Si el régimen no produce pan, en Cuba hay hambre

La falta de harina y por tanto de pan en Cuba expuso las falencias de un sistema económico centralizado como es el socialismo

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(Foto enviada a PanAm Post)

Niños desmayados por falta de comida y presos por estar en posesión del bien más escaso en la isla, harina, es la escena actualmente en Cuba; donde se empiezan a desatar protestas por el hambre y consigo desestabilización de la imagen del régimen.

Actualmente la multa por tener harina es de 3.000 pesos (120 dólares), en un país donde el salario promedio no supera los 30 dólares; o sea cuatro salarios promedios. De modo que la condena a prisión es inevitable por tener un bien de consumo básico.

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A través de manifestaciones, la inconformidad de los ciudadanos se hizo presente y arremtió contra el régimen; logrando un anuncio oficial que no hay harina porque están averiados los molinos.

Por medio de redes sociales, exiliados cubanos apelaron a la sátira y anunciaron que enviarán maletas de pan.

Fuera de broma, la importación está cada vez más reducida; en vista que el gobierno cubano no paga sus deudas. Solo en el 2016, España perdonó una deuda de más de 1.400 millones de euros y en una negociación reciente recibió una extensión al pago de la deuda de 300 millones más.

Asimismo, la tensión actual con Brasil, como consecuencia del cuestionamiento que hizo el presidente electo Jair Bolsonaro al hecho que el régimen cubano expropia el sueldo de los médicos, complicó la importación de arroz del país sudamericano.

Hasta hace dos meses, antes de la indignación del régimen por quedar expuesto como explotador de sus trabajadores, Cuba importaba 400.000 de toneladas de arroz; siendo el de Brasil el de mayor calidad.

De acuerdo a cifras oficiales, un cubano consume 5kg de arroz por mes, que a nivel nacional equivale a 700.000 toneladas anuales.

Sin embargo, la producción local, según cifras de la Oficina Nacional de Estadísticas, la producción nacional no abastece ni la mitad. En 2017 el país registró una producción de 255.000 toneladas de arroz para consumir, de las cuales 197.000 se destinaron a la canasta básica normada del Ministerio de Comercio Interior.

Pero el mayor riesgo de lo sucedido en Cuba no es en el ámbito económico per se, sino en cómo la incapacidad de abastecer lo mínimo e indispensable para los habitantes demuestra que un sistema centralizado se agranda al punto que pierde el control.

Con el retiro masivo de médicos cubanos de Brasil ya quedó expuesto cómo la exportación de trabajadores, como si fuesen propiedad del régimen, otorgaba ingresos masivos al régimen que expropiaba más del 75% del salario de los galenos.

Ahora, de nuevo el régimen está en los medios, ante el hambre de los ciudadanos por la falta de suministros básicos.

«El Gobierno Cubano se jacta de sus programas sociales, que en la praxis no han eliminado la pobreza, que los podían sacar de su condición», explica Caridad Ramírez Utria, presidente del Partido Libertario Cubano-José Martí, sede La Habana.

«Lo primero que debe hacer Cuba es reformar el Estado, promover la creación de Partidos Políticos modernos, de equipos humanos educados, conocedores de la idiosincrasia y las sensibilidades de cada sector de la economía y de cada una de las regiones del país», agrega.

«El Estado democrático debe garantizar la soberanía, garantizar la vida de los ciudadanos y la propiedad privada, garantizar un respeto integral de los derechos humanos, facilitar las corrientes del comercio legitimo y no ahorrar esfuerzos para incorporar a la actividad de mercado a quienes viven fuera de ella», concluye.

Es decir, como alternativa al monopolio, se propone permitir la libertad de comercio de sus habitantes y por tanto su capacidad de producir. De modo que el Estado actúe como garante de los derechos naturales a la vida, propiedad y libertad, en lugar de lo que sucede actualmente bajo el socialismo que le otorga la potestad de prescindir de los tres, tomar el control de los medios de producción y por tanto ser incapaz de lidiar con la escasez.

Pues ya quedó demostrado que el pan no se puede emitir por decreto, como se hace con todo lo demás en Cuba.

 

 

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