Chile arde y la centro-derecha se somete a la izquierda

«Mientras la derecha no tenga proyecto histórico, y se siga alejando del ideario liberal-conservador que dio éxito a este largo y angosto país, el camino de servidumbre será cada vez más acelerado».

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Fotografía de un edificio comercial afectado por un incendio, el lunes 3 de febrero de 2020, en Santiago de Chile (EFE)

Al menos 200 000 chilenos están desempleados como consecuencia del saqueo, incendio y destrozo de sus lugares de trabajo, causados por las protestas que iniciaron en octubre del 2019. Además, para lograr la «paz social», la izquierda chilena propuso una nueva constitución.

Desde el primer día de las protestas, Andrés Barrientos, cofundador del reconocido centro de estudio liberal Ciudadano Austral, Chile, afirmó para PanAm Post: «los destrozos en Santiago no son vandalismo, es guerra subversiva».

Por tanto, ahora advierte el peligro de pactar con quienes han propulsado la destrucción de las principales ciudades del país y cómo una nueva constitución degradará al ciudadano a un rol de sumisión frente al Estado.

Esto nos dice Barrientos:

¿Cómo afecta la igualdad ante la ley la constitución propuesta por Bachelet?

En el documento titulado “Informe Final sobre el proceso de participación y diálogos constitucionales a que convocó el Gobierno de Chile durante 2016”, preparado por el Consejo Ciudadano de Observadores, se pueden sacar bastantes conclusiones que afectarían la vida, libertad y la propiedad. Ignorado por los políticos de derechas e izquierdas que vanaglorian, o encuentran rescatable ese proceso sesgado que tiene reformas profundas a nuestro sistema político, económico y social. Como señalé –en mi análisis en un medio nacional– hay propuestas que apuntan hacia la servidumbre, como por ejemplo:

— Nacionalización de los recursos naturales. Es decir, una reformulación del derecho de propiedad. Pasará toda la explotación y uso de los recursos a manos del Estado y el poder político, esto promoverá fuga exponencial de inversión. Siendo hoy la inversión privada el 73 % de la inversión en nuestro país.

— Garantizaría democracia vinculante que aplique topes a la acumulación de riquezas. Este es un enfoque de democracia radical, desarrollado por Chantal Mouffe y sostenido por intelectuales y políticos de la izquierda. Con esto se busca eliminar la representatividad y suscitará quiebre en la autonomía de la sociedad civil. Por otro lado, la fijación de ganancias destruiría el sistema de incentivos para instalar nuevas empresas y generar empleo.

— La naturaleza sería considerada como sujeto de derecho, garantizando el acceso a recursos naturales. Es decir, una relativización absoluta de la noción de supremacía del ser humano por sobre el Estado y el de administrar su derecho de propiedad. Visión ligada a las teorías del ambientalismo radical.

— Asegurar «igualdad económica, social y derechos». Visión utópica de realidad económica, política y social de un país. Con esta medida se establecerían acciones políticas arbitrarias contra la creación de riqueza y empleo. Promovería directamente aumento de corrupción, pagos y coimas. Finalmente el fin del Estado subsidiario.

— Aplicaría discriminación positiva hacia pueblos indígenas, género, minorías identitarias, etc. Este planteamiento que atenta directa y en forma arbitraria contra la igualdad ante la ley de las personas, promoverá un trato privilegiado para distintos grupos de presión. Olvidando que todos poseen igual dignidad y derechos.

— Garantizar la participación vinculante, pluralista, multicultural y plurinacional. Un ejercicio del todo equívoco que excluye la visión de una nación unitaria además del trato igualitario ante la ley de todos los chilenos.

— El bien común como búsqueda del bienestar colectivo, primando derechos sociales sobre los intereses personales. Esto implicaría supeditar el derecho de propiedad a lo que decidan las mayorías circunstanciales del país, pone en riesgo herencia, propiedad, patrimonio personal, entre otros.

— Un Congreso unicameral con representación equitativa de las regiones, etnias, género y jóvenes. Esta medida romperá los equilibrios para el control de las leyes, destruye la noción de representación del ciudadano discriminándolo por categorías o grupos de interés.

