Ecuador muestra cómo la dolarización escuda ante la inestabilidad política

"La dolarización es la mejor barrera para defenderse (a los pobres sobre todo) de las crisis políticas", declara el "padre de la dolarización" en Ecuador

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«Los costos de “no dolarizar” son mucho más altos que las supuestas pérdidas en competitividad». (Fotomontaje de PanAm Post)

Ecuador está cumpliendo veinte años con una economía dolarizada. En medio de un continente conmocionado por la inestabilidad política propiciada por la izquierda de la región, Ecuador se ha mantenido con inflación baja y una moneda estable.

Al momento de su desaparición, en 1999, la moneda ecuatoriana en tiempos republicanos, el sucre, pasó de 4 000 por cada dólar a 17 000, y llegó hasta los 25 000. La inestabilidad no solo económica, sino social e incluso emocional al despertarse cada día con un valor de moneda distinto llegó a su fin y se ha mantenido así por dos décadas.

PanAm Post habló con Franklin López Buenaño, el economista denominado como «el padre de la dolarización» por el también economista Pablo Lucio Paredes. Aunque López prefiere llamarse el «protagonista intelectual de la dolarización». Junto a Joyce de Ginatta conformó el Foro Económico, compuesto por 20 economistas que apoyaron la dolarización en 1999. Recorrieron el país, debatieron a nivel universitario y se manifestaron en la radio y televisión para explicarle a Ecuador sobre la necesidad de cambiar de moneda.

¿Cuál fue su rol en la dolarización de la economía?

Les cuento una anécdota personal, porque a mis años me puedo dar el lujo de la vanidad. Cuando el Gobierno de Jamil Mahuad les explicó a los congresistas (ahora se llaman asambleístas) por qué dolarizó, Alfredo Arizaga, ministro de Finanzas de entonces, exhibió mi libro Por qué y cómo dolarizar, y que si querían saber más al respecto que lo consultaran. A lo que Juan José Pons (presidente del Congreso), que me había visto, dijo: por ahí anda el autor. Acabada la sesión, Paco Moncayo se me acercó y me espetó: “Todo esto es por su culpa”. Me quedé mudo y no supe cómo responderle.

¿Fue necesaria la dolarización en Ecuador?

Fue necesaria. Las expectativas inflacionarias se habían desbocado y ni la tasa de interés del 100 % fue suficiente. El 60 % de los pasivos de la banca estaban en dólares, sin contar con los que estaban “bajo el colchón”. Lo único que no estaba dolarizado era el salario y las pensiones jubilares.

Detrás del telón, algunos exportadores e importadores tenían acuerdos de intercambio en dólares. Diríamos así: un exportador entregaba al importador dólares y el importador entregaba sucres, esos dólares no ingresaban al Ecuador. No era posible cuantificar el monto de esos intercambios, pero me imagino que eran considerables.

Cuando se dolarizó, los importadores ya no necesitaban de ese mecanismo y los dólares que ingresaron fueron un factor importante en la solidificación de la dolarización. Es más, la credibilidad que ganó el país contribuyó a que las exportaciones no petroleras y no tradicionales tuvieran un crecimiento excepcional. El factor exportador fue más fuerte que los ingresos de las remesas (lo cual quiebra el mito de que los migrantes han sostenido la dolarización).

¿Qué beneficios le ha traído la dolarización a Ecuador?

El mayor beneficio fue social. Los sectores vulnerables: empleados a sueldo fijo y pensiones jubilares. Las pensiones llegaron a 7 dólares mensuales. Los pobres y clase media baja no podían defenderse de la inflación porque sus ingresos eran menos que suficientes para cubrir sus gastos. Mientras que los de clases más altas tenían excedentes que les permitían comprar dólares. Los cambistas en las calles frente a los bancos abundaban, pues lo que se podía ahorrar llevaba a la gente a acopiar dólares. La reducción de la pobreza es la cifra más relevante de los beneficios de la dolarización.

En contraste con los demás países de la región, ¿en qué se ha destacado Ecuador por tener esta moneda?

En los primeros diez años todos los datos estadísticos demuestran que el crecimiento económico (un promedio del 4,7 %) estaba entre los más altos de la región. La estabilidad monetaria fue, en mi opinión, más importante que el factor de devaluación del dólar que impulsó las exportaciones. Es que eso de que la devaluación estimula las exportaciones es una falacia, porque si no el Ecuador de entonces, como Argentina y Venezuela de estos tiempos, habría sido tremendo exportador. Las devaluaciones siempre van acompañadas de inflación, son dos fenómenos concurrentes. Pongo un ejemplo de lo contrario, Hong Kong desarrolló sus exportaciones porque tenían un sistema de convertibilidad creíble, esto atrajo inversión extranjera dedicada a la exportación. La credibilidad y la estabilidad monetaria son factores mucho más fuertes que la devaluación.

¿Cuáles perjuicios trae estar dolarizado (exportar, etc.)?

Los costos de “no dolarizar” son mucho más altos que las supuestas pérdidas en competitividad. En realidad, los costos más bien surgen por lo que no se hizo. Se debió eliminar el banco central (a propósito cuando fui invitado a ser miembro de la directiva del banco, muchos se opusieron porque yo iba a “apagar la luz”, y lo hubiera hecho). Y mucho más importante: no se cambiaron las leyes bancarias para permitir una integración financiera, como lo es Panamá con más de 80 bancos internacionales. La competencia hubiera causado la reducción en los costos bancarios (tasa de interés y cargos) de lo cual se quejan muchos “influencers”.

¿Le recomienda a otros países dolarizar?

Vemos que Venezuela y Argentina están sufriendo hiperinflaciones. Los desmanes en Chile devaluaron su moneda. En compañía de coautores escribimos un libro de por qué y cómo dolarizar Bolivia y Honduras. Conversando con el ministro de Finanzas de Nicaragua en el Gobierno de Violeta Chamorro, me confesó que de haber sabido lo de la dolarización, es lo que hubiera hecho para remediar la hiperinflación del Gobierno sandinista. En otras palabras, mi recomendación es que por las incertidumbres, que sombrean la región, la dolarización es la mejor barrera para defenderse (a los pobres sobre todo) de las crisis políticas que pueden suscitarse por la violencia de las manifestaciones. La estabilidad monetaria es un escudo contra las crisis políticas o sociales. Sin ir más lejos, en el Ecuador se derrocaron dos presidentes y en octubre del año pasado las manifestaciones fueron violentas, eso sin duda hubiera causado una devaluación. No pasó. Mientras que en Bolivia y Chile sí sufrió su moneda.

 

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