Volver al plástico descartable para frenar el coronavirus

El coronavirus sobrevive hasta 72 horas en el plástico, por tanto descartarlo es la mejor opción para evitar la propagación

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Volver al plástico descartable para frenar el coronavirus (EFE)

Cómo evitar la propagación del coronavirus está en la cima de las prioridade mundiales. Por ello resurge el debate respecto a la prohibición del plástico. Pues al ser descartable, ayuda a disminuir el contagio en superficies expuestas.

El mismo día que Nueva York prohibió las bolsas plásticas se confirmó el primer caso de coronavirus en la ciudad.

Por eso el equipo editorial de The Wall Street Journal urge a las autoridades locales y estatales para que reviertan la prohibición «para proteger al público». Pues las bolsas reutilizables conservan el virus por más tiempo que las bolsas descartables y al pasar de mano en mano propagan la pandemia.

Los elementos reutilizables ya ocasionaron millones de muertes por coronavirus en el 2003. La especie que más lo sufrió fue el lechón americano. Los recipientes en los cuales comían eran elaborados con lo mismo que las bolsas reciclables.

El COVID-19 también es de origen animal, siendo también mamíferos los portadores (murciélagos y pangolines).

Y ya han habido casos de contagio en humanos y propagaciones virales a causa de las bolsas reutilizables. El Diario de Enfermedades Infecciosas (Journal of Infectious Diseases) mostró que en 2012 un equipo de adolescentes futbolistas contrajo un virus por consumir productos contenidos en bolsas reutilizables.

Los editorialistas de The Wall Street Journal basaron su reclamo en este y varios casos que muestran que la falta de higiene en las bolsas reutilizables las vuelve focos de virus y bacterias.

Según informa The New England Journal of Medicine, el virus puede permanecer en el aire por hasta 3 horas, en cobre por hasta 4 horas, en cartón hasta 24 horas y en plástico y acero inoxidable hasta 72 horas.

Por ello, sobre todo mientras dura la pandemia, expertos aseguran que se debe optar por lo descartable para enfrentar la propagación del coronavirus.

PanAm Post se comunicó con Alejandra Ramos Jaime, economista mexicana, embajadora de FEE, a cargo de la asociación civil con enfoque ambiental Proyecto Taan para conocer la importancia de esta iniciativa.

¿Qué nos ha enseñado el coronavirus sobre la importancia del plástico?

El plástico posee dos de los principales atributos que ayudan a mitigar riesgos sanitarios: es higiénico y accesible. La eficiencia de este material y sus múltiples aplicaciones nos han hecho incluirlo en la mayoría de nuestras actividades cotidianas, y aunque existe un sinfín de campañas para su desprestigio, vemos que en este tipo de situaciones la gente confía y consume este material para proteger su salud.

Ahora que se aplican medidas severas de seguridad, ¿por qué es importante rebatir el control estatal sobre los productos que usamos?

Porque las políticas prohibicionistas entorpecen y encarecen el que las personas se adapten a este tipo de contingencias, sobre todo para la población más vulnerable. El plástico es bastante económico porque ha logrado cierta eficiencia en su proceso de producción, es decir, utiliza pocos recursos, los cuales sabemos tienen un costo. Esto es particularmente útil para las personas de escasos recursos, quienes en libertad podrían elegir estos productos para el cuidado de su salud. Por el contrario, la prohibición encarece no solo la búsqueda de alternativas, sino que además encarece el ser responsable con el tratamiento de residuos, como por ejemplo el disponer de la basura en bolsas plásticas que contengan focos de infección, entre otras.

¿Es posible compaginar la consciencia ambiental con el consumo responsable de productos plásticos? Si hay algo más que consideras útil y necesario para decir, bienvenida.

No solo es posible, sino deseable. Hay que replantear toda nuestra visión sobre los problemas ambientales y abandonar la idea de responsabilizar a un solo material; por el contrario, debemos empezar a cuestionar las verdaderas causas e incentivos que gobiernan el que exista tanta contaminación.

El plástico y sus múltiples aplicaciones vino a resolver muchos de nuestros problemas; si no existiera ahora, estaríamos culpando al cartón por la tala inmoderada de árboles o a la industria textil por su intensivo consumo de agua o gases de efecto invernadero. Lo que quiero decir, es que debemos entender que todo material implica un impacto ambiental, pero también un beneficio. Ninguna solución llegará libre de costos: el plástico no es la excepción, sino que llegó a resolver muchos de nuestros problemas y trajo consigo otros costos.

Pero la reacción, entonces, no debe ser el prohibir la solución, sino buscar minimizar esos costos. El plástico es en general potencialmente más ecológico en su proceso de fabricación que sus alternativas; no obstante, hay costos como la contaminación de plásticos en el mar. La solución entonces no es prohibir y limitar las elecciones de los consumidores, sino minimizar esos costos; es decir, evitar que ese plástico llegue al mar o cualquier lugar inapropiado con un buen aprovechamiento de residuos y administración de basura, que por supuesto debe y puede acompañarse de conciencia y responsabilidad ambiental.

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