Periodista hondureño golpea a diplomático venezolano en defensa de Maduro

Para escudar a Maduro por dar la orden de quemar ayuda humanitaria, el periodista acusó a Guaidó y su gobierno de quemar personas

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El periodista hondureño Carlos Silva atacó al representante del gobierno venezolano, al que llama ilegítimo, por negarse a hablar con él. (Twitter)

De un golpe en el rostro el presunto periodista hondureño, César Silva, usó su micrófono para agredir al representante de Venezuela en el país centroamericano durante el periodo de transición, Marcos Porras.

Comúnmente llaman «autoproclamado» al presidente interino Juan Guaidó los medios alineados al socialismo del siglo XXI, pese a que asumió el cargo de manera constitucional.

Silva increpaba que el gobierno de Juan Guaidó era ilegítimo, por tanto reprochaba la presencia de Porras como miembro de un gobierno ilegal y acusaba a las declaraciones de dicho gobierno.

Sin embargo, quien resultó no ser autoproclamado e ilegítimo es César Silva.

Cuando el Asistente Ministro de la Secretaría de Estado de la Presidencia exigió el pronunciamiento del Colegio de Periodistas de Honduras por el accionar de Silva, fue inmediatamente rectificado que efectivamente César Silva no pertenece a dicha organización.

El periodista hondureño Dagoberto Rodríguez Coello, cuyo perfil reza «el periodista debe ser independiente para defender sin temor la libertad, el derecho y la justicia» llamó «lamentable el accionar de Silva, quien -contrario al lema de Rodríguez Coello, cumple una agenda política sesgada y dispuesta a la injusticia.

Por ello, el periodista con credenciales argumentó que el accionar de Silva es su responsabilidad individual y del medio que lo emplea, no del Colegio de Periodistas.

«Y es que Silva no se limitó a acosar a Silva, también involucró a terceros.

Se acercó a una delegada diplomática hondureña y la acusó de haberle dicho a Porras que no hablara con él.

En vista que la administración de Guaidó denunció la quema de ayuda humanitaria que intentó ingresar a Venezuela para las más de 300.000 personas que sufren desnutrición crónica y medicamentos para suplir el desabastecimiento, Silva intentó contrastar magnificando la maldad de la contraparte alegando que a diferencia de Nicolás Maduro que da la orden de quemar ayuda humanitaria, Guaidó y su gente queman a seres humanos.

«¡Ustedes queman la gente viva!», le exclamó Silva a Porras.

Silva insistía preguntando qué hacía Porras en Honduras, preguntando si van a quemar gente allí; caricaturizando al diplomático y apelando al sensacionalismo con fines políticos.

Porras se negó a darle declaraciones a Silva, anunciando que no comparte su tendencia política. Enseguida Silva le sujetó del brazo, intentando frenar al diplomático que se rehusaba a ser entrevistado por él.

Incluso antes de abordar al diplomático, el presunto periodista anunció su entrevista alegando que el discurso de Porras sería guionado, y exclamando que el gobierno de Juan Guaidó es espurio, o sea falso e ilegítimo.

Aprovechó para comparar a Guaidó con Juan Orlando Hernández, presidente de Honduras, alegando que también es ilegítimo.

El rechazo al accionar de Silva no tardó en difundirse en redes sociales, donde exiliados venezolanos manifestaron su descontento y a su vez afirmaron que Guaidó es su presidente.

Por su parte la prensa en Honduras califica el incidente como «penoso» y «vergonzoso».

Pues el periodista no solo agredió físicamente al diplomático, sino que además le acosó y arrinconó exigiendo respuestas, colocando su dedo en la cara del diplomático, interrogando por qué guardaba silencio cuando en Venezuela hay «tanto muerto y  tanto que han quemado».

Luego del golpe, el diplomático se rehusó a hablar por completo. El periodista procedió, entonces, a llamarle «cuando la prensa pregunta a cobardes como usted, se quedan callados, como simples, cobardes, lamec* los de los yankees «.

Cuando finalmente Silva dejó de arrinconar a Porras, el diplomático siguió su camino y a sus espaldas el periodista le llamó «cobardía hecha hombre» e integrante del gobierno «ilegítimo» de Guaidó.

Sin embargo, en total contradicción a los hechos, el periodista alegó que el maltratado, agredido e insultado fue él.

Del mismo modo que que adjudicó la quema de seres humanos para tapar la quema de alimentos del régimen de defiende, Silva se convirtió en la víctima pese a ser el agresor.

“Periodismo es publicar lo que alguien no quiere que publiques. Todo lo demás son relaciones públicas”, decía George Orwell, autor de las novelas más prominentes sobre la advertencia de los peligros del socialismo (1984 y Rebelión en la Granja).

Porras implica un riesgo para el verso que Silva y los aliados del Socialismo del Siglo XXI quieren sostener, por ello sus palabras y acciones debían ser tergiversadas y su persona maltratada para cumplir un fin ideológico.

Así, el periodista en lugar de informar, lo que hizo fue cumplir una agenda.

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