Fuerzas Armadas del Ecuador no se doblegan al socialismo del siglo XXI

Vicealmirante, experto en Estrategia Militar, afirma que hay evidencia de un intento de golpe de Estado

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Titulares de la Asamblea Nacional agradecieron a las Fuerzas Armadas por su rol en la pacificación del paro nacional. (Fuerzas Armadas)

El Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas del Ecuador ahora estará a cargo del general de división que demandó a Rafael Correa. Luego del paro nacional contra el Gobierno de Lenín Moreno que paralizó al país por 12 días y dejó muertos, heridos y alrededor de 1 000 detenidos, el presidente reorganizó la cúpula militar.

En medio de la tensión social que se vive en el Ecuador, que fue aprovechada por los círculos allegados a Correa, quien pidió adelantar elecciones y se ofreció como candidato a la presidencia, el resquebrajamiento de las Fuerzas Armadas durante su mandato dejó secuelas que hoy busca rectificar su sucesor.

General Lara acusó a Correa de querer arrastrar a las Fuerzas Armadas a ser ejecutores del socialismo del siglo XXI

El nuevo jefe del Comando Conjunto es el general Luis Lara Jaramillo, quien demandó a Correa por arrebatar inconstitucionalmente a las Fuerzas Armadas y Policía de una pensión digna, en retaliación a la negativa de estas instituciones a adherirse al socialismo del siglo XXI.

«Con la tutela del extinto líder del Gobierno de Venezuela, Hugo Chávez, quien siguiendo los lineamientos del Foro de Sao Paulo logró que las FF. AA. y la Guardia Nacional de su país sean parte de su proyecto político, Correa quiso hacer lo mismo en el Ecuador. Lo que nunca quiso y quiere entender Correa, es que las FF. AA. son, han sido y serán una institución fundamental en el desarrollo y pervivencia del Estado ecuatoriano; nacieron de ella, se deben a ella, nunca se han debido a un proyecto o visión política sesgada. Siempre han estado participando y apoyando al progreso y desarrollo del país, sea con el cumplimento de su misión fundamental y/o con los medios que les ha proporcionado el Estado para apoyar su desarrollo. Han resistido todo el embate de desquite y venganza de este gobierno, pero por la fuerte convicción de que se deben al pueblo y de que existen por él, no han claudicado a estas perniciosas intenciones de someterlas al socialismo del siglo XXI», dice la introducción de la demanda.

Lara Jaramillo demandó tanto a Correa (hoy prófugo de la justicia) como a Gabriela Rivadeneira, quien presidió el poder legislativo (hoy está asilada en la embajada de México por instigar el golpe de Estado contra Moreno), por aprobar una ley «inconstitucional».

La demanda «contó con la autorización de todo el Consejo de Generales de la Fuerza Terrestre y más de 60 oficiales y voluntarios de varios grados», según el Frente de Pensionistas y de Defensa de las Fuerzas Armadas.

En el documento se señala que las Fuerzas Armadas «no claudicaran a su visión retrógrada del país. No nos va a destruir porque destruir a las FF. AA. es destruir a la Patria misma. Ya se desenmascaró su verdadera intención Presidente, el ISSFA (Instituto de Seguridad Social de las Fuerzas Armadas) es solo un pretexto».

Respecto al deterioro de las Fuerzas Armadas, agravado en el periodo de Correa que resultó en el recambio actual, PanAm Post consultó con Johnny Estupiñán Echeverría, vicealmirante de la Fuerza Naval del Ecuador, en servicio pasivo desde el 2008, magíster en estrategia militar marítima de la Universidad de FF. AA.

¿Por qué fue necesario hacer cambios en este momento en la cúpula militar del país?

Era necesario el cambio de la cúpula. El país vivió una crisis muy severa que evidenció el debilitamiento de las FF. AA. originado en el Gobierno de Correa, y el mando militar también sufre sus consecuencias mostrando un liderazgo débil. Algunos toman o dejan de tomar decisiones cuidando mantener el puesto, sus privilegios y oportunidades de seguir ascendiendo, en lugar de pensar en el interés nacional.

Nos preparamos para tomar buenas decisiones bajo presión en momentos críticos y no estuvieron a la altura de sus responsabilidades. Sin embargo, los cambios de mando son normales y pueden darse en cualquier momento, ya que nuestra legislación le da al presidente la potestad de cesar en sus funciones a los comandantes de fuerza sin tener que dar ningún fundamento, eso lo sabemos los generales y almirantes, y estamos conscientes al asumir la conducción de la fuerza.

En este caso no funcionó la inteligencia, no tuvieron la capacidad para enfrentar los desmanes y la violencia, y, lo más grave, permitieron la humillación de sus tropas.

¿Por qué se cambia solo al jefe del Comando Conjunto y Ejército? Porque el jefe del Comando Conjunto tiene el mando operacional de todas las FF. AA. y al cesarlo se lo salva al ministro de Defensa, que solo es nexo político entre el Gobierno y las FF. AA., y porque el centro de gravedad fue en Quito y ahí son ellos los que tienen la mayor cantidad de efectivos.

En las calles se vio tensión entre policías y militares, ¿esa tensión también se vive en las altas esferas, es producto de la era correísta o son casos aislados? 

La tensión entre militares y policías siempre ha existido y en la era Correa se agudizó. En la Policía, por sus propias funciones, hay un gran nivel de corrupción que interfiere en su labor, por eso les molesta trabajar en conjunto con militares. Tienen una buena inteligencia interna, pero no la comparten y la utilizan a su conveniencia para aparentar una eficiencia operacional a través de la prensa.

Sin embargo, se trata de mantener un respeto mutuo a los roles, funciones y tareas de cada institución y en esta crisis no tuvo incidencia. Las FF. AA. actúan cuando se sobrepasa la capacidad de la Policía y por tanto tienen que recurrir a un empleo de la fuerza de mayor nivel que el de esta.

¿Considera como intento de golpe lo ocurrido en Ecuador? ¿Y cuál fue el rol de las Fuerzas Armadas durante los acontecimientos?

Existen evidencias y hechos que demuestran que fue un intento de golpe de Estado: tantos días de manifestaciones violentas con indios, venezolanos, cubanos y correístas. Hay una elaborada planificación, ejecución y logística que demanda una gran cantidad de recursos, que debieron salir de lo que robaron Correa y su grupo, más el apoyo de Cuba y Venezuela, recursos que lo consideran inversión y lo van a querer recuperar. El rol de las FF. AA. está muy claro y ese no es el problema, lo que hay que meditar es en su adecuado empleo.

Los militares estamos preparados y entrenados para combatir y destruir a un enemigo bien identificado, no para enfrentar al pueblo, del cual somos parte y nos identificamos con él.

Actualmente, el personal tiene la moral baja, el principio del “uso proporcional de la fuerza” significa restricciones y limitaciones para actuar, porque no hay el apoyo en caso de incidentes mayores y al policía o militar involucrado lo dejan solo ante una justicia pobre y corrupta.

¿Qué debe hacer el nuevo mando? Mucho. Imponer un fuerte liderazgo; fortalecer los valores institucionales: disciplina, lealtad, honor, coraje; recuperar la imagen; dotarlos del equipo y entrenamiento necesario para defensa interna. ¡Para ser consecuentes con unas FF. AA. gloriosas en defensa de su soberanía e integridad territorial!

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