como militar

Es el primer el primer presidente que en tiempos democráticos viste atuendo militar, lo que ha levantado las alarmas entre los sectores liberales de la nación centroamericana

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El presidente de Guatemala, Jimmy Morales, respaldó a las Fuerzas Armadas usando traje militar. (Nómada)

La erupción volcánica que produjo al menos 112 muertes, 200 desaparecidos y 1,7 millones de damnificados en Guatemala, ahora volvió a estremecer al país, cuando el presidente Jimmy Morales acudió a socorrer a las víctimas con traje de militar.

El manejo que el Gobierno le ha dado a la crisis humanitaria ha sido ampliamente criticado, pues han acusado al presidente de llegar a la zonas afectadas para simplemente tomarse fotos sin proporcionar ayuda alguna. Además, también señalan que el Gobierno ha entorpecido (y rechazado) el acceso de ayuda humanitaria en la frontera, e incluso de haber entregado ayuda en nombre del Estado cuando fue gestión privada.

Así surge el reclamo sobre la vestimenta, lo que algunos califican de cortina de humo, pues pone en foco de las noticias en cómo luce el presidente por encima de lo que hace. Pero también crece la inquietud (y temor en muchos casos) que sea un método para acostumbrar paulatinamente a la ciudadanía a la presencia militar en la vida social y política de los guatemaltecos.

Por su parte, el presidente Morales anunció que el motivo de su vestimenta es su respaldo a las Fuerzas Armadas, que han sido claves en las labores de rescate de los damnificados del Volcán de Fuego.

Además, el rol de presidente conlleva el cargo de Comandante General del Ejército, de modo que no es ajeno al traje. Sin embargo, es el primer el primer presidente que en tiempos democráticos viste el atuendo.

En el caso de Morales genera más incomodidad dada su formación, pues cuenta con una maestría en altos estudios estratégicos con especialización en seguridad y defensa, un curso dirigido a oficiales del Ejército de Guatemala y civiles graduados por el Comando Superior de Educación del Ejército de Guatemala.

Anteriormente, el vínculo con el ejército le ha costado a Morales la libertad de su hijo y su hermano. Ambos fueron sancionados por la CICIG, la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala, organismo compuesto mayormente por observadores internacionales que le ha hecho dos antejuicios al mandatario, juicios políticos y amenazas de destitución.

No obstante, la comisión no se ha mostrado imparcial en sus procesos, ya que mientras persigue a quienes están vinculados al Ejército, tiene como aliados a exguerrilleros y agrupaciones abiertamente antimilitares.

Incluso el Fiscal General de Guatemala anunció que renunciaría si Morales cambiaba al jefe de la CICIG, luego que el presidente viajó a la sede de la ONU para pedir la salida del jefe de la comisión.

Después de que Morales declarara persona non grata al comisionado Iván Velásquez, dado que la CICIG ha sido acusada de violar la soberanía de Guatemala, la corte de constitucionalidad amparó al colombiano para que no tuviera que abandonar el país, mientras que Morales continúa afirmando su respaldo a las Fuerzas Armadas.

“Son gente que necesita que su Comandante General les diga ‘me siento orgulloso de vestir hoy las cinco estrellas que me representan la comandancia general del Ejército’ y poderles estrechar la mano y decirle  ‘soldado, gracias por su servicio a la nación’, cosa que muchos no lo hacen”, dijo frente a las cámaras.

Pero esta imagen es lejana a la que le llevó al poder. Junto a su hermano Sammy actuó como comediante en televisión por más de 15 años y académicamente se formó como administrador de empresas. Dada su versatilidad, prometía ser algo distinto a los políticos de siempre, aunque el partido que lo postuló consiste de una fusión entre el comité proformación de partido político Nación y el Frente de Convergencia Nacional (FCN), que fue fundado por militares y miembros de la Asociación de Veteranos Militares de Guatemala (Avemilgua).

Llegó al poder con menos del 30 % de los votantes en la primera ronda, suficiente para marcar diferencia sobre sus rivales. Ya en segunda segunda obtuvo más del 65 %.

Ahora resta saber si ese respaldo en segunda instancia apoya la conducta actual o si organismos como el CICIG logran relevancia suficiente para comprometer el cargo presidencial.

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