Sudamérica supera los 500 000 casos y se vuelve el nuevo epicentro de COVID-19

Sudamérica ha confirmado 518 498 casos, ha superado a Europa en términos del número diario de muertes por COVID-19

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Pacientes en tratamiento de COVID-19 en el Hospital Municipal de Campaña Gilberto Novaes, en la ciudad de Manaos, Amazonas (Brasil). (Efe)

Sudamérica se está convirtiendo en el nuevo epicentro del coronavirus SARS-CoV-2. Brasil ronda los 300 000 diagnosticados, los contagios en Chile y Ecuador se triplicaron en mayo y el crecimiento de la tasa de mortalidad en Perú está entre las más rápidos del mundo.

Solo el jueves 21 de mayo hubo 4 537 nuevos casos en Perú, el segundo aumento más alto en un solo día en lo que va de la pandemia, y el miércoles 20 ocupó el lugar 12 en el mundo  (Brasil el 3) en número de diagnósticos confirmados, por encima de China continental y debajo de India. Es hoy el segundo país en la región con más contagiados, 108 000 y 3 148 muertos con los hospitales al borde del colapso.

En total, Sudamérica ha confirmado 518 498 casos y 26 599 muertes, de las cuales alrededor de 19 000 son de Brasil. La región ya ha superado a Europa en términos del número diario de muertes por COVID-19.

El hambre podría matar más que el virus

Ahora Sudamérica es la segunda región con más casos fatales después de América del Norte, con un agravante, dada la pobreza en la región, la cuarentena podría matar a más personas de hambre que el mismo coronavirus. «Si no morimos por el coronavirus moriremos de hambre, necesito trabajar», dijo un ciudadano del sector informal al PanAm Post.

“Las medidas de bloqueo indiscriminadas no tienen un efecto óptimo sobre el virus. Si están pidiendo a las familias que se queden en casa en una habitación en un barrio pobre, sin comida ni agua, eso no limitará la transmisión del virus», aseguró el director ejecutivo de Unicef para el Reino Unido, Sacha Deshmukh.

De acuerdo con las estimaciones del Programa Mundial de Alimentos (PMA) de la ONU, solo de hambre morirían 300 000 personas por día a lo largo de tres meses; así lo anunció su director, quien recién se curó del coronavirus.

Según esta proyección, semanalmente morirían 2,1 millones de personas, 9 millones al mes y un aproximado de 27 millones a lo largo de tres meses. Hasta el momento la cifra de muertos por coronavirus ronda las 332 000 personas. Con lo cual el hambre mataría por día una cantidad de personas similar que la COVID-19 a lo largo de cinco de meses.

Sumado a ello, alrededor de 1,2 millones de niños morirán en el mundo como consecuencia de enfermedades prevenibles y tratables, producto tanto del bloqueo económico como de la falta de acceso a medios de transporte, según la Universidad Johns Hopkins, que se ha destacado por publicar las cifras de contagios de COVID-19 minuto a minuto.

América sufre el mayor impacto de desempleo a causa de la cuarentena

Lo que más impacta la salud de los niños es la falta de sustento, dado al desempleo de sus padres, agravado por la imposibilidad de acceso a centros de salud debido a la paralización causada por el aislamiento. Debido a las medidas de confinamiento, y consigo la reducción en las horas laborables, la Organización Internacional de Trabajo calcula que el aumento del desempleo en el segundo trimestre del 2020 será superior al primero: 305 millones de desempleados.

Con una pérdida de horas de trabajo equivalente al 12,4 % en el segundo trimestre, América será el continente más golpeado por el desempleo, frente al 11,8 % en Europa y Asia Central. En el resto del mundo ronda el 9,5 %.

Sudamérica: falta de acceso a las pruebas de COVID-19 y esfuerzos para ocultar los datos

Mundialmente los países más libres han sido los que mejor en responder ante la pandemia, siendo el libre mercado y por tanto la prosperidad clave al momento de tener los recursos necesarios para enfrentar este problema, al igual que la libertad de expresión para comunicar las cifras.

