Dictaduras de Cuba y Venezuela no son bienvenidas en el nuevo Brasil

Desde el primer día de la gestión de Bolsonaro, los presidentes de Cuba y Venezuela no estarán presentes, pues el presidente electo de Brasil considera a ambos violadores de las libertades de sus pueblos.

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Bolsonaro optó por no invitar a los dictadores de Cuba y Venezuela por evidentes diferencias ideológicas. (Fotomontaje PanAm Post)

Acusados de estar al mando de “regímenes que violan las libertades de sus pueblos”, los presidentes de Cuba y Venezuela no asistirán a la toma de mando del presidente electo de Brasil, Jair Bolsonaro.

Aunque la Cancillería venezolana insiste en que recibió una invitación, el futuro canciller de Brasil sostiene que no solo no fueron invitados, sino que no son bienvenidos.

Por su parte, quienes están a cargo de la Cancillería brasilera actualmente declaran que recomendaron invitar a todos los jefes de Estado y de Gobierno de los países con buenas relaciones diplomáticas, pero que el equipo del futuro presidente pidió retirar la invitación a Nicolás Maduro y Miguel Díaz-Canel.

“Naturalmente, regímenes que violan las libertades de sus pueblos y actúan abiertamente contra el futuro gobierno de Brasil por afinidad ideológica con el grupo derrotado en las elecciones, no estarán en la posesión presidencial en 2019. Defendemos y respetamos verdaderamente la democracia”, declaró el presidente electo a través de redes sociales.

Según indicó el futuro canciller, el domingo pasado, Ernesto Araújo, el presidente venezolano, Nicolás Maduro no estaba invitado. No obstante, el Gobierno de Venezuela divulgó una copia de la invitación recibida.

“Por respeto al pueblo venezolano, no invitamos a Nicolás Maduro a la posesión del PR Bolsonaro. No hay lugar para Maduro en una celebración de la democracia y del triunfo de la voluntad popular brasileña. Todos los países del mundo deben dejar de apoyarlo y unirse para liberar a Venezuela”, declaró el futuro canciller.

A través de una nota, la Cancillería informó que “inicialmente recibió del Gobierno del presidente electo la recomendación de que todos los jefes de Estado y de Gobierno de los países con los que tenemos relaciones diplomáticas debían ser invitados y así fue hecho”.

Luego dicho ministerio agregó que “en un segundo momento fue recibida la recomendación de que Cuba y Venezuela no deberían ser incluidos en la lista, lo que exigió una nueva comunicación a esos dos Gobiernos”.

Cabe resaltar que actualmente Brasil está en transición política. El nuevo Gobierno entrará en vigencia el 1° de enero, por lo cual existen confusiones de este tipo donde se ejerce la voluntad del uno y se desdice con el otro.

De modo que la Cancillería aclaró que la organización de la investidura está siendo coordinada con el Gobierno electo.

Contrario a lo que declara su homólogo brasileño, el canciller de Venezuela, Jorge Arreaza, aseguró que Maduro sí fue invitado a la investidura, pero que “jamás” consideró asistir.

“Aquí pueden leer las 2 notas diplomáticas oficiales enviadas por las autoridades brasileñas invitando al Gobierno venezolano y al Presidente @NicolasMaduro a asistir a la toma de posesión de @jairbolsonaro”, indicó el canciller venezolano en redes sociales.

Este intercambio sucedió pocos días después de que Maduro acusara a Bolsonaro de ser cómplice de complot liderado por Estados Unidos para asesinarlo y poner fin a la “revolución bolivariana”, luego de que el futuro presidente de Brasil se reuniera con John Bolton, asesor de Seguridad Nacional estadounidense.

Acusaciones similares aparecieron en el diario oficial del régimen cubano, donde acusan a la familia Bolsonaro de complotar con el exilio cubano para debilitar a la revolución, comandado desde Washington, comenzando por el éxodo de los médicos cubanos. Pese a que su remoción de Brasil fue por orden de La Habana y no de Brasilia, como consecuencia de que Bolsonaro anunció que los médicos eran bienvenidos bajo la condición de que recibieran el 100 % de su salario, en lugar de recibir menos del 25 % luego de la recaudación inicial del régimen.

Mientras que Bolsonaro ha defendido la vía pacífica y descartado apoyar una intervención militar para remediar la crisis que atraviesa Venezuela, cuyo Gobierno ha calificado de “dictadura”, su futuro vicepresidente, el general Mourao, ha declarado que enviará “fuerzas de paz” al país vecino.

De modo que aún sin ser presidente, Bolsonaro ya ha logrado dejar en claro que su Gobierno no será cómplice de los abusos cometidos en Cuba y Venezuela.

Ya anunció que “Brasil dejará de auspiciar al Gobierno tiránico de Venezuela“, en alusión al hecho que bajo los gobiernos de Lula da Silva y Dilma Roussef los impuestos de los contribuyentes financiaron al régimen por medio de préstamos que no fueron devueltos.

Por ello, bajo la consigna de “Brasil encima de todo”, desde el primer día de la presidencia de Bolsonaro, los mandatarios de Cuba y Venezuela estarán ausentes en Brasil, y consigo se dará inicio a una nueva etapa política, histórica y económica, donde el dinero extraído por la fuerza de los brasileros no financiará la represión de sus vecinos.

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