¿Es verdad que China venció el coronavirus? El pueblo grita «¡falso!»

"¡Falso! ¡Falso, es todo falso!”, gritaron desde las ventanas de sus departamentos los habitantes de un conjunto residencial, durante la visita del viceprimer ministro Sun Chunlan

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El coronavirus nació en el país más poblado del mundo, China, cuyo Ministerio de Propaganda anuncia que derrotó a la pandemia que acecha a la humanidad. Pero desde la población civil gritan «¡Falso, todo falso!».

“Una batalla contra la epidemia: el combate de China contra el COVID-19 en 2020″, se llama la obra publicada en seis idiomas (inglés, francés, español, ruso y árabe, además del chino), que busca enseñar al resto de países los métodos de control de enfermedades de China.

China apresó a médicos que advirtieron sobre el peligro del coronavirus

Pero lo cierto es que China no solo demoró meses en abordar la pandemia sino que silenció a los médicos que se atrevieron a advertir sobre el impacto en las primeras semanas del brote.

En diciembre del 2019 fue reprendida la directora de emergencias del Hospital Central de Wuhan, Ai Fen, cuando alertó a sus superiores y colegas sobre la presencia de un virus similar a Sars en sus pacientes. Así lo denunció en entrevista con la revista china Renwu.

Solo en China han muerto más de 3 mil personas, entre ellos cuatro médicos del Hospital Central de Wuhan. El caso más sobresaliente fue el oftalmólogo Li Wenliang, uno de las ocho personas detenidas por «difundir rumores» sobre el brote de la enfermedad mortal.

El blog de Li llegó a tener 1,5 mil millones de lectores. Fue censurado en diciembre y él falleció contagiado de coronavirus en febrero.

A través de la red social más grande de China, Weibo, diversos usuarios manifestaron su solidaridad con los médicos silenciados, a la par de su rechazo por la tiranía comunista.

Incluso la cuenta de la edición en el extranjero del Diario del Pueblo del Partido Comunista, Xiakedao, anunció: “Te deben una disculpa, te debemos nuestra gratitud. Tenga cuidado, Dr. Li».

«La gente buena no vive mucho tiempo, pero el mal vive por mil años», dijo otra publicación que lamentaba la muerte de Li. Circuló también en redes el mensaje «adiós Li Wenliang» escrito en la nieve junto a la orilla de un río en Beijing.

«¡Falso! ¡Falso, es todo falso!»

La protesta civil no se ha limitado a redes sociales. «¡Falso! ¡Falso, es todo falso!”, gritaron desde las ventanas de sus departamentos los habitantes de un conjunto residencial, durante la visita del viceprimer ministro Sun Chunlan, uno de los funcionarios de más alto rango del partido, en la segunda semana de marzo.

Según la prensa local, los gritos fueron motivados por una falsa de entrega de comestibles a departamentos cerrados, cuando en realidad los residentes estaban siendo confinados y descuidados y además denunciaron los moradores que se hizo una limpieza improvisada justo antes de la visita del funcionario.

En defensa del régimen, los canales estatales People’s Daily  y China Central Television (CCTV ) publicaron videos del incidente alegando que el gobierno central estaba en contra de tales inspecciones por etapas y criticaron el encubrimiento de los problemas reales por parte de los funcionarios locales.

China persigue a los medios independientes

Como rechazo a esta forma de maquillar lo que sucede, Li Zehua, un presentador de noticias de CCTV renunció para reportar de forma independiente desde Wuhan.

Desde un crematorio de Wuhan informó que entre los muertos había trabajadores migrantes que celebraron el Año Nuevo Chino (12 de febrero) en medio de 40 000 familias. El periodista reprochó que el régimen permitió las celebraciones en medio de un brote infeccioso.

Catorce días después, el 26 de febrero, Zehua filmó un video en vivo, donde al final dos agentes de seguridad del Estado entran a su vivienda. Desde entonces, no ha vuelto a publicar nada.

Minutos antes de su aparente captura, filmó un video anunciando que tenía la “conciencia tranquila” hacia su familia, su país y la Universidad de Comunicación de China, donde estudió periodismo.

“No estoy dispuesto a disfrazar mi voz, ni estoy dispuesto a cerrar los ojos y taparme los oídos”, aseguró, y agregó que simpatizaba incluso con los oficiales de seguridad en la puerta: “Cuando apoyas una orden tan cruel incondicionalmente, llegará el día en que la misma orden cruel caiga sobre tu propia cabeza”.

Y citó al revolucionario escritor chino Lu Xun: “En esta China nuestra, siempre ha habido quienes hablan por la gente, que luchan tenazmente, que abandonan sus cuerpos en busca de la verdad… En estas personas descubrimos la columna vertebral de China”.

De acuerdo a las fuentes oficiales en China el virus está bajo control y son pocos los casos nuevos que surgen. Lo que no dicen es que tardaron meses en reaccionar y callaron a todo aquel que denunció el avance de la pandemia.

Como tal, lo que puede ser ejemplo para otros países es cómo abordaron el problema una vez que China reconoció la pandemia, no cuánto demoraron en reaccionar, tampoco cuántas vidas se sacrificaron en el transcurso, mucho menos la censura con la cual se ocultó la dimensión del problema que ahora afecta al mundo entero.

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