En el caso de Chile, por ejemplo, puesto número 15 de libertad económica en el mundo, hizo casi tantas pruebas en un solo día como Bolivia en total a lo largo de meses. Bolivia ha hecho 14 803 pruebas de COVID-19, mientras que solo el 11 de mayo Chile realizó 13 373 test, el mayor número de exámenes por día. 5 511 se realizaron en hospitales públicos y 7 279 en recintos privados, según explica el biomédico chileno Esteban Zapata.

Si se compara en proporción a la población, Bolivia ha hecho 1 270 pruebas por cada millón de habitantes y Chile más de 22 000, de los cuales alrededor del 60 % se han hecho en el sector privado.

Contrario a los gritos de las manifestaciones de la izquierda chilena, que critican el sistema privatizado chileno y ponen como ejemplo al argentino, el hecho de Chile supere en cifras a su vecino muestra la falta de posibilidad de detectar el virus por parte de Argentina. Apenas han logrado un índice de pruebas equivalente a 2 075 por cada millón de habitantes, casi diez veces menos en una población que duplica en número a la chilena.

Chile es el país con más pruebas de COVID-19 realizadas en proporción a su población en Latinoamérica. Con poco más de 19 millones de habitantes, ya ha hecho más de 426 000 pruebas, Argentina con más del doble de población tiene solo 116 000; apenas 15 mil más que Ecuador (el país con más muertes por COVID-19 per cápita en la región) con 17 millones de habitantes y 5 768 pruebas por cada millón de habitantes.

La nación menos poblada de Sudamérica, Uruguay, con 3,4 millones de habitantes se ha destacado por sus resultados positivos. Tiene apenas 746 casos, 20 muertos, un total de 35 630 pruebas hechas, lo que significa 10 261 por cada millón de habitantes. Es decir, el número es alto en proporción a la población.

Venezuela exagera visiblemente sus cifras de diagnósticos

No obstante, el régimen socialista de Venezuela alega que supera a esta y todas las naciones con 616 562 pruebas realizadas, lo que significa 21 676 pruebas por cada millón de habitantes y la mitad de muertos que en Uruguay.

Sin embargo, basta con ver las condiciones de los hospitales venezolanos para cuestionar la versión oficial, pues para comenzar el sarampión que fue erradicado en el 2016 reapareció en Venezuela y mediante los 5 millones de exiliados ya se ha trasladado a otros países de la región. Además de que, como lo informó PanAm Post, la falta de insumos ha retrasado la identificación de casos.

El sistema de salud bajo control chavista y afectado por la falta de recursos producto del socialismo ha demostrado ser tan deficiente que han resurgido enfermedades, lo cual pone en duda la capacidad de contener una pandemia mundial.

De hecho, ha sido la población indígena amazónica la más afectada por los brotes virales de Venezuela, dado que no está vacunada y reciben masivamente a indígenas del sur de Venezuela que escapan del hambre y la falta de atención médica.

Esta crisis sanitaria y económica que enfrenta América Latina la vive a la par de la inestabilidad política. En Chile las protestas de la izquierda siguen a flote, en Ecuador se preparan, mientras que Jair Bolsonaro en Brasil se enfrenta a los gobernadores de los estados que exigen cada vez más control sobre los ciudadanos, junto a la renuncia de dos ministros.

Hoy Brasil es el país con más casos de COVID-19 en la región: 296 113, 19 156 muertos y más de 116 683 curados. Con una población de más de 209 000 millones de personas, ha realizado 735 224 pruebas, o sea 3,462 por cada millón de habitantes.

Hasta el momento Brasil ha apuntado no tanto a la prevención del coronavirus, sino al tratamiento de los afectados, asumiendo que es una realidad con la que debemos convivir y poniendo incluso al Ejército a trabajar en la producción de cloroquina para los enfermos.

En su última columna, la periodista Mary O’Grady señala que «Bolsonaro tiene razón en que Brasil necesita volver al trabajo», pues las cifras muestran que el hambre y el desempleo matarán a más personas que el nuevo virus.

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