Evo convoca milicias armadas al estilo venezolano para volver a Bolivia

«Hay que organizar como Venezuela milicias armadas del pueblo», anunció Evo Morales a través de la radio

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Desde Argentina, Evo Morales anunció que si vuelve a Bolivia será con el respaldo de una milicia armada. (Fotomontaje de PanAm Post)

Desde fuera del país, el expresidente Evo Morales tiene varias denuncias, una por haber dado la orden de hambrear a los opositores, ahora propone una lucha armada, como se hizo en Venezuela, para asegurar su regreso.

Pesa contra Morales un caso por sedición y terrorismo. El fiscal general del Estado, Juan Lanchipa ya formalizó una solicitud a Interpol para que se active la notificación roja contra Morales.

Ahora se suma el hecho que Evo  dijo que «hay que organizar como Venezuela milicias armadas del pueblo», en una entrevista transmitida por Radio Kawsachun Coca.

Para defender al chavismo y a la revolución Nicolás Maduro anunció la entrega de armas a más de un millón de civiles de la milicia en el 2017, creada por Hugo Chávez en en el 2007.

Morales afirmó que fue un «un error garrafal» no tener un «plan B», luego que huyó del rechazo popular que generó su reelección ilegítima y su cancelación de la segunda vuelta electoral.

El expresidente no solo que no negó estas declaraciones, las afirmó vía redes sociales. Alegando que corresponde a las costumbres indígenas tener una guardia comunal.

Pero en la entrevista, Morales no hizo referencia a formas ancestrales sino a la Milicia Bolivariana, compuesta por civiles, exmilitares y oficiales que actúan como brazo defensor del régimen de Nicolás Maduro, lo mismo que pretende en Bolivia, pero leales a él.

Es decir, una fuerza paramilitar al servicio, no de la nación, sino del gobernante.

Además, la justificación de Morales alega que promoverá el respeto a la Constitución, cuando fue precisamente eso lo que produjo su salida del país.

La posibilidad de reelección de Evo Morales fue rechazado en las urnas, por medio de un plebiscito donde este pretendía pasar por encima de la Constitución, que permite solo dos elecciones consecutivas. Sin embargo, él pretendía ser elegido una cuarta vez, por encima del mandato popular del 21 de febrero de 2016, donde Bolivia dijo no.

Para asegurar su participación en las elecciones, Morales hizo que el Tribunal Supremo Electoral declare su «derecho humano» a ser candidato. Varios vocales del tribunal denunciaron que fueron presionados para habilitar la reelección. Lo cual puso en evidencia que bajo el gobierno del líder del Movimiento al Socialismo, Evo Morales, no había división de poderes sino un monopolio logrado por medio de la intimidación.

Morales buscaba implementar el hambre como método de control

Una vez fuera del poder, tras el rechazo popular, Morales intentó implementar la misma metodología aplicada desde los inicios del socialismo, en la Unión Soviética,  el hambre como método de control.

«Hermano, que no entre comida a las ciudades, vamos a bloquear. Cerco de verdad. Cuando me han expulsado del Congreso en 2002, bloquearon. Ahora me expulsan de Bolivia y hay bloqueo. Vamos a ganar. (…) Si la Asamblea rechaza mi renuncia, voy a intentar como sea volver, aunque me detengan», le dijo Evo Morales a Faustino Yucra (prófugo por narcotráfico) en una conversación grabada que fue expuesta por el actual ministro de gobierno.

No obstante, los medios masivos muestran a Morales como víctima de un supuesto golpe de Estado y como héroe de los oprimidos. Pese a que quiso hambrear a su propio pueblo.

Evo usa el racismo como excusa para tapar sus atropellos

En la reciente entrevista donde convoca al uso de las armas para garantizar su regreso a Bolivia, anunció que “lucharemos contra el racismo y discriminación, y recuperaremos la democracia”.

Pero la realidad es que un abrazo entre los «ponchos rojos», indígenas icónicos del altiplano, junto a los cívicos de Santa Cruz selló una alianza histórica que desmonta la versión de Morales.

«¿De qué racismo habla cuando el pueblo sale a luchar por nuestro país? Ya no queremos ser manejados por este narcotraficante dictador. Hay muchos presos, perseguidos políticos que están afuera, porque cuando denunciamos somos enviados a la cárcel. Cuando denunciamos, somos perseguidos por este gobierno dictador que ya está en su cuarta reelección. Díganme en qué lugar del mundo se ha visto que un gobierno democrático que se quiera reelegir a la fuerza», replicó enfáticamente Guadalupe Cárdenas, representante de las esposas de policías de bajo rango que son 80 % indígenas.

«A Evo Morales lo sacaron millones y millones de habitantes, se va por delincuente. Es un falso indígena, no sabe hablar quecha ni aymara. Habla castellano. ¿Racismo? ¿Qué somos, gringos? Ahora estamos siendo asesinados por gente vandálica. Ni su gente le apoya. Ha contratado gente vándalica que sacó de prisión».

De acuerdo a Joel Guarachi, dirigente campesino, y un asesor jurídico del Ministerio de Desarrollo Rural y Tierras, fueron desviados 14 millones de dólares del Fondo Indígena, bajo el mandato de Evo Morales.

Según Eduardo León, abogado de un parlamentario nacional, el Fondo Indígena fue vaciado desde el 2010, cuando la exministra —conocida como la «emperatriz indígena»— tomó el poder económico del partido de gobierno, el Movimiento al Socialismo (MAS).

Dichas declaraciones y cifras evidencian que Evo Morales no es víctima de racismo, del mismo modo que no es el defensor de los indígenas que alega ser.

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