Opositores prefieren la guerra antes que la paz de Trump

La polarización que ha causado la presidencia de Trump ha logrado que sus detractores prefieran la guerra sobre la paz

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La polarización que ha causado la presidencia de Trump ha logrado que sus detractores prefieran la guerra sobre la paz. (Departamento de Defensa)

Donald Trump declaró el triunfo sobre ISIS en Siria. Por lo tanto, anunció que los soldados americanos podrán volver a casa. Inmediatamente empezaron las críticas.  Le acusan de favorecer a  Rusia, de cederle terreno.

Esta decisión expuso dos hechos fundamentales. Por un lado el militarismo presente en el partido republicano hace décadas perpetuado por quienes son considerados “neocons”, abreviación de neoconservadores. El término alude al hecho que se hacen llamar conservadores pero en lugar de achicar al Estado, amplían su alcance dentro y fuera de las fronteras al punto de financiar un imperialismo militarista.

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Por otro lado, están los demócratas y sus simpatizantes que están dispuestos a sacrificar la vida de sus compatriotas en una guerra lontana con tal de contradecir a Trump.

El lema “EE.UU. primero” iba de la mano con la promesa de campaña de que EEUU dejaría de ser el policía del mundo. Sin embargo, la avanzada de ISIS en Siria y los ataques contra la población civil llevaron a Trump a violar lo dicho.

“Salir de Siria no fue ninguna sorpresa. He estado haciendo campaña durante años, y hace seis meses, cuando quería hacerlo públicamente, acepté quedarme más tiempo. Rusia, Irán, Siria y otros son el enemigo local de ISIS. Estábamos haciendo trabajo allí. Es hora de volver a casa y reconstruir. #MAGA”, afirmó Trump a través de redes sociales.

Pero esto no fue fue bienvenido por quienes se han mantenido en la esfera política gracias al estado de guerra perpetuo. Incluso el Secretario de Defensa, el General Mattis, presentó su resignación en vista que no pudo disuadir al presidente para que no retire a las tropas.

Por escrito, le dijo al presidente que  “tiene derecho a tener un Secretario de Defensa cuyas opiniones estén mejor alineadas con las suyas …”

Como consecuencia, hasta legisladores del partido republicano, del cual es miembro Donald Trump, respaldaron al general y manifestaron su preocupación

Al respecto, el economista e historiador libertario Robert Higgs,  aclara su desprecio por Trump pero, aclara que su aversión por él no es lo suficientemente grande para hacer que rinda los fragmentos restantes de su cordura.

Explica que es tan visceral el desprecio de algunos por el presidente que “si Trump saltara al río Niágara y tirara de un bote de gatitos a la costa para evitar que fueran arrastrados por las Cataratas, los demócratas, sin excepción, gritarían que se había vendido a los rusos”.

“Sé que la política es un juego para idiotas y que los demócratas son tan idiotas como cualquiera de los jugadores, pero debo decir que desde la elección de Trump, los demócratas parecen haber perdido el control. Todo lo que parecen saber es que todo lo que hace Trump es malo, al igual que todo lo que no hace. Más allá de eso, parecen no tener convicciones firmes propias”, agrega.

If Trump were to jump into the Niagara River and single-handedly pull a boatload of kittens back to shore to keep them…

Posted by Robert Higgs on Friday, December 21, 2018

Refleja cómo se ha producido una polarización tal en el país que haga lo que haga Trump será desafiado por sus opositores.

Tanto que cuando el presidente dio la orden de atacar a Siria fue criticada por los mismos que hoy le denostan por retirar las tropas del mismo lugar.

Luego está el rol de los grandes medios y su influencia sobre la percepción del conflicto. Por ejemplo, la cadena CNN felicitó al Secretario de Defensa por renunciar y varios de sus corresponsales declararon que el presidente le dio la victoria a Rusia.

La victoria concedida a Rusia fue una consigna repetida por varios medios de comunicación masivos, entre ellos NBC. En particular por cómo esta decisión podría repercutir sobre Israel, cuyo embajador ante la ONU dijo que actuará defensivamente con o sin las tropas de EE. UU. y Rusia.

Mientras esto transcurría, el presidente Trump puso un ultimátum al parlamento para que asignen un presupuesto de 5 mil millones de dólares para la construcción del muro en la frontera de México. Caso contrario, el mandatario permitiría un cierre del gobierno ante la incapacidad de lograr un consenso.

Ahora que EE. UU. tendrá menos gastos de fondos de defensa en en el extranjero, como el caso de Siria, tendrá más para seguridad doméstica, como el muro. Finalmente el Congreso aprobó el presupuesto.

De modo que Trump volvió a cumplir otra de sus promesas de campaña; salvo que no será México quien lo pague sino el contribuyente estadounidense.

 

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