Brasil y EEUU asustan a defensores del atraso y las tiranías: Bolsonaro

Manifestantes en contra de reconocer a Juan Guaidó como Presidente de Venezuela marchan contra Bolsonaro en Washington

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Jair Bolsonaro llama defensores del retraso y la tiranía a quienes se asustan por su cooperación por Trump.  (Planalto)

Antes de arribar en Washington, el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro ya congregó manifestaciones en su contra. En su defensa, alega que su presencia en la capital estadounidense “asusta a los defensores del retraso y la tiranía porque EE. UU. y Brasil están unidos.

“Por primera vez en mucho tiempo, un presidente brasileño que no es anti-estadounidense llega a Washington, es el comienzo de una asociación por la libertad y la prosperidad, como los brasileños siempre desearon”, afirmó Bolsonaro.

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Fue recibido con un honor que se concede a pocos jefes de Estado, se está hospedando en Blair House, una residencia presidencial designada para invitados especiales que queda frente a la Casa Blanca.

El lunes 18 de marzo se destinará a encuentros con empresarios e inversores y el martes 19, Bolsonaro tendrá un encuentro bilateral con el presidente estadounidense Donald Trump.

Sin embargo, esto generó temor entre grupos autoproclamados como “antifascistas”, cuyo nombre se traduce “(Washington) DC Unido contra el odio”. Sostienen que la relación de los dos jefes de Estado puede elevar las tensiones en Venezuela con efectos negativos para la estabilidad política en América del Sur.

Ante la prensa brasilera, uno de los organizadores de la protesta, Michael Shallal, sostiene que “Bolsonaro y Trump legitimizan a la extrema derecha a nivel global, pues asumen una retórica peligrosa contra diversos sectores de la sociedad”.

Según Shallal, uno de sus principales temores es que “Estados Unidos podrá extender el imperialismo por América del Sur, sobre todo con un golpe a Venezuela, con intervencionismo militar.”

Otra de las presentes, Barbara Silva, traductora y profesora de portugués y español en la capital estadounidense, sostiene que la defensa del presidente brasileño de Juan Guaidó como presidente legítimo de Venezuela también puede aumentar la tensión entre los gobiernos de Brasilia y de Caracas.

“Me temo que Estados Unidos pueda utilizar el acercamiento con la nueva administración de Bolsonaro para vender más armas, lo que ciertamente no es algo favorable a la paz”, afirma.

Aunque sí resaltó que no “no solo habrá puntos negativos”, “hay una agenda que debe tratar de economía, como la exportación de carne de Brasil a Estados Unidos, lo que es favorable”.

El día que arribó a EE. UU. tuvo una reunión en la embajada de Brasil en Washington con formadores de opinión. A su lado estuvo Olavo de Carvalho, el filósofo que colaboró a la formación intelectual que hizo posible el triunfo de Bolsonaro.

Carvalho fue marxista en su juventud, incluso estuvo preso durante la última dictadura militar. Ya que conoció el movimiento desde adentro, hoy es su principal crítico.

Del otro lado del mandatario, estaba Steve Bannon, quien cumplió el mismo rol para la victoria de Trump, aunque ya no forma parte del gabinete, tras diferencias entre ambos.

Bannon es uno de los principales defensores del “populismo de derecha” y ha sido criticado porque propone el proteccionismo económico, cuando la derecha tiende a apostar al libre mercado.

“Conservadores en lo moral, liberales en la economía” es la consigna de la Cúpula Conservadora, organizada por el hijo de Bolsonaro, Eduardo, el congresista más votado de la historia de Brasil, quien estuvo sentado en la mesa el domingo.

Es decir, proponen que sea el sector privado quien rija la moral, no el Estado y que los ciudadanos sean libres de depender, en lugar de sujetos a dádivas estatales.

Lo contrario a lo dicho por el propio fundador del fascismo, Benito Mussolini, “el pueblo es el cuerpo del Estado, y el Estado es el espíritu del pueblo”. En la doctrina fascista, el pueblo es el Estado y el Estado es el pueblo. Todo en el Estado, nada contra el Estado, nada fuera del Estado.

Sin embargo, bajo la consigna “sin Bolsonaro en DC! Solidaridad con el anti-fascismo internacional”, alrededor de 60 personas se reunieron fuera de la Casa Blanca alegando el supuesto fascismo de Bolsonaro e incluso racismo y “homofobia”, pese a que fue el candidato que más arrasó entre los homosexuales, negros y mestizos.

A raíz de esto surgió la denominación “gay de derecha”, puesto que se hartaron de ser un instrumento de la izquierda que se alimentaba de la victimización para ampliar su alcance; convirtiendo así al individuo, al ciudadano, en un colectivo con voto predeterminado por encima de tus propias preferencias.

Votaron por el candidato que prometió luchar contra la corrupción y el crimen organizado que acechó a Brasil bajo el gobierno socialista del Partido de los Trabajadores.

Además, votaron por él 55% de los brasileros porque querían emprender en sus negocios, no esperar una cuota asignada por su sexo, raza o preferencia sexual, sino prosperar.

Pero esto es intolerable para quienes Bolsonaro denomina defensores de la tiranía y enemigos del progreso que desconocen a Guaidó como presidente en Venezuela y pretenden quitarle la autonomía a los individuos y volverlos dependientes al Estado, como el fascismo que tanto dicen criticar.

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