La ridiculez de quienes afirman que en Venezuela hay una dictadura de derecha

El periodista argentino Jorge Lanata expone un error común: asociar la bondad con la izquierda y asumir que toda represión y dominio militar viene de la derecha.

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Para el periodista Lanata en Venezuela gobierna la derecha porque hay militares en el poder y represión, la historia afirma su error. (Fotomontaje de PanAm Post)

En Venezuela hay hambre, pobreza masiva y represión ejecutada desde el Estado. Pero para el periodista argentino, Jorge Lanata, que se enfrentó al gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, eso no puede ser obra de la izquierda.

“Para mí, Venezuela es una dictadura de derecha”, afirmó el periodista y agregó que «la mayoría de los cargos están ocupados por los militares en actividad, hay grupos paralelos de policías… Eso no es de izquierda, que yo sepa».

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Desconoce, al parecer, que más de 594 nicaragüenses han sido asesinados en el último año por militares y grupos paramilitares fieles al régimen socialista de Daniel Ortega.

De la misma forma que ignora las filas interminables para comprar comida han sido propias de todo régimen socialista donde impera la izquierda. En el caso de Chile, por ejemplo, en los tiempos de Salvador Allende, surgió el término hasta hoy vigente en Argentina, «el cacerolazo», donde amas de casa salían a golpear sus ollas para hacer ruido de protesta por la falta de comida.

En Cuba, hasta la fecha, donde el único partido político permitido es el comunista, existen políticas de racionamiento y el gobierno se proclama orgullosamente de izquierda.

Según sus declaraciones para The Clinic de Chile,  el periodista Lanata asocia al ejército con la derecha y como en Venezuela los militares están a cargo hasta de la producción de leche, asume que eso no puede ser obra de la izquierda.

Pero lo cierto es que el propagador del socialismo del siglo XXI en Venezuela fue un militar que gestó un intento de golpe de Estado, Hugo Chávez.

Es más, en Cuba, que ha sido la cuna de los movimientos de izquierda de norte a sur en América, es el Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias quien se encarga de la industria hotelera.

Sin embargo, los «comandantes históricos», junto a Raúl y Fidel Castro, vistieron el color verde oliva del uniforme pero ellos fueron guerrilleros devenidos militares y ocupan el rol de comandante.

De hecho, Miguel Díaz-Canel, es el primer presidente de Cuba, desde que se instauró el comunismo, que no viste traje militar sino civil.

Por eso es que lo más consternante de la situación no es el error de un periodista sino la concepción arraigada que hay en la sociedad que si un régimen socialista es abusivo y empobrecedor, «entones no es el verdadero socialismo», cuando la historia afirma que el caso venezolano no es la excepción sino la regla.

De dónde surgen los términos izquierda y derecha

Los términos izquierda y derecha tienen su raíz en la Revolución Francesa, por el lugar en el cual se situaron los parlamentarios. A la derecha se ubicaron los defensores del «Anciano Régimen» monárquico y a la izquierda sus críticos.

Ante la falta de pan a finales del siglo XVIII, la culpa de la escasez recayó sobre la monarquía. La revolución que se suponía buscaba destruir los privilegios de la clase gobernante comenzó decapitando reyes y terminó matando hasta a los panaderos e incluso a miembros de dicha revolución.

Es decir, en este afán de quitar a los unos para dar a los otros terminaron destruyendo a los propios. Además, una parte clave fue el anticlericalismo que comenzó como un ataque contra la jerarquía eclesiástica y terminó en la persecución religiosa que exilió a 30.000 sacerdotes y mató a cientos.

Públicamente hubo 1.300 decapitaciones, como mínimo y la misa que fue prohibida se suplantó por el Culto a la Razón. De modo que no se eliminó la fe, simplemente fue sustituida.

Y esta metodología se mantuvo en todo régimen proclamado de izquierda. En Cuba, por ejemplo, hasta la caída de la Unión Soviética, que financió al régimen por décadas, la Navidad fue prohibida y ningún católico podía tener un cargo público, ya que no podía ser miembro del Parido Comunista. Eso se mantuvo así hasta la visita del papa Juan Pablo II.

Cuando el guerrillero Che Guevara tenía un rol emblemático en Cuba, tanto homosexuales como católicos (y Testigos de Jehová) eran condenados a campos de trabajo forzado conocidos como Unidades Militares de Ayuda a la Producción, ya que no eran considerados aptos para la revolución (armada).

Y es que el sostén ideológico de la izquierda es la igualdad,  a merced de toda diferencia, desde el pensamiento hasta la acción. Por eso la uniformidad es fundamental y como tal, quien desobedezca o salga de la norma es reprimido.

Al elevar a la igualdad como máximo parámetro de justicia es que a menudo pasan por alto sus consecuencias. Gracias a las políticas socialistas de izquierda que hay en Venezuela, es uno de los países más igualitaristas; ya que alrededor del 80% de la población es pobre.

Por el contrario, la política de derechas sostiene que ciertos órdenes y jerarquías sociales son inevitables, naturales, normales e incluso deseables,  dado que esta posición parte de la base de la ley natural, la economía y/o la tradición. Entonces la jerarquía y la desigualdad pueden ser interpretados como resultados naturales de las diferencias sociales tradicionales o bien la competencia en las economías de mercado.

Aunque la derecha original en Francia se formó como una reacción contra la izquierda de la época, con el advenimiento del capitalismo y posteriormente el socialismo que buscaba redistribuir la riqueza que produjo el capitalismo, la dicotomía izquierda-derecha se afirmó como una defensa del Estado grande e intervencionista en la economía del lado izquierdo y del Estado mínimo con libre mercado del derecho.

No obstante, existe un error conceptual común, propio del periodista que llamó «derecha» al socialismo del siglo XXI, donde se asume que todo lo bueno es inherentemente de izquierda y lo malo de derecha.

Peor aún, denominan «ultra derecha» o «extrema derecha» a filiaciones políticas que son de tercera posición, «ni izquierda ni derecha», como lo son el nazismo, fascismo y peronismo.

Como su nombre lo indica, Nazismo es la abreviación del nacionalsocialismo (Partido Nacional Socialista del Obrero al Alemán). A su vez, el fascismo surge de la causa obrera, identificada con la izquierda política y se volvió nacionalista ante el auge de la Segunda Guerra Mundial.

Finalmente, la frase insignia de la tercera posición más duradera de hispanoamérica (el peronismo) ha sido «ni yanquis ni marxistas, peronistas», donde remarcaban no ser de izquierda ni derecha, ni a favor del capitalismo ni del comunismo; en cambio sí del socialismo nacional, que implica control del mercado por parte del Estado, «justicia social» que requiere expropiar a unos para dar a otros.

Aquello es lo contrario a lo que pregona la derecha política que apunta a desregulación del mercado y el respeto a la propiedad privada, lo opuesto a lo quesucede en Venezuela bajo el socialismo del siglo XXI y sus multidinarias expropiaciones; primero con Hugo Chávez, ahora con Nicolás Maduro.

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