EEUU: Departamento del Tesoro congela cuentas de aliados clave del chavismo

El empresario chavista, Wilmer Ruperti, que financió la defensa de los "narcosobrinos", acusados de haber traficado 800 kilos de cocaína a EEUU, ahora tiene sus cuentas de EEUU y Suiza congeladas.

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A Wilmer Ruperti, empresario que se enriqueció con el chavismo y financió su prolongación, ahora tiene sus cuentas congeladas. (Fotomontaje de PanAm Post)

Para debilitar a Nicolás Maduro EE. UU. optó por agotar todos los medios que abastecen a los militares fieles al chavismo y que día a día reprimen a los venezolanos que se enfrentan a la dictadura. Ahora el bloqueo se extiende a los empresarios que alimentan al régimen.

Dicho en sus propias palabras, en un acto de solidaridad con Maduro, el empresario Wilmer Ruperti financió la defensa legal de los sobrinos de la primera dama, apresados en Nueva York por traficar 800 kilos de cocaína, los que finalmente fueron condenados a 18 años de prisión.

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Ahora Ruperti es el primer empresario en sufrir las consecuencias implementadas por el Departamento del Tesoro de EE. UU., sus cuentas bancarias en este país y en Suiza fueron congeladas por haberse enriquecido a expensas del empobrecimiento de sus conciudadanos.

De acuerdo con el dirigente opositor, Daniel Fincheltud, «hay un grupito de poder que ha acumulado el dinero de todos los venezolanos», mientras que el «pueblo está pasando hambre».

Y es que en una economía centralizada, como la que impera en Venezuela, donde el Estado expropia y nacionaliza industrias, quienes están ligados al régimen son los que más se enriquecen.

Pero no se trata de un caso exclusivo. Por definición, el socialismo es la centralización de los medios de producción. En el caso del chavismo, queda en manos de la revolución llamada bolivariana, primero a cargo de Hugo Chávez, ahora de Maduro y sus aliados, entre ellos Ruperti.

En principio, los medios de producción deben estar en manos de los trabajadores, según la propuesta socialista. Pero fueron estos, desde la organización gremial Fedecámaras, con el respaldo de la directiva y trabajadores de la nómina mayor de la empresa Petróleos de Venezuela (PDVSA), quienes en el 2002 convocaron una huelga general, conocido también como el «paro petrolero» y «golpe petrolero» o «sabotaje petrolero» en los círculos chavistas, contra el Gobierno de Hugo Chávez.

Es decir, cuando los trabajadores emprendieron huelga contra el Gobierno, no fueron los promotores del socialismo quienes se aliaron con la causa obrera. Al contrario, gracias al accionar de un empresario, Ruperti,  el régimen acudió a importar crudo del exterior a raíz del paro que empezó en el 2002 y duró hasta el 2003, pues la centralización de la economía volvió al país dependiente del petróleo, de modo que sin el preciado crudo no podía funcionar.

«Siempre me he sentido orgulloso de ser chavista, de decirlo, no es una cosa que lo tienes que decir a voz pópuli, solamente sentirlo con tus acciones», declaró ante la prensa de EE.UU. luego de haber usado su fortuna para entorpecer el accionar obrero y fortalecer al régimen.

Esta acción le ganó una condecoración por parte de Hugo Chávez, la misma que en reciprocidad lo haría acreedor de dos pistolas utilizadas por Simón Bolívar, valuadas en USD $1.600.000, un regalo de Ruperti.

La fortuna de Ruperti se vio multiplicada durante el periodo chavista, al ser acreedor de varias concesiones y contratos estatales. En el 2016 recibió USD $138 millones en una concesión estatal donde estuvo a cargo de remover residuos petroleros en terminales del oriente de Venezuela. A cambio de este se le encargó la misión de sobornar a medios de la oposición. De modo que el dinero de Ruperti en servicio del chavismo sirvió para varios fines.

Entre ellos, comprar conciencias, pues en 2012 fue capturado en video entregándole dinero al diputado opositor Juan Carlos Caldera durante el periodo electoral.

A finales de enero, luego del desconocimiento oficial del régimen de Maduro y, por tanto, en reconocimiento de Juan Guaidó, hasta entonces presidente del parlamento, como presidente legítimo de Venezuela, el Departamento del Tesoro anunció que habría sanciones sobre la compañía estatal PDVSA con el fin de presionar al régimen de Maduro y sus aliados internos.

Al ser no solo beneficiario directo, sino benefactor de la esta, Wilmer Ruperti califica dentro de las sanciones impuestas por la Office of Foreign Assets Control (Oficina de Control de Activos Extranjeros, abreviada OFAC).

Dicho organismo opera bajo el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos y se encarga de aplicar sanciones en el ámbito financiero en concordancia con la política exterior y enfocadas en la seguridad nacional.

Tras el anuncio del congelamiento de los bienes de Ruperti, ya se desataron comentarios en redes sociales; alegando que ese dinero malhabido es suficiente para financiar infraestructura básica en materia de salud.

Asimismo, felicitando al Departamento de Tesoro, pero insistiendo que debe ir detrás de quién más dinero expropiado tiene es la principal heredera de la fortuna de Hugo Chávez, su hija María Gabriela.

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