“Es más difícil salir del clóset como conservador que como homosexual”

Supuestos defensores de la diversidad imponen un pensamiento único y ser conservador no está entre las opciones

“Es más difícil salir del clóset como conservador que como homosexual” (PanAm Post)

Despidos, ostracismo social e incluso una reina de belleza despojada de su corona son las consecuencias de «salir del clóset como conservador», afirman quienes lo han sufrido.

Paralelamente, aseguran que en sociedades occidentales hay cada día más aceptación por la homosexualidad, al punto de que no es solo fácil sino aplaudido declarar serlo. Ocurre lo opuesto cuando admiten que su postura política no es “progresista”.

Critican que la izquierda colectiviza a las personas, de modo que le niegan al individuo su libertad de pensamiento.

Por ejemplo, en un reciente evento pro-Trump, referentes de Hollywood cuestionaron la presencia de simpatizantes de raza negra; alegando que habían sido pagados para ir, incluso usando epítetos raciales para referirse a ellos.

“La izquierda quiere que luzcas distinto, pero que pienses igual”

Figuras mediáticas como Ricky Rebel, cantante homosexual que se ha presentado junto a Madonna, Britney Spears, entre otros, apareció en los premios Grammy con un atuendo haciendo campaña a Donald Trump.

Basta con recorrer sus redes sociales para ver las injurias en su contra por parte de quienes portan la bandera LGBT.

Defiende a ultranza el muro en la frontera con México y ha participado de campañas para recaudar su construcción con fondos privados.

Durante la convención que se celebra anualmente en EE. UU. declaró ante la prensa que es más difícil salir del clóset como conservador que como homosexual y que en círculos conservadores no es juzgado por sus preferencias personales, mientras que en espacios donde impera la izquierda no se admite la disidencia.

Rebel sostiene que la izquierda, cada vez más socialista, no tolera a emprendedores como él que defienden el libre mercado y salen adelante por sí mismos, sino que pretende que las personas actúen en manada, de acuerdo a su raza, sexo o identificación sexual.

Censuran a reina de belleza migrante china

Otro caso que pone en evidencia la censura es el de Kathy Zhu, que nació en China, recibió un correo de la Organización Miss Mundo de EE. UU. avisando que ante su “negativa a probarse un hijab”, -el velo que cubre a las mujeres islámicas-, le quitarán su corona como reina de belleza. Pues había ganado el concurso como la mujer más hermosa del estado donde vive.

Zhu publicó el intercambio de correos, donde asegura que si hubiese sido un rosario católico -y no un hijab- el que intentaban colocarle, nadie se hubiese inmutado.

Mientras en Irán, la homosexualidad se castiga con pena de muerte y ahorcamiento, existe un movimiento de mujeres que se quita el velo como acto de libertad, ya que su uso es obligatorio y quitárselo las pone en riesgo de prisión; en EE. UU. el movimiento feminista lo usa como símbolo “empoderador” y por cuestionar su uso le priva a una reina de belleza de su cargo.

Además, este caso expone una creciente censura y limitación a la libertad de expresión, ya que fue despojada de su corona por un comentario que hizo fuera del concurso, en su vida privada años atrás.

A raíz de este incidente, Zhu potenció su activismo y destaca la hipocresía detrás de lo que toleran los supuestos tolerantes, pues usan epítetos racistas para alegar luchar contra el racismo.

Zhu cuestiona cómo la congresista Ilhan Omar, la primera legisladora de los EE. UU. que acude al Parlamento con velo islámico, puede anunciar libremente que las personas en EE. UU. «deberían tener miedo de los hombres blancos» y reflexiona al respecto e invita a «imaginar la indignación» que produciría si se dijera «deberíamos tener miedo de los hombres negros».

Esto es algo que Kathy Zhu ha criticado desde sus 18 años, cuando apareció públicamente en 2016 respaldando la candidatura del presidente Trump con la camiseta «Chinos por Trump».

Sostiene que sus compañeros de clase «seguían la corriente», mientras que ella decidió informarse y optó por aparecer en un video titulado «Por qué esta chica de 18 años votará por Trump».

Casos como el suyo abundan, donde los supuestos defensores de la diversidad imponen un pensamiento único y ser conservador no está entre las opciones.

Hay rebeldes que eligen denunciar

Un caso icónico es Rob Smith, negro, homosexual y conservador, que denuncia cómo el Partido Demócrata usa a la población negra para conseguir votantes.

Al respecto, surge el término «políticas de plantación» que acusa al Partido Demócrata de mantener a la población negra en un estado de esclavitud. En lugar de la plantación, como sucedía hace siglos, ahora dependen del Estado por medio de subsidios.

Es decir, en lugar de incentivar la prosperidad, genera una perpetua dependencia a cambio de un voto asegurado.

Como conclusión, el periodista Doug Mainwaring, que es columnista para el sitio digital provida LifeSiteNews, relata su propio testimonio.

Mainwaring describe que cuando salió del clóset como homosexual tuvo un amorío con un republicano prominente de Washington y vivió de primera mano la tolerancia y la compasión de los conservadores, mientras que asegura que los progresistas solo usan a las minorías hasta que pierden utilidad para ellos, como aquellos que piensan distinto.

Hoy la invasión a la vida privada para imponerle a los individuos este nuevo relativismo cultural es, paradójicamente, la exaltación de la intolerancia hacia las formas distintas de pensar y mientras alegan ser supuestos defensores de la diversidad, en la práctica anulan toda diferencia que no les conviene.

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