La figura de “asamblea constituyente” se usó en cada país que adhirió al socialismo del siglo XXI, ¿qué significa para Chile?

La izquierda en sus diferentes vertientes o facciones ideológicas sueña en su ideario con la toma del poder, los mecanismos técnicamente hablando son variados. Sin embargo en América Latina se ha demostrado que la Constitución es una de las vías para aquel asalto al poder, véase los casos de Venezuela, Bolivia, o de Ecuador, por decir algunos. Los diferentes movimientos de izquierda en nuestro continente han apuntado a esta vía para deslegitimar todo orden institucional e intervenirlo para perpetuar su proyecto histórico, sus tácticas y estrategias están a la vista, han mutado en el tiempo, y siempre dependerán del contexto situacional de cada país para ver cómo continúan avanzando.

Chile tiene una tradición constitucional importante, prueba de ello, es la conservación de gran parte de la Constitución de 1925 que luego fue reformada e incorporados quórums especiales y protección mayor al derecho de propiedad en la de 1980, la cual se legitimó posteriormente en el gran acuerdo nacional que incorporó a todas las fuerzas políticas democráticas en 1989, y más tarde, con sucesivas reformas en el Congreso Nacional, pasó a llevar la firma del Presidente Ricardo Lagos en el año 2005. Chile no necesita nuevas constituciones para avanzar hacia una sociedad más próspera, espero que los demagogos de todos los partidos abran los ojos y avancen en lo que importa.

Es lamentable ver cómo los países de América, a excepción de Estados Unidos, Canadá o Panamá, cambian una y otra vez sus constituciones, y ahí están todos sumidos en el subdesarrollo. Por mi parte, creo que hay que aprender de la Constitución de la libertad de los Estados Unidos.

¿Se puede hablar de la suplantación del Estado de Derecho por un “estado de derechos”? ¿Cuáles serían las consecuencias?

Absolutamente. Los socialistas de todos los partidos e intelectuales tienen una obsesión en Chile con establecer un Estado Solidario, es decir, quieren avanzar precisamente en sepultar el Estado Subsidiario que está implícitamente desarrollado en nuestra Constitución. En la actual, se da un rango de acción importante a las personas para desarrollar sus proyectos de vida –secreto del éxito chileno–y pone una camisa de fuerza a la demagogia y el despilfarro público. Las consecuencias de ello será hipotecar que nuestros hijos y nietos logren vivir un Chile competitivo, con mejor calidad de vida y más y mejores oportunidades.

¿Qué implica que la supuesta derecha use como base el documento de una líder de izquierda?

Significa no comprender en absoluto un proceso histórico, simbólico y práctico instalado por la izquierda en forma de saturación mediática y política durante décadas. Con esto, la derecha no hace más que reaccionar ante la agenda impuesta desde el mundo de la izquierda, conocida por quienes estudiamos la agenda política de las izquierdas durante años. Mientras la derecha no tenga proyecto histórico, y se siga alejando del ideario liberal-conservador que dio éxito a este largo y angosto país, el camino de servidumbre será cada vez más acelerado. A la derecha chilena le hace falta sentarse a reflexionar profundamente lo que está ocurriendo en otros lugares del planeta como: Polonia, Hungría, Estonia, Lituania, Estados Unidos, o nuestros mismos vecinos de Brasil, donde las izquierdas ya no tienen prácticamente ninguna hegemonía cultural.

¿Qué mensaje le daría a los chilenos sobre lo que se avecina y cómo explicaría a los lectores de Hispanoamérica lo que Chile es, fue y podría ser?

Chile pasó de ser el país más pobre de América Latina a uno de los más exitosos en sus políticas económicas y sociales producto de reformas coherentes, basadas en la libertad. Para ello es necesario recuperar esos principios y valores si realmente se quiere llegar a ser un país serio, eso es para todos los lectores de Hispanoamérica. Por otro lado, hay que entender que las consecuencias de entregar a cualquier mayoría circunstancial una Carta Fundamental, siempre puede traer consigo graves problemas que terminen hipotecando el futuro de una nación.

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