Lenín Moreno destruye lo que ayudó a crear: el socialismo del siglo XXI

Moreno, anteriormente la mano derecha de Correa, hoy pide la intervención en Venezuela y Nicaragua.

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Tanto el retiro de asilo de Assange como haber invocado Doctrina Roldós han agravado aún más la ruptura entre Moreno y Rafael Correa. (Twitter)

De vicepresidente de la «revolución ciudadana» a enemigo declarado, así ha sido la transición del actual presidente del Ecuador Lenín Moreno. Empezó como binomio de Rafael Correa para la expansión del socialismo del siglo XXI, el cual hoy, como presidente de Ecuador, busca destruir.

En la misma semana que expulsó a Julián Assange, fundador de WikiLeaks, la organización que filtró información gubernamental clasificada ante el mundo, este miércoles 17 de abril pidió ante la Organización de Estados Americanos (OEA) intervenir Venezuela y Nicaragua para así lograr tumbar a las dictaduras que tiene en crisis a estos países.

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«Las Américas son una región democrática, salvo un par de excepciones», dijo el secretario general de la OEA y aplaudió el talante de Moreno al enfrentar cuáles son: Venezuela y Nicaragua. Luis Almagro resaltó el lema «más derechos para más gente», «más libertad» y afirmó que comparten «ideas muy similares» con el presidente ecuatoriano.

Moreno apeló a la Doctrina Roldós, que permite intervenciones extranjeras para extraer a personas convocadas a juicios en tribunales internacionales. La Doctrina lleva su nombre por un expresidente de Ecuador que no pudo terminar su mandato ante una muerte abrupta en 1980.

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Tanto el retiro de asilo de Assange como haber invocado Doctrina Roldós han agravado aún más la ruptura entre Moreno y Rafael Correa.

A través de redes sociales, Correa se ha manifestado contra el actual mandatario. Incluso llama a su gestión #ElPeorGobiernoDeLaHistoria y amenaza que «tiene los días contados». Es quizá por esto que grupos correístas han iniciado una serie de marchas contra el Gobierno de Moreno, y se filtró que la mano derecha del expresidente Correa, Ricardo Patiño, afirmó que el correísmo cambiaría de estrategia, y pasaría de una “resistencia pasiva y organizada a la resistencia combativa. Tenemos que tomarnos las instituciones públicas”.

Según Correa, la expulsión de Assange de la embajada se debe a que este compiló información que incrimina a Moreno y por eso le tuvieron que silenciar. Sin embargo, el Gobierno de Moreno afirmó que fichas claves de Correa e integrantes de WikiLeaks estaban aliados para desestabilizar al actual Gobierno de Ecuador.

El correímo también ha intentado relacionar el retiro de asilo de Assange con conveniós entre Moreno y el Fondo Monetario Internacional para recibir un prestamo, sin embargo, la aprobación del prestamo se dio antes de la entrega del fundador de WikiLeaks a la policía de Londres.

Los trapos sucios de Correa

No obstante, las hipótesis del correísmo y del mismo Rafael Correa obedecería solo a una cosa: su afán por volver al poder para evitar que Moreno siga destapando tramas de corrupción que afectan al expresidente y a su círculo.

Tras su llegada a la Presidencia, Moreno reveló que la deuda externa adquirida por Correa era mayor a la informada, y que se habían maquillado informes financieron para esconder la verdad. Y es que en Ecuador la Constitución afirma que el Estado no podrá adquirir una deuda mayor al 40 % del PIB anual, algo que Correa no cumplió.

También salió a la luz la trama de corrupción en la que participaba el vicepresidente de Correa y también fórmula presidencial de Moreno, Jorge Glas, relacionada con Odebrecht. Tras haber sido encarcelado y haber dejado por 90 días su cargo como vicepresidente, el Congreso declaró ausencia temporal del cargo y eligió a María Alejandra Vicuña como nueva vicepresidente de Ecuador. Esto le quitó más poder a Correa, pues Glas era su más fuerte ficha dentro del Gobierno.

Para esa misma época, Moreno reveló que en su despacho se encontraron micrófonos, con los cuales era espiado, y que posiblemente estos habían sido puestos durante la administración anterior.

En ese tiempo Correa había decidido marcharse a Bélgica, donde escapa de los requerimientos de la justicia ecuatoriana. Y afirmó que regresaría al país para retar a Moreno. En diciembre de ese año advirtió que formaría otro partido político si no lograba expulsar al presidente Moreno.

Luego en el 2019 Moreno anunció el retiro del Ecuador del UNASUR, la Unión de Naciones Suramericanas, una coalición de países forjada durante la gestión de Correa y cuya sede, que costó más de 43 millones de dólares, estaba cerca a Quito.

Deshabilitar el edificio de la UNASUR también requirió la remoción de la estatua del expresidente de Argentina, Nelson Kirchner, puesta durante el mandato de Correa. Pues, según lo dicho por Moreno, esta “No representa los valores de nuestros pueblos”, por los escándalos de corrupción en su contra, al igual que su esposa, la también expresidente de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner.

Arremeter contra una figura clave del socialismo del siglo XXI puso en evidencia que Moreno está cada vez más distanciado del partido de Gobierno, Alianza País.

Entonces Moreno denunció los abusos cometidos dentro de UNASUR, donde más que apuntar a la unidad regional, Unasur servía para acomodar en puestos políticos a aliados de los encargados, que, en su mayoría, le rendían cuentas a los gobiernos de izquierda de la región.

“Algunos mandatarios irresponsables se encapricharon por nombrar a sus amigos a esa Secretaría [general], nuevamente replicando los peores vicios del socialismo del siglo XXI”, afirmó. Es decir que arremetió no solo contra figuras, sino contra la ideología en sí.

Aunque para algunos analistas aún es sospechosa el cambio de postura de Moreno, esta podría deberse a que tras los fracasos de Cuba, Venezuela, Argentina, Brasil, Nicaragua, entre otros, bajo la ideología del socialismo del siglo XXI, le mostraron que de no cambiar de rumbo, Ecuador podría seguir el destino de dichos países, como estaba a punto de hacerlo bajo Correa.

Ahora Ecuador, que originalmente fue parte del proyecto de la «Patria Grande» de Correa, hoy se distancia cada día más, al menos oficialmente, y dispara contra todo lo que represente el socialismo del siglo XXI.

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