EEUU: más del 76 % de los demócratas votarían por un socialista

La tendencia de los demócratas hacia la extrema izquierda fragmentó al partido y tiene a Trump sin rival

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Bernie Sanders se declara a sí mismo «socialista democrático». Ha causado estragos dentro del partido por ofrecer todo gratis. (EFE)

La mayoría de los estadounidenses no votarían por un candidato socialista para la Presidencia. Pero en el caso específico de los votantes demócratas, la mayoría sí lo haría.

De acuerdo con las estadísticas de la principal encuestadora, Gallup, el 45 por ciento de los encuestados dijo que sí votaría por una persona calificada, aunque sea socialista, mientras el 53 por ciento dijo que no.

Aunque bajo la administración de Donald Trump la cantidad total de personas que votarían por un candidato socialista bajó 2 puntos porcentuales, según lo indica la encuesta de Gallup de junio de 2015, sus opositores se han radicalizado. Gallup descubrió que el 76 % de los demócratas votarían por un socialista, mientras que solo el 17 % de los republicanos y el 45 % de los independientes lo harían.

Uno de los contendientes de Trump en la carrera presidencial es abiertamente socialista, el senador Bernie Sanders (I-Vt.). Dicho en palabras de Hillary Clinton, quien fue la principal rival de Trump en las elecciones del 2016, «perdí porque Bernie ofrecía ponis gratis para todos«.

7 de cada 10 millenials simpatiza con el socialismo

Cabe resaltar el rol de los jóvenes en la adhesión al socialismo y consigo las falencias en el sistema educativo. Cada año la Fundación en Memoria de las Víctimas del Comunismo (VOC, por siglas en inglés), publica su informe sobre las posturas de los estadounidenses hacia el socialismo, el comunismo y el colectivismo. La última edición, publicada el 28 de octubre del 2019, muestra que en el último año se duplicaron los jóvenes que votarían por un candidato presidencial socialista.

Hace medio año el 50 % de los millennials afirmó que probablemente votaría por un candidato socialista y el 20 % dijo que es «extremadamente probable» que lo haga. Además, más de uno de cada cuatro estadounidenses (27 %) ve al presidente Trump como la «mayor amenaza para la paz mundial», por encima de Kim Jong-un (22 %) y Vladímir Putin (15 %).

«La amnesia histórica sobre los peligros del comunismo y el socialismo está en plena exhibición en el informe de este año», dijo Marion Smith, director ejecutivo de la VOC.

Auge del socialismo dentro de los demócratas comenzó con el asesinato de JKF

La radicalización de los demócratas hacia la extrema izquierda ha sido progresiva. Inició tras el asesinato del presidente John F. Kennedy (JFK), pues su sucesor, Lyndon B. Johnson, llevó la «acción afirmativa» de JFK, que exigía la igualdad ante la ley, y la trasladó a la «igualdad de oportunidades», instaurando así la «discriminación positiva«, donde los aspectos que no elige la persona, como sexo, raza y nacionalidad, se convirtieron en elementos para acceder a estudios y trabajos cumpliendo cuotas asignadas.

Aplicó la redistribución de la riqueza, que exige el socialismo a una redistribución de oportunidades, anulando así la noción del derecho individual y por tanto la capacidad de cada persona de salir adelante por sus méritos. Así va perdiendo fuerza la noción del sueño americano, donde un migrante puede llegar a EE. UU. sin nada y salir adelante. En lugar de ello, las políticas socializantes han dividido a la sociedad en clases de privilegiados y perjudicados y reparte cuotas para resarcir.

Esta socialización de la cultura quedó en evidencia durante los últimos premios Oscar, cuando la actriz Reneé Zellweger, hija de migrantes, aceptó el premio de la academia resaltando su caso personal como el sueño americano y no fue aplaudida. Mientras que el discurso de aceptación del premio por el documental producido nada menos que por el expresidente Barack Obama, fue ovacionado tras citar el Manifiesto Comunista.

Sin embargo, la tendencia de la cultura hacia la izquierda no necesariamente implica que esta se refleje en las urnas. Al contrario, fue por el rechazo al auge de este fenómeno que Donald Trump ganó las elecciones anteriores.

No obstante, al ser Trump una figura tan polarizante, ha radicalizado a sus opositores. Ahora tiene como ventaja la fragmentación interna que existe entre los demócratas que todavía no han logrado elegir quién será el rival del presidente.

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