No reconocer a Guaidó le costaría a España 41 mil millones de euros

Mientras el gobierno de Sánchez no reconozca al presidente encargado de Venezuela, expertos afirman que ante la inseguridad jurídica los bienes de españoles en ese país corren peligro

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Por presión de Pablo Iglesias y la izquierda española, Pedro Sánchez no ha oficializado su respaldo a Guaidó como presidente de Venezuela. (WikiCommons)

41 mil millones de euros están en riesgo, si el presidente de España, Pedro Sánchez, no reconoce al presidente interino de Venezuela, Juan Guaidó, ante la falta de seguridad jurídica y la exposición a políticas de expropiación.

Según la Secretaría de Comercio de España, hay alrededor de 100 empresas españolas en Venezuela, entre ellas BBVA, Repsol y Acciona. Hacia finales de 2015 inversiones directas españolas por un monto de 21.313 millones de euros.

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Dicho monto es equivalente al patromonio de los españoles que habitan el suelo venezolano y está en riesgo ante la inseguridad jurídica imperante.

«Los grandes perdedores de la catástrofe que vive Venezuela no son las empresas del IBEX, son los ciudadanos de a pie y la estimación de dichas pérdidas se hace más que necesaria», afirma la economista venezolana, radicada en España, Rosana Sosa.

E insiste que a partir del 23 de enero, cuando Guaidó asumió la presidencia, el capital invertido en Venezuela corre el riesgo de ser expropiado, como sucedió en Cuba.

Así lo afirma de la mano del experto en economía financiera, Boris Ackerman, en vista que España es la principal inversora extranjera en Venezuela

Lo que hasta hoy se llama erróneamente «bloqueo» en Cuba, no es más que el embargo ejercido por EE. UU. como resultado de la expropiación de más de 300 empresas de propietarios estadounidenses por parte de los socialistas que están en el poder desde 1959.

Es decir, no solo las grandes empresas que tienen sucursales en Sudamérica sufrirán las mayores consecuencias de no reconocer al gobierno de turno, sino los españoles de primera y segunda generación que habitan Venezuela. Durante la presidencia de Maduro sus pérdidas patrimoniales ya han sido superiores a las de las corporaciones, dada la desvalorización continua.

Tomando en cuenta que en la actualidad existen más de 415.000 españoles en Venezuela, cuyo patrimonio personal promedio es de 50.000 euros, incluyendo activos inmobiliarios y viviendas, Sosa proyecta que «la pérdida estaría entonces en una cifra superior a los 20.000 millones de euros en que ha caído el valor de la inversión de las grandes empresas».

Sosa agrega que «una población absolutamente empobrecida y viviendo en condiciones paupérrimas, sin medicinas, sin alimentos y quizás con los peores servicios públicos del mundo occidental. Los españoles que residen o tienen sus propiedades en Venezuela, no están exentos de esa situación, es más, son de las poblaciones más afectadas por la crisis».

Por ello insta a España a tomar la misma postura de Inglaterra, que impidió a Maduro retirar 1, 2 mil millones de dólares en oro de las reservas depositadas en el Banco de Inglaterra que equivalen a la sexta parte de los 8 mil millones de dólares que tiene el Banco Central de Venezuela.

Mientras que España, al no tomar postura, corre el riesgo que los bienes que pertenecen a ciudadanos españoles sean expropiados para suplir la incapacidad de Maduro y sus aliados de adquirir liquidez al no tener la autorización para lograrlo.

Aunque son mayoría los países que dieron la espalda a Maduro y ratificaron su respaldo a Guaidó como presidente legítimo, de acuerdo a la constitución, todavía hay países que no han declarado su postura. Entre ellos está el que más dinero tiene invertido en Venezuela, España.

La economista Sosa plantea que al no reconocer a Guaidó como Presidente, habrá un vacío legal sobre los bienes de españoles en Venezuela. En cambio, contrasta con el accionar de EE. UU., que dio la orden a la Reserva Federal que el único autorizado para realizar transacciones a nivel estatal es Guaidó. Mientras que Maduro, al ser constitucionalmente ilegítimo, no tiene la potestad ni el reconocimiento de manejar recursos estatales.

El gran problema es que el Presidente de España es coideario tanto de Maduro como de Guaidó, pues además de su cargo como mandatario, Pedro Sánchez es secretario general de su partido: el Partido Socialista del Obrero Español.

De modo que esto ha generado una tensión entre las vertientes de la izquierda política iberoamericana. Ante una reunión de la Internacional Socialista, en República Dominicana, Sánchez dijo que la organización internacional respaldaba a Guaidó y llamó tirano a Maduro, por la represión ejercida contra los ciudadanos que buscaban democracia.

Sin embargo, la Izquierda Unida de España, con Pablo Iglesias de Podemos a la cabecera, llama «golpistas» a los intentos de remover a Maduro del poder y exigen al Sánchez que no reconozca a Guaidó.

Debido a eso, Sosa exclama que el gobierno socialista de Pedro Sánchez «está poniendo en riesgo este patrimonio de empresas que generan empleos directos dentro y fuera de España».

Y exhorta al Gobierno de España que reconozca el proceso democrático, garantizado en la constitución, para enfrentar el vacío legal actual.

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