Inocente: Trump no conspiró con Rusia, ¿cómo cambia el juego geopolítico?

"Trump ganará esta elección con o sin nuestra ayuda", televisión estatal rusa

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El informe preparado por el fiscal especial Mueller demostró que Trump es inocente de conspirar con Rusia. (Fotomontaje de PanAm Post)

Aunque Rusia es el mayor colaborador de Nicolás Maduro, el Partido Demócrata acusa a Donald Trump de conspirar con dicho país; pese a que el mandatario norteamericano está liderando la guerra económica para debilitar al régimen en Venezuela. Ahora que la evidencia afirma la falsedad de esta acusación, empieza una nueva era política.

Por un lado, demostrada su inocencia, se afirma la posición de Trump a nivel interno y externo, por tanto su fuerza decisiva frente al manejo de la crisis venezolana y por otro, queda al descubierto cómo el partido demócrata está dispuesto a lo que sea, así involucre gastar millones de dólares del dinero de quienes pagan impuestos a favor de una campaña de injurias.

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Faltan apenas meses para las elecciones presidenciales y la narrativa que maneja el partido demócrata se vuelve cada día mas insostenible. Pues, mientras critica arduamente la intervención de EE. UU. en Venezuela, acusa a Trump de colaborar con el mismo gobierno que ayuda a Maduro.

Horas después de la publicación del informe que declara la inocencia de Trump, en la televisión rusa ya se reportó que ganará las elecciones «con o sin nuestra ayuda» y que ya están empezando las elecciones a favor del segundo término de Trump.

Así, la polarización que produjo la candidatura de Trump va inclinando la balanza hacia un lado.

Su inocencia logró poner un alto al fanatismo en su contra, que ha llegado a tal punto que cuando anunció el retiro de las tropas de EE. UU., el partido demócrata y sus seguidores, muchos de ellos referentes de medios audiovisuales (actores de Hollywood, miembros de la prensa, etc.), repudiaron su iniciativa por la paz, alegando que iba a favorecer a los rusos.

Es decir, en un revés histórico, el «terror ruso» por la influencia de Moscú en EE. UU. no vino por parte de los conservadores -que tienden a ser más nacionalistas-, sino de la propia izquierda que se jacta de ser globalista e «inclusiva».

El Partido Demócrata usó el fantasma de la Guerra Fría para culpar de su derrota en las urnas a la complicidad entre Trump y el Kremlin, acusando al presidente de conspiración. Y luego, criticó el proceso de paz en el Medio Oriente, alegando que favorecería a Rusia.

Y no fue la única vez que obstaculizaron la paz mundial. También cuando Trump, en un evento histórico, intentó lograr un acuerdo con Corea del Norte, tuvo que modificar su agenda por unas declaraciones requeridas por el caso en su contra por supuesta conspiración con Rusia.

Sin embargo, mientras el partido demócrata que presentó una resolución legislativa para impedir el accionar militar de EE. UU. en Venezuela,  nada ha dicho sobre cómo Rusia está manejando ahora los recursos petroleros de Venezuela.

De modo que su supuesto enemigo declarado, que presuntamente impidió su triunfo en las urnas, ahora exporta más petróleo a EE. UU. que Venezuela y no parece haber problema.

Pese a que alegan que Trump está hambreando a Venezuela, no tienen conflicto con que Rusia esté sacando ventaja de las sanciones para exportar sus propios recursos.

A su vez, Rusia es el principal candidato para suplir el rol de Venezuela como proveedor de petróleo de Cuba, con quien ya tiene pactado acuerdos energéticos.

En vista que está demostrada la inocencia de Trump, tendrán que replantearse estos acuerdos. Puesto que Trump ha sido tajante en su postura frente a la dictadura cubana y ahora que importa petróleo de Rusia, la relación de Moscú con La Habana podría comprometer los acuerdos existentes.

Desde que Juan Guaidó fue reconocido como presidente constitucional de Venezuela, EE. UU. ha encabezado las sanciones económicas contra el régimen, sus referentes e incluso los empresarios que se han enriquecido a expensas del empobrecimiento que ha causado el socialismo en lo que fue el país más rico de Sudamérica. Lo mismo podría pasar con Rusia, tal como sucedió cuando anexó la provincia de Crimea.

Ahora, luego de 22 meses de investigación, el fiscal especial Robert S. Mueller confirmó que no halló pruebas contra Donald Trump ni su campaña a favor de una conspiración con Moscú durante las elecciones presidenciales de 2016 para lograr la victoria del republicano.

«Es una vergüenza que la nación ha tenido que pasar por esto. Para ser honesto, es una vergüenza que su presidente haya pasado por esto; comenzó incluso antes de ser elegido y pasó ilegalmente. Fue un intento de derrocamiento ilegal», exclamó Trump. Llamó «ridícula» a la acusación.

Fue el fiscal general de EE. UU., William Barr, quien entregó -el domingo 24 de marzo por la tarde – al Congreso sus conclusiones sobre el informe del fiscal especial Mueller.

Este se elaboró con la colaboración de 40 agentes del FBI, un equipo de 19 abogados, analistas de inteligencia, contables forenses y varios profesionales que estaban a cargo del caso y que emitieron hasta 2.800 citaciones, 500 órdenes de registro y 280 órdenes de registro de comunicaciones. El informe también incluye la interrogación a más de 500 de testigos.

Según informa Barr, las pruebas «no son suficientes para establecer que el presidente haya cometido una falta de obstrucción a la justicia”. Afirma que, si no es de forma intencionada, una mala práctica no implica obstrucción de la justicia.

Barr afirma que «el fiscal especial no ha hallado que la campaña de Trump, o cualquiera asociado con ella, conspirase o coordinase con el Gobierno ruso en esos esfuerzos [de injerencia] a pesar de las múltiples ofertas de personas vinculadas a Rusia por ayudar a la campaña de Trump».

Sin embargo, referentes del partido demócrata están determinados en afirmar que Trump cometió obstrucción. Ante lo cual, Mueller dejó en manos del Departamento de Justicia la interpretación de las acciones del mandatario.

La principal acusación sería por el despido de James Comey, director del FBI, al que presuntamente habría presionado Trump para que pusiera fin a las investigaciones en su contra; acción que provocó que la investigación fuera a través de un investigador privado: Mueller.

Por su parte, el senador republicano de origen cubano, Ted Cruz, quien fue candidato a la presidencia de EE. UU., acusó que los demócratas no se detendrán en su búsqueda por destituir a Trump.

Citó al legislador demócrata, Jerry Nadler, a su vez Presidente del Comité Judicial de la Cámara de Representantes, quien durante una entrevista con CNN declaró que el fiscal especial que determinió la inocencia de Trump, tenía una perspectiva limitada al crimen. Mientras que el comité legislativo hará una búsqueda «más amplia».

O sea que aunque no cometió un crimen, buscarán determinar que tuvo una conducta impropia para removerlo del poder.

Ante la presión de las inminentes elecciones, el partido demócrata busca aplicar la misma narrativa que usó para justificar su derrota frente a Trump para impedir que pueda candidatizarse.

Y aunque quedó comprobado que no colaboró con los rusos, estos anuncian que Trump ganará las elecciones venideras.

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