Indígenas de Brasil reclaman olvido frente a desplazados de Venezuela

Las grandes migraciones de venezolanos trajeron consigo epidemias de sarampión que enferman a indígenas de Venezuela y contagian a sus pares en Brasil

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Centenares de indígenas venezolanos cruzan a Brasil y se enfrentan al rechazo de indígenas brasileños que ven sus tierras expropiadas. (Fotomontaje de PanAm Post)

Cuando se habla del éxodo de los emigrantes venezolanos, no se distingue su origen étnico ni económico. Esto ha diluido un drama dentro otro. Pues los más desposeídos son los más vulnerables, los pueblos indígenas.

En la frontera con Colombia, por ejemplo, hay casos de madres que regalan a sus hijos porque no les pueden dar de comer y en las ciudades se ve a los wayú están entre los que minan la basura en búsqueda de alimento.

Incluso los más recluidos de la vida en la ciudad, están entre los más afectados.

Hace 8.000 años que los Warao habitaban la selva de lo que es hoy Venezuela, a orillas del Río Orinoco. Pero la situación económica devenida del socialismo, les ha ido desplazando cada vez más hacia Brasil donde ahora muchos viven como refugiados.

Esto ha causado estragos en las comunidades de la frontera, en particular con otras denominaciones indígenas que proclaman esa tierra suya y ven a los venezolanos como invasores.

Pero no solo eso, tienen reclamos persistentes con el Estado por el reconocimiento de su tierra, que ahora deben compartir con los indígenas venezolanos que son abastecidos por organizaciones dentro y fuera del gobierno.

Aunque aclaran que no tienen nada personal contra los Warao, líderes indígenas como Jesús Level de Almeida, aclara que «luchamos mucho para tener el derecho de nuestra tierra. Si insisten en esa idea que se preparen, verán lo que es un indio valiente».

Pues el influjo de venezolanos requiere que se use las tierras de los indígenas brasileros sin su consentimiento.

Autoridades locales piden cierre fronterizo

El pasado 18 de agosto, ya hubo una ola de ataques. Habitantes de la zona limítrofe prendieron fuego tanto las carpas que albergan a los venezolanos como sus pertenencias.

Luego del incidente, se estima que 1200 venezolanos regresaron a su país desde Brasil.

Pues un asalto contra un comercio fue adjudicado a migrantes venezolanos y la ira se canalizó hacia los refugiados.

Aunque el presidente negó la petición, la tensión que se vive provocó que las autoridades del estado de Roraima, que linda con Venezuela, pidan al ejecutivo que cierre la frontera temporalmente.

Insalubridad de Venezuela causa retorno de epidemias erradicadas

Y es que impacto social de la migración venezolana también se refleja en la salud.

Pese a que en el 2016 la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró a América Latina libre de sarampión, Venezuela ha sufrido varios brotes y el virus se manifestó en Ecuador (que no había registrado un caso desde 1996, según la ministra de salud, Verónica Espinosa) con la llegada de un niño venezolano de 5 años el 27 de marzo de 2018.

Ese fenómeno se vio agravado en Brasil, dado que la migración afecta mayormente a las poblaciones indígenas, que tienen bajo grado de vacunación.

En marzo de este año apareció el primer caso de sarampión entre los yanomami, un pueblo que vive en ambos lados de la frontera. El índice de vacunación es bajo entre los pobladores. Como viven en aislamiento voluntario su contacto con el mundo externo no lo requería. Pero las olas migratorias lograron que en cuatro meses se produzcan 67 casos confirmados, según reveló el Distrito Sanitario Especial de Salud Indígena Yanomami e Iekuana (Dsei-Y).

«No tenemos control de la enfermedad entre los indígenas venezolanos;  la vacunación entre ellos es muy baja, están enfermando y vienen a Brasil en busca de ayuda por el quiebre del sistema de salud venezolano«, señaló Rousicler de Jesús Oliveira, coordinador del Dsei-Y para EFE.

De acuerdo a los datos provistos por el Gobierno brasileño, entre enero y julio se notificaron 756 casos de sarampión solo en Amazonas

Asimismo, en la capital de la región, Manaos, había el mayor número de notificaciones: 1.441 casos sospechosos.

Pero la mayor zona de conflicto en la actualidad es en el estado de Roraima, en la frontera con Venezuela, donde hasta julio se notificaron 412 casos de sarampión, algunos ya fueron descartados, otros confirmados y decenas siguen bajo investigación.

Es ahí donde, empujados no solo por la situación política y económica sino por su impacto en la salud de sus habitantes, incluso los venezolanos que han vivido al margen de las ciudades por siglos se ven en la necesidad de huir para sobrevivir.

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