“Descarado”: el pueblo cubano enfrenta y expulsa al tirano

Los damnificados del tornado que azotó a Cuba la semana pasada echaron a gritos a Miguel Díaz-Canel y a su equipo de seguridad que llevan ayuda humanitaria por un precio. ¿Será que algo se mueve en Cuba?

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La disconformidad del pueblo cubano se vio evidenciado ante la expulsión de Díaz Canel por parte de los damnificados del tornado. (Fotomontaje de PanAm Post)

Un tornado azotó a Cuba y la ira de los damnificados se potencia al saber que el régimen tiene el monopolio de la ayuda, impidiendo las donaciones internacionales y cobrando por la comida que reciben en cartones.

Al grito de “descarado”, el enojo fue tal que cuando el Presidente Miguel Díaz-Canel visitó a los damnificados el pasado 1 de febrero, tuvo que escapar para evitar ser atacado por una turba iracunda.

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Esto a su vez ha desatado campañas masivas en redes sociales de burlas y memes hacia el presidente por el rechazo evidente que sienten hacia él sus gobernados.

Al respecto, Beatriz Becerra, eurodiputada española y a su vez vicepresidente de la Subcomisión de Derechos Humanos del parlamento europeo, planteó la inquietud respecto si se está generando una contrarrevolución en Cuba contra el régimen.

Pues, contrario al miedo que ha imperado en la isla por décadas, el pueblo se levantó frente a la tiranía y arremetió no solo de manera verbal, sino física contra el Ejecutivo.

Asimismo, pese a la censura imperante en la isla, la sátira se volvió una herramienta en las múltiples burlas contra el mandatario por haber huido de la ira del pueblo, en lugar de enfrentarlo.

Se puede observar como no solo Miguel Díaz-Canel sino todo su equipo de seguridad, transportado en varios vehículos de lujo, corre hacia los automóviles para resguardar su integridad física.

Desde videos hasta montajes del escape del líder han servido de entretenimiento a la oposición en la isla y sobre todo en el exilio, donde el alcance a medios de comunicación no es un lujo como lo es en Cuba.

Partiendo de la premisa que hace más de 60 años, desde que el socialismo está en marcha, los cubanos nunca han elegido un presidente, el enojo se agrava. Más ahora que está en el poder quien fue elegido por los Castro.

Díaz-Canel mismo anunció cuando asumió la presidencia que “Raúl tomará las decisiones de peso” y replicó “yo soy Fidel”.

De modo que el continuismo, aunque con otro apellido y sin traje de guerrillero devenido militar, sigue en marcha.

Y fue ante una situación calamitosa, como un desastre natural, que los cubanos se sintieron no solo defraudados, sino vulnerados por un sistema político y económico que les ha condenado a la dependencia total a un Estado que monopoliza los recursos, no solo lo que se produce sino hasta de la ayuda internacional.

Solidarios del mundo entero han manifestado su indignación frente al manejo de la ayuda internacional. Una de las voces que más controversia  generó, en especial por las reacciones de los defensores del régimen, fue el cantante español Alejandro Sanz, que reclamó los controles del gobierno sobre la ayuda.

Por definición, el socialismo exige poner los medios de producción al servicio del Estado. En el caso de Cuba, la centralización incluye la ayuda humanitaria. Así, el régimen determina quién reciba qué, a qué precio y cuándo.

Una de las consignas claves de la propaganda de dicha ideología es que el capitalismo pone al capital sobre las personas, mientras que el socialismo eleva al ser humano.

Pero cuando los socialistas venden comida a los damnificados, el relato se vuelve difícil de sostener.

Sumado al nivel de control sobre la población y su acceso hasta de lo más mínimo indispensable, expuso no solo la naturaleza del régimen dominado por el Partido Comunista, sino el nivel de hartazgo de la población que perdió el miedo y llama “descarado” al ungido de los Castro.

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