Cómo las tiranías socialistas agitan las protestas en Chile

A través del algoritmo patentado por Google, PageRank, es posible rastrear no solo el origen de las publicaciones a favor de las manifestaciones, sino también la cantidad y la frecuencia

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El socialismo del siglo XXI lleva adelante su revolución instigando en redes para lograr la desestabilización en las calles. (Fotomontaje de PanAm Post)

Cuba, Nicaragua y Venezuela están a la cabeza de la lista de países rastreados como fuente de origen de instigaciones a las protestas en Chile, que han costado la vida de 23 personas y más de 4,5 mil millones de dólares en daños. Todo con el fin de exigir una nueva Constitución de inspiración socialista.

En palabras de Diosdado Cabello, lo exigido hoy por los chilenos es algo que «ya nos dio el presidente Hugo Chávez en Venezuela«. Cabello Mediante una rueda de prensa anunció que en la región soplan «vientos bolivarianos», «procesos de cambios indetenibles, que tenían que llegar y están llegando».

Estos vientos también soplan a través de Internet. Según la empresa de informática chilena ConnetaLabs AI, especialista en la implementación de soluciones de inteligencia artificial, las tiranías socialistas del continente son las principales fuentes de activismo cibernético contra el sistema económico que ha convertido a Chile en el país más próspero de la región.

A través del algoritmo patentado por Google, PageRank, es posible rastrear no solo el origen de las publicaciones a favor de las manifestaciones, sino también su cantidad y frecuencia. ConnetaLabs analizó 4 807 736 tuits publicados entre el 20 de octubre y el 5 de noviembre, y a 638 893 usuarios que se destacaron por consignas como #ChileDesperto, #ChileSeCanso, #LaMarchaMasGrandeDeChileEntre las 2 000 cuentas que más influencia ejercen se destacan las provinientes de Venezuela, comenzando por la cuenta de Maduro, referentes de su régimen, cuentas de medios financiados por el Estado, como Telesur y el medio oficialista ruso RT, cuyo referente local es Erika Ortega Sanoja.

Por ejemplo, en la foto de portada de su cuenta de Twitter, Santoja aparece sonriendo junto al tirano Hugo Chávez y Diosdado Cabello, entre otros referentes del socialismo del siglo XXI.

Otro de los personajes con una fuerte influencia es Pablo Sepúlveda Allende, nieto de Salvador Allende —quien instauró el socialismo en Chile a principios de la década de los 70—, que forma parte del ministerio de la Cultura en Venezuela y es coordinador de la Red de Intelectuales, Artistas y Movimientos Sociales en Defensa de la Humanidad.

Basta con observar las cuentas de los principales instigadores de las protestas en el extranjero para evidenciar que se trata de un proyecto no solo transnacional, sino internacionalista. Por ejemplo, el ministro de cultura de Venezuela celebró el supuesto triunfo de Evo Morales, sobre el cual la Organización de los Estados Americanos (OEA) demostró que fue fraude. Villegas aprovechó esa oportunidad electoral para emitir propaganda sobre la situación en Chile, con las consignas #RenunciaPiñera, #LaMarchaMasGrandeDeChile, etc.

Es decir, mientras validaba a un candidato electoral que pasó por encima de la Constitución y la democracia, ya que la mayoría de los bolivianos votó en un plebiscito en contra de la reelección de Evo Morales, Villegas exigía la destitución de un presidente elegido democráticamente, como lo es Sebastián Piñera.

Frente a la influencia de las tiranías socialistas en las protestas que se desarrollan en la región, el representante especial de Estados Unidos para la crisis en Venezuela, Elliott Abrams, afirmó durante una conferencia de prensa: “Es algo que es publicó, que Cuba y Venezuela han hecho muchas manifestaciones y muchos mensajes en redes sociales en un esfuerzo por exacerbar las protestas que se han producido en el mes pasado en Sudamérica”.

Y no se limita al caso chileno, Abrams citó la expulsión de 59 venezolanos por «generar vandalismo y violencia» durante las recientes protestas impulsadas por la izquierda en Colombia. De igual forma, mencionó a cuatro ciudadanos cubanos en Bolivia, identificados como personal técnico de la Embajada de Cuba en este país, que fueron capturados con un bolso lleno de dinero; presuntamente para financiar las protestas.

“Hay que fijarse en las declaraciones públicas de Cuba y Venezuela en las pasadas semanas que básicamente han tratado de promover una mayor desestabilización en todos los sitios, creo que está claro que les beneficia, que lo promueven y que siguen hablando públicamente de ello”, advirtió Abrams. “Comienzan a abundar las pruebas de que hay un esfuerzo por parte de los regímenes en Cuba y Venezuela para exacerbar los problemas que está padeciendo Sudamérica”, agregó.

Ya la OEA anunció a través de un comunicado que «Las brisas bolivarianas no son bienvenidas en este hemisferio«, y señaló a Cuba y a Venezuela como los países que desestabilizan a la región.

Incluso el Canciller de Chile dice que hubo «una cuota importante de uso de internet» que instigaba a las protestas violentas, desde un país que estuvo bajo el mando soviético en Europa oriental. Por ello sostiene que «existen riesgos internacionales para los países y para las democracias».

También fueron detectadas cuentas chilenas que instigaron a las movilizaciones contra el actual Gobierno y a favor de cambios constitucionales, entre ellos el alcalde de Recoleta, Daniel Jadue, del Partido Comunista, al igual que los diputados de su partido, Karol Cariola, Camila Vallejo y Daniel Núñez, y el diputado del Partido Humanista, Tomas Hirsch.

Precisamente estos diputados fueron denunciados ante el Tribunal Constitucional (TC) de Chile por infringir el artículo 60, inciso quinto de la Constitución, por “incitar la alteración del orden público”. Los parlamentarios denunciantes exigen la “cesación del cargo” de los instigadores.

En caso de que el Tribunal Constitucional considere válido el reclamo de los parlamentarios de centro-derecha contra sus colegas de izquierda, estos no solo perderían sus cargos como diputados, sino que tampoco podrían ser contratados en el sector público ni ser elegidos popularmente en los próximos dos años.

Respecto a qué sucederá con los actores internacionales todavía es incierto. Mientras tanto, queda expuesta una nueva forma de ofensiva para lograr la «revolución socialista», esta vez no por las armas, sino por medio de la desestabilización en las calles, impulsada desde redes sociales.

Para ello ha sido clave la captación de la juventud como fuerza de choque para lograr dicho propósito. Ante lo cual, los grafitis en las calles de Santiago exclaman «no sean carne de cañón de los comunistas«, pues mientras los jerarcas de la «revolución» están cómodamente en el poder, son los jóvenes quienes exponen su integridad física e incluso sus vidas para llevar adelante el proyecto de quienes nada arriesgan: los políticos de izquierda.

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